Sucio, cia. (Del lat. Succídus, jugoso, mugriento). Adj. Que tiene manchas e impurezas. 2. Que se ensucia fácilmente. 3. Que produce suciedad. “Ese perro es muy sucio”. 4. Deshonesto u obsceno en acciones o palabras. 5. Dicho de un color: Confuso y turbio. 6. Con daño, infección, imperfección o impureza. “Lazareto sucio. Viento sucio. Labor sucia”. 7. Contrario a la legalidad o a la ética. “Trabajo, negocio sucio. Guerra sucia”.

El día jueves 11 del presente mes y año la ciudad de Guayaquil, como ya nos tiene acostumbrados, volvió a demostrar que está para cosas grandes, escribió otra página gloriosa en su gigantesca e infatigable lucha por la libertad, esta vez para –entre otras razones- protestar por el deseo de escatimarle los valores que por ley le pertenecen, ilegalidad que no es necesario demostrarla, el mismo gobierno se ha encargado de ello.

En el presente artículo no se mencionarán las demás causas que llevaron al pueblo guayaquileño a realizar la imponente marcha con la que le demostró al país, una vez más, cómo deben hacerse las cosas cuando se trata de decirle al tirano que rectifique su actitud y no lleve a Guayaquil y, por qué no decirlo, también al Ecuador hacia un precipicio que cada día está más cerca.

Lo que mencionaré es la forma como se ha pretendido, por parte de los estamentos oficiales, minimizar la magnificencia de la marcha guayaquileña llevada a cabo por más de 300.000 personas “madera de guerrero” convocada por otro indiscutible “madera de guerrero”, Jaime Nebot.

Lo mencionado en el párrafo anterior está en concordancia con la acepción de la palabra “SUCIO”, vocablo con el que comienza este artículo, y que nos trae el Diccionario de la Lengua Española en su edición vigésima segunda del año 2001: Adj. Que tiene manchas e impurezas: Los cálculos mañosamente elaborados por la Unidad de Análisis Político de la Presidencia al decir que asistieron a la marcha solamente 64.000 personas.

2. Que se ensucia fácilmente: Las desafortunadas palabras del vicepresidente de la República Lenin Moreno, descendiendo al mismo nivel de los que inútilmente intentan minimizar la marcha de Guayaquil.

3. Que produce suciedad. “Ese perro es muy sucio”: La amenaza del “corcho” Cordero con un juicio político a la ministra de economía María Elsa Viteri si le entrega un centavo más a Guayaquil;

4. Deshonesto u obsceno en acciones o palabras: El reincidente “corcho” al expresar peyorativamente que Nebot es simplemente “eminencia de un cantón”, omitiendo malintencionadamente que ese cantón es el más importante del país.

5. Dicho de un color: Confuso y turbio: El verde pálido de Alianza País, y el empeño del esmeraldeño gobernador quien el día de la marcha se dio a la tarea de recolectar basura con la vana intención de demostrar que no solo sirve para insultar.

6. Con daño, infección, imperfección o impureza. “Lazareto sucio. Viento sucio. Labor sucia”: La ingrata orden de prohibir la cobertura aérea del desarrollo de la marcha para así ocultarle al país la verdad que tanto le duele al gobierno, pensando quizá que el sol puede taparse con un dedo.

7. Contrario a la legalidad o a la ética: “Trabajo, negocio sucio. Guerra sucia”: Las irresponsables declaraciones del economista acerca de que quienes van a la marcha lo hacen por un “sanduchito”, más 5 o 10 dólares, a sabiendas de que esas son prácticas normales en las marchas gubernamentales y que ni con aquellas compras de conciencias han logrado reunir a tantas personas como lo ha hecho Nebot.

Esa es la forma cómo actúan quienes están enquistados actualmente en el poder; son sucios, obran de manera sucia, mintiéndole al país sin un ápice de retraimiento. Lo mencionado anteriormente es, por desgracia, una gota de agua en el mar tormentoso en que navega esta nave ecuatoriana capitaneada por Rafael Correa.

Al momento de escribir este artículo, el economista todavía se encuentra en Cuba, el país a donde, por extraña coincidencia, viajó aconsejado por su megalomanía, precisamente el día de la marcha con el fin de no ser testigo del apoteósico evento realizado en Guayaquil. Muy saludable sería para el Ecuador que Fidel le haga escuchar esa simpática tonadita que la cubanísima orquesta Sonora Matancera hizo tan popular allá por los años sesenta y que se manifiesta así: “Yo me voy pa’ la Habana y no vuelvo más” …y si regresa, que sea, únicamente, para presentar su renuncia, sin piola.

Los ecuatorianos que creemos en la democracia, tenemos el vivo deseo de que se cumpla lo que queda escrito.