Con estupor mayúsculo he leído el artículo de Emilio Palacio titulado “A la basura de siempre” publicado en “El Universo” en marzo 24 de 2010 en el que hace referencia a un e-mail enviado por una tal Carla Suarez (jp2949@hotmail.es) en marzo 19 de 2010 a las 15:42. Asunto: Monos estúpidos y eunucos.

Ni en la peor de las pesadillas pueden verse tantas aberraciones como las escritas por un ente, aparentemente del sexo femenino, que en vergonzosa actitud se demuestra incapaz de estar a la altura de las personas de su género y que la única explicación que puede darse a una actitud tan baja es que en su debilidad mental está influenciada por el mal ejemplo que desde Carondelet da al país la primera autoridad, quien ha sido y es perenne agresor de la familia ecuatoriana…y ya está cosechando sus frutos. Lo escrito por Suarez va más allá de lo demencial; no exagero ni un ápice, solo basta leerlo.

Hay una sentencia en la sabiduría popular que manifiesta: “Maldita sea la fémina que con su accionar pretende degradar a su género”. Esta reflexión parece haber sido hecha para esta persona, al igual que para otras de su misma ralea …Que sí las hay, y que avergüenzan a la raza humana y por ende a todas las mujeres que con dignidad dan a diario buenos ejemplos a nuestros semejantes.

He aquí un caso para poner a meditar a las autoridades pertinentes y a todos los ecuatorianos. Aquí sí estamos ante una concurrencia de delitos contra la honra: injuria calumniosa contra los habitantes de una ciudad. Esta insensata Carla Suarez –si es que ese es su nombre-, deberá ir a prisión, como un dignificante ejemplo para la sociedad en que vivimos.

Por otro lado, dadas las características de su escrito, podría pensarse que padece demencia en cuyo caso tendría que ser recluida en un sanatorio, o lo que es lo mismo sacarla de circulación en aras de la tranquilidad ciudadana.

La actitud de la mencionada señora trae a mi memoria –guardando, por supuesto, las respectivas y abismales diferencias- dos óperas de compositores italianos: “Lucía di Lammermour”, de Gaetano Donizetti, e “I Puritani” (“Los puritanos”) de Vincenzo Bellini. En ambas obras tenemos escenas de locura en los III y II actos respectivamente, escenas en que las sopranos deben poner todo lo mejor de sí por tratarse de arias de difícil ejecución.

Estimo oportuno mencionar que la soprano australiana Joan Sutherland interpretó en noviembre 13 de 1982 la opera “Lucía de Lammermour” y en la escena de la locura lo hizo de manera brillante en el Metropolitan Opera de Nueva York en donde al terminar el aria fue ovacionada por el público durante alrededor de 10 minutos. De igual manera la soprano rusa Ana Netrebko cantó la opera “I Puritani” en el Metropolitan Opera en diciembre de 2006 en una actuación calificada como excelsa, especialmente en el aria de la locura. Me permito, estimados lectores, recomendarles estas obras.

Esta aparente disgregación es para señalar que en temas de locura hay diferencias: En lo concerniente al presente artículo, las obras de arte que son las operas mencionadas y sus intérpretes, y la posible locura de Carla Suarez; y esa diferencia radica en que la segunda habría llegado a ese estado llevada por un odio acerbo para con los habitantes de la ciudad más grande del país que puede ser considerada como el país propiamente dicho en virtud de albergar, en gran número, a compatriotas procedente de todas las regiones del Ecuador.

En ambos casos, infamia o demencia, podría parafrasearse a Daniel Santos, quién cantaba: ”Cuatro puertas hay abiertas …el hospital y la cárcel, la iglesia y el cementerio”.

…Y pensar que a Emilio Palacio se lo condena por decir unas pocas verdades. ¿Qué sucedería si hubiera decidido decir todo lo que debió haber dicho? O ¿si hubiera escrito canalladas como las de Carla Suarez? O ¿si hubiera insultado como lo hace el economista, tal como lo demuestra Palacio en su artículo de marzo 28 de 2010? ¿Lo hubieran condenado a la máxima pena? …Y después se llenan la boca diciendo que la justicia ya es de todos.