Durante los últimos tres años, nuestro país ha vivido situaciones políticas que en condiciones normales no deberían suceder. Todo esto gracias a un gobierno populista tirado a la izquierda y con ínfulas de inmaculados (especialmente su jefe) que manejan a la perfección el engaño como instrumento político de manipulación; y que han logrado de esta manera, enredar a una oposición que no encuentra el camino para sacarnos a los ciudadanos de este laberinto revolucionario.

Pues sí, pareciera que la oposición en su afán de combatir a este gobierno (acto que es muy loable) ha perdido su norte. No han entendido que una de las razones por la que tenemos que soportar a este tipo de regímenes populistas viene precisamente por culpa de su accionar político en el pasado y equivocadamente piensan que actuando de la misma manera van a poder lograr ganar adeptos en este intento de unificar a la población.

Hemos sido testigos de cómo los personajes que podrían liderar una oposición fuerte y constructiva se han perdido en el tiempo por su falta de propuestas que interesen verdaderamente a la colectividad. Hemos observado como partidos políticos y movimientos ciudadanos no tienen un discurso constructivo que señale un rumbo diferente para nuestro país, nos hemos perdido todo este tiempo en discusiones y enfrentamientos que hacen el juego al actual sistema que se implanta en Ecuador.

Se podrían mencionar a muchos personajes que desean liderar esta oposición; sin embargo, muchos de ellos han hecho más daño que bien a esta causa por su afán desmedido de poder o simplemente por el hecho de ser importantes, quizás piensen que así serán tomados en cuenta en las próximas elecciones. Y a todo esto me pregunto: ¿A cuántos de los actuales líderes de la oposición realmente les interesa el país o la ciudad que representan, o es que simplemente les interesa sus agendas personales o partidistas? Quizás en una pregunta que ni ellos mismos la pueden responder, pero que nosotros los ciudadanos tenemos el deber de identificar.

Y mientras la oposición aprende que a la dictadura se le enfrenta con democracia, que al totalitarismo se le enfrenta con participación, que a la gente le interesan propuestas viables que llenen sus expectativas y que sobre todo ellos tampoco son los elegidos divinos para salvar a nuestro Ecuador, tendremos que saber soportar a este gobierno que no sabe otra cosa que manipular a nuestra nación.