(CC) por Presidencia de la República del Ecuador - Flickr

“para explicar a los ciudadanos por qué a pesar de sus promesas no se ha producido el milagro señala a 3 responsables: el enemigo interior, el enemigo exterior y el enemigo anterior…”

El Estado megalómano-J. Ravel

“¡Ningún gobierno invirtió como éste!” -“Antes solo se invirtió”…“a lo que ahora hemos invertido”

Y así, viviendo de una figura comparativa de trasfondo mañoso para ignorantes, cree engañar al pueblo, porque él considera que todos los ecuatorianos somos tontos.

Es verdad lo de la diferencia de las cantidades invertidas antes con las de ahora; tomaré ese “antes” o “enemigo anterior”, al que obsesivamente lo culpa para poder gobernar-la Presidencia de León Febres Cordero-a la que señala horrorizado, cual niño al cuco. Luego de haber arremetido contra “el imperio”-enemigo externo. Increíblemente, sin esa figura es incapaz de gobernar-Lo culpa de todo, desde los apagones hasta al monto de inversiones.

Transcribo lo que me dice “mi asesor económico” de 90 años de edad¡Pobre hombre! Si supiera de Economía no debería hacer esa comparación tan tonta, porque la razón es tan fácil de entender, sin ser Economista.

-No es lo mismo para un gobierno vender un barril de petróleo a cinco dólares y además sufrir la rotura de un oleoducto, como lo vendió y sufrió el País en la Presidencia de Febres Cordero, que venderlo a más de setenta dólares y lo que es peor, gastarlo y dilapidarlo como ahora en un estado declarado “en excepción” o emergencia, lo cual arrastra muchas interrogantes ¿?.

Por otra parte, a mí, como ciudadana guayaquileña me indigna la forma de engañar a la masa popular haciéndole partícipe de sus complejos y su terror obsesivo contra “el enemigo interior”, en este caso contra el Alcalde Nebot, que es arremeter contra esta Ciudad, con una sola meta, destruirla.

Primero desmembró su Provincia para hacer una nueva y disminuirles a los guayaquileños su campo de acción.

Aquí aflora otra de sus mezquindades, el odio. Odia a Guayaquil en tal forma de acabar con ella volviéndola al caos y a la inmundicia. En una fementida defensa al “hombre pobre trabajador” lo lanzó a la calle a destruir el orden de una ciudad que le ha costado el esfuerzo de todos los guayaquileños, hombres y mujeres, levantarla.

Punto aparte lo de las rentas municipales: todos sabemos que los municipios de un País subsisten de los impuestos que producen y las subvenciones que reciben, y una vez recaudados, se los envía al Gobierno Central de donde se los retribuyen o transfieren.

La transferencia de esos fondos deben cubrir los presupuestos que de acuerdo a su producción elabora cada ayuntamiento. Esto lo saben todos los Alcaldes que hoy se dejan engañar en acción sectaria de “justicia a los municipios pequeños” pero su único fin es solo destruir la autonomía de la economía de una Ciudad, en su concepción demagógica de que solo se puede dar a los unos lo que se le quita a los otros.- Y otra vez en pose jactanciosa y ofensiva, porque no creo sea ignorancia, habla de “dar” “dimos” ”damos” tantos millones, lo que suena a dádiva que debe agradecérsela.

Acabo de escuchar por TV. (lunes 17 de enero) la forma ruin como trata al pueblo ¡qué desprecio a su dignidad! cuando los exhorta a ir al llamado del Alcalde “coman los sanduchitos “pero el voto me lo dan a mí…

¿Y después ¿qué sigue Presidente…?

¡Pare ya esa sed de venganza contra Guayaquil!

Pare ya! Que los guayaquileños no aguantamos más! ¡Basta ya con Guayaquil!