(cc) por Presidencia de la República del Ecuador - Flickr

Atravesamos un sendero político largo y oscuro, donde un personaje ha irrumpido en el escenario, sin ruta ni doctrina, sino simplemente gracias a la oportunidad histórica que le brindó el destino, y a un empuje sobrenatural de su personalidad compulsiva. Rafael Correa ha manejado un ensalada de conceptos y ha unificado un descontento con el sistema político tradicional que se desprestigio por pactos y componendas y un fracaso al interior de los propios partidos políticos que no supieron estructurarse para trascender históricamente, sino solamente coyunturalmente. El desprestigio de la clase política se generalizó en buena parte porque aquellos de buenas intenciones no lucharon por espacios, sino que optaron por una vida privada tranquila, en un país empantanado en sus diferencias sociales

En esas circunstancias se abrió paso una gran oportunidad para una ruptura con el pasado, que se disfrazó de revolución ciudadana, no porque Correa así lo haya así diseñado ni construido, sino que se montó sobre plataformas de intelectuales de la izquierda reaccionaria del pasado, pero no evolucionada y acordes con experiencias por ellos ya vividas.

Puro libretos. La plataforma en la que se montó Correa fue una gama de todos los colores, y luego que se encumbró arriba, ha empezado a remendar su pensamiento que no es marxista, ni ecologista, ni partidista, sino el resultado de quizás una docena de Red Bulls que se dice, lo acompañan diariamente. Los únicos plenamente correístas, y que entienden lo que pasa al interior del poder, son los que conforman ese círculo oscuro, bautizado por Fabricio como rosa, que ha maneja la publicidad profesionalmente apuntalando un producto bueno para el mercadeo como lo es Rafael Correa y brindándole consistencia para proyectarlo en su vehemente en su carrera hacia el infinito. Yo no creo que los hermanos Alvarado sean enemigos de la libertad de prensa ni de empresa. Ellos están comercializando a Correa usando todos los medios de comunicación posible. El sueño de todo publicista: trabajar sin presupuesto y acaparando todos los espacios posibles. Hacen bien su tarea porque están vendiendo Coca Cola fría y refrescante.

Alexis Mera no es un hombre de izquierda sino que entendió la esencia del asunto, que resulta ser como darle forma jurídica, para hacer lo que regaladamente le convenga y le venga en gana al Jefe Supremo. Eso lo aprendió de Maldonado Renella, un jurista inolvidablemente sabio que apuntaló jurídicamente la voluntad de León Febres Cordero. Patiño con su prestigio izquierdoso, a mi apreciación, entiende las formas y maneras de tratar con el bajo mundo de la política, de los pactos y componendas tras de bastidores y tiene claro su norte: hacer durar este cuarto de hora de su oportunidad todo lo que se pueda del siglo 21.

En estas circunstancias la Constitución se convirtió en un armatoste que acogió a todas las voces y tesis que no tenían espacio, pero cuyo producto final hace ingobernable al país sin un eje, y este eje es Rafael Correa. Se confundió la democratización con una participación ciudadana desordenada, que solo producirá conflictos entre los actores, quedando así la puerta abierta para que solo sea el Ejecutivo quien salga a poner orden y a decidir quien tiene la razón en cada pugna. La participación ciudadana debe estar realmente en el Parlamento, y no en un grupo de personas que con cuatro voluntades hacen mayoría, y por eso es fácilmente manejable. Lo del Quinto Poder del estado es una falacia, y solo una estrategia para que el ejecutivo se abstraiga del Parlamento en el nombramiento de las autoridades que van a controlarlo. El corcho Cordero, quedó reducido a eso: a un corcho sin botella. Ni decorativo siquiera.

Con todas estas consideraciones, lamentablemente queridos lectores, pienso que tendremos Rafael Correa para largo, y que su caída en las actuales circunstancias es peor escenario que su omnipresente estancia. Es mas: tenemos que cuidarlo, y solicitarle que no abuse del avión presidencial como lo está haciendo, pues he oído a muchos encender sus esperanzas ante la tragedia ocurrida en Polonia.