Madre Teresa de Calcuta, quizá las más grande y contemporánea heroína de amor y espiritualidad que nos ha dado nuestro Santo Padre, por una hermosa casualidad de la vida, en este preciso instante esta gran mujer acaba de inspirar en mi el reconocimiento innegable a quien; poseída de la mas grande humildad en cada uno de sus actos, tal como fue la de Jesús, aquella gran mujer nos ha dejado un inmenso legado de amor y de verdadera justicia para todos.

Además, fue la más excepcional luchadora de los derechos por la vida, y destacó en su lucha el radical rechazo contra el aborto. He aquí uno de sus comentarios al respecto: “El aborto es un asesinato en las entrañas…Un niño es un regalo de Dios…Si tu no lo quieres, dámelo a mi”. “El mas grande destructor de la paz es el aborto, porque si una madre puede matar a su propio hijo, ¿Qué nos queda a nosotros?...¿matarte a ti?...¿y tu matarme a mi?. ¡No nos queda mas que eso!.

Dirigiéndose a las mujeres del mundo, Madre Teresa de Calcuta expresó estos comentarios: “Es algo muy pobre decir que un niño debe morir, para que tu puedas vivir como lo deseas”

Debo agregar orgullosamente que, a través de nuestra historia Republicana, he sido el único Diputado que propuso al Congreso Nacional una Reforma Derogatoria al artículo No.447 del Código Penal para acabar, de una vez por todas, con esa criminal industria del aborto. Dicho proyecto, y como no pudo ser de otra manera, terminó siendo archivado en mi última sesión como Diputado (año 2007), por obra y gracia de la insensatez de quienes aun se rasgan las vestiduras y nos quieren dar ejemplo de honestidad, decencia y sensibilidad.

Qué pena no haber agregado oportunamente en mi propuesta (Exposición de Motivos), aquellos lapidarios, pero a la vez profundos pensamientos de Madre Teresa de Calcuta.

En lo que a mí respecta, y desde cualquier instancia, seguiré luchando hasta quedar sin aliento por reivindicar aquel sagrado y legal derecho de los niños por nacer (Que conste que no digo “Derecho Constitucional”). Solo espero que aquella lacerante miseria que se cierne sobre la humanidad de aquellos que parecen ser mercenarios de la política, sea radicalmente cercenada de sus protervas ideas y de sus insanos intereses.

Madre Teresa de Calcuta: “Al final de nuestras vidas no seremos juzgados por cuantos diplomas hemos recibido, cuánto dinero hemos conseguido, cuantas cosas grandes hemos hecho. Seremos juzgados por: Yo tuve hambre…y me diste de comer, estuve desnudo y me vestiste…, no tuve casa y me diste posada”.

¡ASI PUES, CREO ENTONCES QUE DE VEZ EN CUANDO, AUNQUE SEA, NOS VENDRIA BIEN SER MAS HUMANOS!