En la página deportiva del diario El Universo de fecha mayo 4 de 2010, apareció una información estadística de Antonio Ubilla, en referencia a la campaña de Barcelona S.C. en el presente torneo nacional, en la que se indica: “Solo los inicios de los torneos de 1985 (10 triunfos, 1 empate y 2 caídas en las 13 primeras fechas) y 1984 (9 triunfos, 3 empates y 1 derrota) supera la campaña actual (8 victorias, 4 empates, 1 pérdida)”…SIC

Lo arriba mencionado nos corrobora que Barcelona, que ostenta 13 campeonatos ganados, nunca necesitó ir a Quito para “Aclimatarse a la altura”. Lo que está sucediendo actualmente es que, al parecer, Barcelona se encuentra secuestrado por el Banco Pichincha y solo recibe mandatos del mencionado banco a vista y paciencia de la actual directiva que nada quiere o nada puede hacer para revertir esta situación, y devolverle a Guayaquil su equipo predilecto.

Como una muestra de lo indicado, en los canales de televisión se mencionó una desafortunada declaración atribuida al director técnico Llop en el sentido de que Barcelona permanecería en Quito hasta el mes de diciembre, en vez de los 6 meses primeramente previstos. Recordemos que el mismo Llop –cuando, en meses pasados, fue vetado el estadio “Monumental” para que Barcelona juegue como local- se permitió declarar, sin ambages, que el equipo “jugará en el estadio Olímpico Atahualpa porque tiene una mejor cancha” …¿En qué ciudad está dicho estadio Atahualpa?...

Por otro lado, en días pasados recibí la infausta noticia por parte de un buen amigo que vive en España quién me comentaba que en un canal español de televisión se mencionaba a “Barcelona de Quito” …¡Lo que faltaba!.

En los comentarios a mi entrega de enero 4 de 2008 bajo el título “El estadio de Barcelona” manifesté que seguramente el Banco Pichincha no había tenido una actitud altruista para con Barcelona sino que se trataba de un negocio como cualquiera otro en el que tendría sus lógicas utilidades, y mencionaba, además, que ojalá en el contrato no haya una letra chica que obligue a la institución a mantener el nombre de Banco Pichincha o a alguna otra cosa que se le parezca. Tengo la sensación de que la “alguna otra cosa que se le parezca” estamos viviéndola con la permanencia de Barcelona en Quito.

Lo arriba mencionado tiene, en parte, su asidero en el momento en que el director técnico Llop, al parecer, se tiene poca estima y no confía en su propia capacidad cuando afirma que los resultados que está obteniendo Barcelona se deben a su permanencia en la altura; o ¿es que está presionado para hablar con desatinos?. La ubicación barcelonista en la tabla de posiciones se debe a que el equipo está jugando mejor que en los fatídicos años anteriores, y todo lo que necesita es tener una excelente preparación física para enfrentar partidos en la altura, pero sin dejar de lado su sede en esta ciudad. La mencionada preparación física puede lograrse con el concurso de un equipo de preparadores físicos de primer orden, que costaría bastante menos que el costo que está asumiendo Barcelona con su estadía en la altura. Los 13 campeonatos logrados desde Guayaquil son testigos incontrastables de lo que afirmo; lo demás es creer en pajaritos preñados.

¿Es que son ciertas las sospechas, cada vez más evidentes, de que Barcelona está secuestrado por el Banco Pichincha?...¿Tal como el fiscal Pesantez tiene secuestrado al mismísimo economista, a los asambleístas que lo salvaron de ser fiscalizado, y quién sabe a cuánta gente más?.

Que no se malinterpreten mis palabras; estaré con Barcelona en donde quiera que se encuentre, pero eso no es óbice para que critique acremente el hecho de que haya cambiado su sede, crítica que la mantendré hasta que vuelva a su astillero natal del que nunca debió salir.

Por otro lado, en los actuales momentos se ha presentado una negativa acción por parte de la inefable FEF: El domingo 2 de mayo, Barcelona jugó de visitante en el estadio Atahualpa de Quito, lugar desde el que, se afirma, se arrojó un objeto sobre el cuerpo de un “lineman”, objeto que nunca apareció y que como procedería de la barra barcelonista, la FEF decidió castigar, una vez, más a Barcelona vetando su estadio para la próxima reunión en la que debe jugar en Guayaquil, nada menos con el que lo sigue en la tabla de posiciones, o sea, el del segundo lugar: LDU.

El tinglado está armado, es la segunda ocasión en que sucede algo parecido, esto es, que alguien envía a un infiltrado para que cometa un acto de esta naturaleza y de esa forma vetar al campo de juego cuyo real nombre es “Estadio Monumental Barcelona S.C.”, más no estadio Banco Pichincha como lo repiten hasta la saciedad los locutores de Teleamazonas.

Otra posibilidad sería que el “lineman” supuestamente agredido haya recibido instrucciones de hacer el respectivo sainete ya que el tal “cuerpo del delito”, como queda dicho, no ha aparecido, es decir no existe, salvo, claro está, que por arte de birlibirloque, en cualquier momento se lo de por encontrado. La primera vez funcionó la comedia, y ahora en la FEF se produjo lo programado, esto es, repetir el castigo. La dirigencia de Barcelona deberá apelar la resolución para que en esta oportunidad no se cometa otra injusticia pues sería premiar a los creadores de los desaguisados, además, con la apelación, se pondría coto a este tipo de situaciones que amenazan con convertirse en un modus operandi por parte de la FEF, entidad que en vez de estar buscando culpables en donde no los hay, debería vetar al estadio Atahualpa por no brindar las respectivas seguridades para un normal desarrollo de los eventos deportivos, así como también, castigar a la AFNA –propietaria del estadio- y a sus miembros que son los directos responsables de tales omisiones y quienes, hasta el momento actual, permanecen intocados.

La estadía de Barcelona en Quito trae a mi memoria el hecho que cuando falleció el cantante Julio Jaramillo, el poeta del pueblo Fernando Artieda manifestó en uno de sus poemas: “Ahora solo nos queda Barcelona”. Yo sostengo, y lo digo con mucho pesar, que como están las cosas, “Ahora ya no nos queda ni Barcelona”

Por final, considero que la interrogante, ¿Quo vadis Barcelona? que pone el título a este artículo, tiene doble alternativa: ¿A dónde vas Barcelona? 1.- .¿A convertirte en otro equipo de la AFNA?, o 2.- ¿A convertirte, desde el astillero en Guayaquil, nuevamente en el campeón de toda la vida?. Esta segunda opción es la que, creo, que deseamos los barcelonistas de “ayer, hoy y siempre”.