(cc) por Presidencia de la República del Ecuador - Flickr

El Presidente de la República designó el día lunes a los nuevos miembros de su gabinete ministerial. Por otro lado, lo que en realidad sucedió fue una nueva reubicación de sus colaboradores. Al respecto es necesario realizar las siguientes precisiones:

1. Richard Nixon ex Presidente de los Estados Unidos de América expresaba con relación a los funcionarios del Gobierno que “eran servidores públicos devotos, leales y eficientes pero muchas veces se preocupan más por conservar su empleo que de cumplir con su verdadero cometido. Asimismo, señalaba que un Presidente necesita que sus Ministros sean personas eminentes, libre del control burocrático y que aporten a la función toda la experiencia adquirida durante el ejercicio vital. En ocasiones, no siempre, las personas del circulo intimo o del partido de gobierno realizan aportes al país, preocupándose única y exclusivamente en permanecer en el puesto asignado, lo que le resta el impulso necesario al régimen para la renovación.”

2. Por otra parte, en el famoso cambio de gabinete que comentamos solo existió mucho ruido, gran expectación, muchos cimbrones de tierra pero el resultado fue que se nombraron a los mismos de siempre. En otras palabras solo se recicló ya que parece que las lealtades gravitan en el equipo de Gobierno del Presidente Correa sobre todas las cosas. Un ejemplo de lo que mencionamos es la señora María Fernanda Espinoza que ha sido varias veces ministro sin tener ninguna experiencia administrativa, por lo demás no se conoce ningún aporte de dicha funcionaria en sus pasos por la administración pública. Además un Presidente debe nombrar en su gabinete a personas que sean capaces de compensar sus propias debilidades. Por ejemplo De Gaulle, Adenauer y Yoshida eran muy fuertes en política exterior, pero muy débiles en economía. Al situar al frente de las cuestiones económicas a personajes expertos en dicha especialidad, como Pompidou en Francia, Erhardt en Alemania Occidental e Ikeda en Japón, crearon una dirección económica brillante para sus Gobiernos y sus países.

3. Los ministerios, así como los puestos de la función ejecutiva deben ser cubiertos por hombres y mujeres de preparación académica, notable experiencia y limpia trayectoria y no solo por ser incondicionales al Presidente.

4. Un Presidente tampoco debe vacilar en la elección de las personas idóneas aunque hayan sido adversarios suyos en ocasiones anteriores. Un ejemplo de lo que comentamos fue la elección que realizó Richard Nixon de Henry Kissinger como Secretario de Estado. Kissinger había apoyado a Nelson Rockefeller y no a Nixon en la campaña electoral. Sin embargo, fue escogido por ser el más adecuado para esa función. Su extraordinario desempeño como Secretario de Estado demostró que Nixon no se había equivocado.

5. Se puede argumentar que las personas de gran inteligencia son muchas veces difíciles de trato y amigos de discutir, pero es un error excluirlos del Gobierno. Considero también que lo que sí es peligroso como decía De Gaulle “es tener ministros y colaboradores amigos de complacer al Presidente más que de contradecir. Asimismo, más dados a las inclinaciones que a las opiniones y desprovistos de firmeza mental y de pasiones auténticas”.

Por los motivos expuestos, esperamos, que estas pequeñas reflexiones sirvan para que en una próxima oportunidad el Presidente oxigene el gabinete en beneficio del Gobierno y el País.