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Hace algunos meses un joven directivo organizacional me preguntaba insistentemente algo así… “¿cómo podemos enseñarle a los gerentes modernos a desarrollar su pensamiento estratégico?”. Y todo esto era a propósito del trabajo en un taller denominado… “Desarrollo de Habilidades del Pensamiento para Directivos”.

¿Qué es lo que sucede cuando buscamos un “perfil” determinado de Dirección?. ¿Analizamos concienzudamente a los aspirantes como para darnos cuenta de las características observables de acuerdo a los criterios previamente establecidos o los escogemos de acuerdo a nuestra particular percepción?. ¿Ocurre lo mismo con los políticos, con los candidatos?. ¿Por qué insistimos en elegir con el “estómago” o con el “corazón”?. Obviamente tampoco hemos visualizado las consecuencias de nuestras decisiones para con la institución, organización o empresa a la cual servimos, pues de lo contrario usaríamos toda la maravilla del pensamiento para poder elegir con certeza, suficiencia y con prestancia ética.

En fin… esbozo una afirmación que puede ser para algunos lapidaria… ¡quien va a dirigir a otros necesita tener una visión estratégica clara del rumbo!

Allí está el detalle… ¿cómo formamos a los “tomadores de decisiones” para que puedan elegir con eficiencia y efectividad?. Luego… ¿cómo capacitamos a los que ya tenemos en nuestros equipos para que desarrollen sus talentos estratégicos?. De operativos está lleno el mundo, de hecho son absolutamente necesarios, pero muchos de ellos y ellas no pueden hacer nada sin el talento directriz de quienes están llamados a guiarlos. Cuando no ocurre y ponemos a dos operativos a trabajar como jefe y colaborador probablemente las consecuencias deriven en graves problemas de productividad que no alcanzamos a imaginar pues técnicamente tampoco sabemos del tema. Puede ser que la confusión culmine en insistir en resolver problemas todavía inidentificados o equivocados desde el principio.

Como profesor de Pensamiento en las Universidad Católica de Guayaquil y Ecotec de la misma ciudad, cada año preparo en los “pre” a decenas y centenas de jóvenes desde un enfoque procesal que les permita “pensar” organizadamente para la vida personal y profesional. Sea en la Facultad de Medicina como en la de Economía, los jóvenes aprenden a desarrollar sus propios talentos y el maestro percibe con claridad quienes poseen dones estratégicos u operativos impulsando el que cada uno vaya encontrando el camino que ha de llevarlos al éxito en la vida con sus propias características personales.

Un formador experto reconoce el perfil de un pensador deductivo y lo diferencia del que preferencialmente es inductivo, capta las características de la personalidad que tienen los futuros profesionales –locus de control interno, autoestima, automonitoreo, etc-, prepara a los estudiantes para procesar información y utilizar los procesos de pensamiento con la transferencia a la carrera, a la profesión que han escogido, guía para que los jóvenes practiquen procesos mentales luego de finalizado el ciclo, orienta la ética juvenil hacia la toma de decisiones objetivas, razonadas, argumentadas y justas. Forma en todo caso un pensador estratégico. Así y todo, se corre el peligro de que los futuros gerentes o profesionales en diversas ramas tengan –por su contacto con el mundo- otros problemas que no dependan esencialmente de lo cognitivo como por ejemplo alteraciones emocionales y hasta espirituales que los detengan en su exitoso camino, eso es esperable. Lo cierto es que iniciarlos en el camino de la valoración de la… “Visión Estratégica” y su uso para manejar vidas exitosas es el norte que guía los pasos de la metodología de procesos dirigida por el constructivismo cognitivo tal cual las mejores universidades ecuatorianas están trabajando.

Espero que en los próximos años se disipe la preocupación del amigo al cual mencioné al inicio del artículo. Después de todo formar un gerente con mentalidad estratégica no es sencillo si no se considera un proceso secuencial, deliberado, técnicamente preparado y operativizado con la experticia de quienes conocen metodológicamente la forma de guiar las fértiles mentes de los jóvenes… ¿verdad?