(cc) por Presidencia de la República del Ecuador - Flickr

He tratado con vehemencia de cambiar mi actitud hacia el gobierno, con la convicción de que somos seres racionales, y que conversando podríamos llegar a acuerdos en beneficio del futuro y del progreso de los habitantes del país, sin embargo, creo que mis pequeñas aspiraciones, están cada vez más lejos de cristalizarse, y más bien, mis antiguos temores, de la implantación de un régimen autoritario con una gula de poder insaciable, están latentes y cada día más vigentes en Ecuador.

Mis padres me enseñaron, que más valor que la firma en un documento, lo tiene la palabra con la cual se pacta una negociación o un ofrecimiento; lamentablemente en nuestros días, estas viejas buenas costumbres ya no sirven para nada, sino para recordar, como nuestros abuelos cerraban como caballeros sus transacciones.

Como podemos pedir que se honre la palabra, si el mismísimo primer personero del país, es el gran violador de la misma, y todos los ecuatorianos vemos, como cada sábado se ofrece o se comunica un tema, y a la siguiente semana, según las vísceras del “ciudadano presidente”, con el mayor de los desparpajos se desdice del mismo, y acusa a los que en su momento fueros sus aliados y compinches, en sus asaltos a todos los poderes del estado, como los grandes traidores a la Patria.

El problema considero yo, está en todos nosotros, vemos noticias en las cuales el presidente dice “le voy a pedir a mis Asambleístas”, cual muchachos de mandado recibiendo órdenes, o policías nacionales, agrediendo, bajando llantas, rociando gas, apaleando a metropolitanos, por desalojar vendedores informales de calles, cuando delitos como el sicariato, cada día cobran más vidas, y los asaltos a mano armada campean en la ciudad, como si viviéramos en el antiguo oeste, y no hacemos absolutamente nada, vuelvo a preguntarme, ¿QUÉ NOS PASA?, nos acostumbramos al maltrato y a dejar que las cosas sigan de mal en peor, o el temor nos invade que nos ha dejado estáticos y sin opción al reclamo.

No creo que eso sea justo para nosotros, al menos para mí no lo es; menosprecio ver como miembros del M.P.D. fustigan a este desgobierno, cuando estos fueron ayer los garroteros oficiales del mismo, menosprecio ver a Pachacutick en sus marchas en contra de Correa, cuando fueron estos con sus votos y actitudes, quienes le sirvieron de alfombra para acaparar todo el poder que actualmente posee, y principalmente desprecio escuchar el discursillo seudo izquierdista de este gobierno mentiroso, en contra de la partidocracia y del desaparecido Congreso, y ver como de la misma manera, “sus Asambleístas” actúan a la orden del tirano.

Nuestra generación ya perdió la oportunidad del verdadero cambio, esta lacra social denominada “Revolución Ciudadana”, ya envenenó la raíces de cualquier intento de desarrollo y progreso; con Guayaquil no pudieron ni podrán, porque nosotros somos el resultado de un proceso exitoso que se inició en agosto del año 1992, y que lleva casi 2 décadas de excelentes resultados, sin embargo las intenciones de inyectarnos esa ponzoña, lo podemos percibir casi todos los días; luchemos por las nuevas generaciones, luchemos por nuestros hijos, no perdamos la fe, que unidos lo lograremos.

Desterremos de nuestros esquemas mentales, que no se debe honrar la palabra ofrecida, borremos de nuestros diccionarios internos, la costumbre al maltrato, o a la negación a la justa exigencia; si seguimos con estos vicios ancestrales, tendremos Correas, Castros, Chávez, Evos, Ortegas y Socialismo del Siglo XXI para rato; mis estimados lectores, ASÍ NO PODREMOS AVANZAR.