(CC) Por NecatPace - Flickr

Ante las usuales y altaneras declaraciones que buscan destruir la Marcha Constitucional y cívica, que lidera Jaime Nebot S., Alcalde de Guayaquil, el próximo 11 de febrero, los borregos y su “Majestad” -el patrón ovejero- la califican como “política”.

Es justificado a la sazón preguntarse si esta protesta es producto de un simple uso político o si hay condiciones que la explican.

Por razones legales y de responsabilidad el Alcalde y el Concejo están obligados a exigir que se le entreguen los fondos que le pertenecen a la ciudad que representan. ¿Cabe alguna duda de que se le está despojando a esta urbe un monto mucho mayor a lo reclamado? Por donde se analice la respuesta es: NO hay manera de cerrarse a la banda y la primera autoridad del Ayuntamiento está obligado por Ley y moral a reclamar.

Y como si fuera poco, los del desgobierno exacerban el ánimo con sus pretenciosas declaraciones y su necedad de que todos son incapaces de entender “sus propósitos y contubernio”… Lamentablemente para esta pandilla: Sí se conocen y la población está al corriente de sus funestas intenciones; de las cuales lo menos que se puede decir es que son retrogradas, fracasadas, y enfermizamente centralizantes y absorbentes.

Guayaquil, Capital Económica, es la ciudad más perjudicada, tal cual se resalta por el valor per cápita que recibe; pero no es la única perjudicada. A todas las alcaldías, con las excepciones de los obsequiosos invertebrados lambones que confirman la regla. Las rentas han sido mochadas para que “papito Estado” pueda malversar esos fondos en sus acciones demagógicas e importaciones de “profesionales” de otros países que bien pueden ser instruidos hasta por estudiantes ecuatorianos.

Se ha mencionado la más connotada razón cívica para la Protesta; empero, no es la única, puestos que existen decenas más que igualmente no sólo afectan a Guayaquil, que ha liderado las mejoras y cambios urbanos, sino a todos los ecuatorianos o los que con buen propósito la habitan, menciónense algunas:

  • ¿Hay alguna familia en Ecuador que no haya tenido cuando menos a un familiar cercano víctima del incremento de la criminalidad? ¿Ha podido usted, antes de este período, ver en películas nacionales casos reales de acciones de Sicariato?
  • ¿Han conocido un peor sistema vial que en la historia haya durado tanto tiempo en mal estado?
  • ¿Han soportado una peor etapa de desempleo?
  • ¿Cómo sienten el incremento del costo de la vida? ¡Que no está por las nubes sino en el espacio sideral!
  • ¿Se ha soportado alguna vez tanta ineficiencia que nos mantuvo sin energía por el equivalente - (h x d x s /8)- acumulado a cincuenta y cinco días laborables ¡Dos meses! ¡Totalmente paralizados!?
  • ¿Quiénes ganaron en la venta de generadores? Y ¿Cómo sabían que se iban a necesitar tantos?
  • ¿Cuánto es el impacto del costo real de esa incapacidad? Sin duda muy superior al desbalance presupuestario que el desgobierno desea esconder.
  • ¿Ha habido en este Ecuador –incluyendo- Dictaduras un ser que se haya apropiado de todas las funciones?

Nos cansa continuar enumerando, sólo dejaremos incluir un par más:

  • ¿Llegó el Congreso Nacional ha estar catalogado tan mal como la condescendiente Asamblea “muy oficial”? –
  • ¿Ha habido algún Gobierno con más casos de corrupción? – Al Sistema Judicial ¿Se lo ha amedrentado o manipulado más alguna vez?...
  • ¿Han conocido de algún Presidente dedicado a prevaricar?: Juzga y dictamina Delincuencia o Santidad según su humor y amistad; Persigue al que no lo ama; Clausura al medio que narra un hecho que le es ingrato; Confirma su estulticia, porque le da la gana.

Han manifestado que Nebot es feo, habla alto y es ronco… No lo sabemos. Puede ser que a ellos les gusten más bonitos y con voz meliflua; los demás guayaquileños y ecuatorianos buscamos en los ciudadanos -de cualquier sexo, color, raza, religión o ideología- honestidad, eficiencia y planificación para mejorar la calidad de vida.

La esclavitud no es un estado sino una forma de vida a la que nos fuerzan u optamos vivir. Elige bien.