(CC) por Luis_Maiden - Flickr

Hoy se vivió una fiesta en Guayaquil, y aunque pretendieron boicotearla regalando comida, medicina, toldos y demás dádivas, los guayaquileños llenamos a reventar nuestra arteria principal, la avenida nueve de octubre.

Aunque Cuero y sus revolucionarios quisieron limpiar las calles de basura y abusivamente ingresar al relleno sanitario para hacer teatro, aunque el Corcho Cordero amenazaba a la Ministra de Economía con un posible juicio político mientras esta pretendía desmerecer la marcha, y el señor Correa se iba a Cuba a hacerse revisar sus rodillas, Guayaquil estuvo de pie junto a su Alcalde, protestando porque nos quieren coartar nuestro derecho a seguir siendo una ciudad progresista.

Miles y miles de guayaquileños salimos a las calles a exigir más respeto para la ciudad, y que quede claro, lo haremos cuantas veces fueren necesarias, para que los que están acostumbrados a las lisonjas y al servilismo, se den cuenta que con Guayaquil y su gente no se juega.

Fue oprobioso ver la incesante y cansina propaganda gubernamental tratando de minimizar la convocatoria de Nebot hacia la ciudadanía, y como sabían que las mismas payasadas de siempre ya no calan el espíritu rebelde de los guayaquileños, no se les ocurrió mejor estrategia, que tratar de bloquear buses, crear caos en la ciudad y regalar a diestra y siniestra productos que debido al desastroso manejo económico del País, faltan en las casas de la mayoría de ecuatorianos.

Guayaquil respondió, no podría ser de otra manera, cuando el progreso y bienestar ya está imbuido en su gente, es difícil que una propuesta demagógica la desestabilice, y peor aún si su manera de realizarlo, es ofendiendo y burlándose de una ciudad que lo único que reclama, es seguir progresando en bien de todos y en especial de los más pobres.

La nobleza y la bondad del guayaquileño hay que admirarla, pero parafraseando a nuestro Alcalde, no somos ni pendejos ni cobardes, y cuando nos buscan, nuestra sangre huancavilca nos llena de hidalguía y nos obliga a luchar por lo que sentimos como propio.

Guayaquil por Guayaquil, Guayaquil por la Patria, hemos dado una nueva muestra que unidos nos haremos oír mucho más lejos, y que así mismo, unidos no habrá muralla, no habrá obstáculo que no podamos doblegar, este es un simple llamado de atención, Guayaquil está de pie, y así se mantendrá; como era de esperarse, ¡Guayaquil supo responder!