Esta infausta noticia aparece publicada en el diario el Universo, hoy 6 de mayo:

CANUTO, Manabí. Cayetano Cedeño en su agonía junto a su esposa, María Vera, ambos de 95 años, en arresto domiciliario, el anciano murió preso por pago de pensión. Ella tiene cáncer y llora al ver policías que se ubican frente a su casa, según hijos de la pareja, el proceso para el arresto afectó la salud del anciano, que ya estaba enfermo.

“Se agravó cuando vio a la Policía en la casa”, refirió Ciro Cedeño, hijo de la pareja. Gil Cedeño, otro vástago, pidió a las autoridades judiciales que dejen vivir tranquila sus últimos días a su madre, quien padece de cáncer terminal.

Así están las cosas en nuestro país: Legisladores que denigran las funciones para las que fueron elegidos y no entienden los mensajes de sus mandantes y aun continúan impasibles a las necesidades de quienes esperan algo más que sus falacias, así como de sus morbosas y torpes acciones.

Solo en la absurda mentalidad de quienes propusieron e impulsaron esa malhadada reforma legal, en donde se obligan a terceros familiares a responder por pensiones alimenticias de los hijos de sus hijos o de sus sobrinos o hermanos, etcetera, solo en ellos podremos encontrar una única respuesta debido a la imbecilidad en su forma de legislar.

Los niños…sagrados niños, jamás deben estar desprotegidos ni privados de sus derechos. Ellos son la esencia de lo que los sociólogos determinan como el eslabón principal de esa cadena llamada vida. Y yo agregaría “esa cadena llamada vida digna”. Aquello es irrefutable y de absoluta aplicación, pero para quienes se les ocurrió “la sabia decisión, por divina inspiración”, al aprobar ese tipo de reformas, y como su estupidez pudo mas que el sentido común, entonces parieron esa ley que hoy denigra nuestra especie, permitiendo se susciten casos como el que nos ocupa.

Claro está que, seguramente al momento que ejecutó esas disposiciones, la policía dijo: “Nosotros solo cumplimos con nuestro deber”. Por otra parte, el juez que sancionó las “medidas cautelares”, habrá dicho en su momento: “Yo lo único que hago es cumplir con la constitución y la ley”.

Y Don Cayetano Cedeño en su agonía que habrá pensado….?, o que estará pensando su viuda anciana con cáncer terminal al ver que su marido ha dejado de existir, pagando una culpa que jamás le correspondió..?

Sin pensarlo un solo segundo, yo si ofrendaría mi vida por uno de mis hijos o uno de mis nietos, para lo cual incluso estoy sicológicamente preparado y emocionalmente listo a confrontar tal lamentable situación. Y que además espero que, antes y después, Dios se apiade de mi.

Eso es una cosa…y otra muy diferente es que alguien muera debido a aquellos que por estupidez, por desconocimiento o insensibilidad, estén induciendo dicha muerte, tal cual es este caso, en personas seguramente ajenas a este tipo de responsabilidades, cuya competencia, control y protección de los hijos, son exclusivas y directas de los padres.