Emilio Palacio - Archivo Diario el Universo

Es normal y comprensible que todos quienes vemos en este régimen de Rafael Correa y en su personalísima revolución ciudadana, bolivariana y todo lo que se le viene en gana, que nos solidaricemos con Emilio Palacios en este sonado caso del juicio por injurias calumniosas que Camilo Samán está llevando en contra del columnista del influyente diario El Universo. La sentencia está asfixiada dentro de un contexto político y esto nos aleja del correcto análisis que el caso amerita de acuerdo a las normas jurídicas vigentes en cualquier país del primer mundo, e incluso en nuestra legislación tradicional ecuatoriana.

Lastimosamente nos hemos tenido que encasillar por simpatías políticas. No se ha hecho una lectura correcta sobre lo medular: ¿hay o no injurias calumniosas ofensas que justifiquen la sentencia en contra del periodista? Estamos pisando el filo de una raya. No por el significado de la palabra “matón”, sino que con ese pegajoso titular, se adentra en un contexto que se desvela con claridad en los párrafos finales, cuando se afirma “si hipócritamente adoptamos una postura neutral, las mafias van a seguir de largo, y entonces Camilo el matón y la familia Correa tendrán camino libre para seguir disponiendo de los millones de la CFN…. Puedes estar seguro de que el siguiente paso será darte un tiro. Dentro de este concepto directamente expresado la palabra matón tiene un sentido distinto: asociación ilícita, mafias, ladrones y asesinos. Se está puntualizando un delito: el de SEGUIR robando millones en la CFN.

Entiendo que cuando se escribe columnas muy leídas, y peor si a la vez se es responsable de una página editorial completa, de la edición o mutilación de las Cartas al Director, y además de escribir la mayoría de los editoriales principales, donde se expresa la opinión del medio de comunicación, que uno pueda de tarde en tarde de equivocarse. En el caso de ¨Camilo el matón”, se equivocó, y se encontró con un Correa que dio la fuerza y valentía a los jueces para enjuiciarlo, sin temer a las consecuencias o temores que muchas veces inhibe a los jueces de meterse en problemas con la prensa. Correa ha quitado el poder de intimidación a los medios de comunicación, y se lo ha arrebatado. Prefiero lo primero porque una cosa es que el Estado te persiga y te silencie, y otra que un columnista te ofenda y de calumnie.

Envidio a Emilio Palacios por tener la oportunidad desde la cárcel o el exilio poder seguir escribiendo, liderar la oposición y llevar adelante la terrible batalla que tenemos por delante en contra del régimen sin libertades que propone Correa. Ese es el momento de emerger como verdadero periodista y encumbrarse por su nombre y apellido hasta la huelga de hambre a lo cubano.. Aplaudo la actitud del medio de comunicación de no ceder a las presiones, pues fácil sería hacer como en Venezuela hizo el magnate Cisneros, u otro medio de comunicación ecuatoriano hizo cuando lo sacó a Carlos Vera de encima.

Mi consejo para Emilio es que siga en su batalla. Ni la muerte lo puede ya parar. Mi Consejo para Camilo es que abandone el juego de poder versus, prensa, y luego de haber “ganado” esta instancia legal, porque razones podría alegar que las tiene, abandone con gallardía el juicio y no permita que Palacios siga creciendo, pero sí crecer él como ser humano. Camilo es un buen hombre, simplemente porque es hijo de su padre quien desde el cielo lo iluminará por encima de las infernales pasiones políticas que suelen rebajar y confundir a los seres terrenales