Vi con indignada tristeza la muerte de un ciudadano adulto mayor, como consecuencia de una ley en cuanto la responsabilidad compartida, por causas y acciones de actos incorrectos que un ciudadano tiene con la sociedad, esto es, deber la manutención a sus hijos, pero que por una disposición legal señalada en el Código de la Niñez y Adolescencia (Art. 129. Numeral 3 “están obligados a la prestación de alimentación los abuelos”), estos abuelos tuvieron que responder con la privación de su libertad.

No puedo entrar a discutir todos los aspectos legales relacionados y circundantes en materia jurídica, por no ser profesional del derecho, tan solo poner en discusión principios universales sobre la autonomía y responsabilidad que cada humano, y en este caso ciudadano debemos afrontar y responder por nuestros propios actos, claro está sin que se ponga en riesgo el derecho que a los menores de edad deben ser cumplidos en su manutención por parte de sus progenitores.

Apelo tan solo al sentido común, al juicio que funcionarios, autoridades involucrados en aplicar el Código de la Niñez, el Código Civil, la aplicación de la Constitución de la Republica, la ejecución de criterios por parte de los representantes del poder Judicial, y a los Asambleístas que tendrían que replantear estos cuerpos legales, para que no perdamos jamás la óptica, que sin excluir los compromisos irrompibles e irrenunciables que los miembros de la familia tenemos entre nosotros, cada ser humano debe ser estricto responsable legal de los actos, faltas e infracciones que cometamos.

Mas allá de la irresponsabilidad imperdonable de aquel padre que no cumple su obligación de manutención a aquel o aquellos menores de edad, motivo de la circunstancia, contribuyó también a matar a este señor mayor que debía tener paz y sosiego en estos años culminantes de su existencia, la indolencia de unas personas que aplicaron tontamente un marco legal que debe ser corregido y mejorado, en donde debe precautelarse todos los deberes y derechos bien definidos de todos los ecuatorianos sin ningún tipo de distinción.