(CC) por iegosaurius Rex - Flickr

Es lo que siento, al ver los resultados electorales en Chile, en los cuales se confirma la clara victoria de Sebastián Piñera, sobre el ex presidente Eduardo Frei, y no solamente porque la derecha sigue retomando su cauce natural en Latinoamérica, sino, por los acontecimientos, que se sucedieron después de que se cerraron los comicios, en el antes mencionado país.

Chile tiene una cantidad de electores similar a Ecuador, sin embargo se vaticinó que los resultados serían conocidos extra oficialmente en menos de una hora de concluidos las votaciones, así mismo, encuestas serias pronosticaron que la diferencia entre los candidatos, estaría aproximadamente 1,8 % a favor del candidato que finalmente ganó, con una margen de no más de 3,5 %, y como todos pudimos ver, todo esto se desarrolló dentro del tiempo que fuera informado, esto es, menos de una hora de finalizadas las elecciones.

Más allá de todo lo mencionado, lo que más me impactó, fue la visita de Frei y su familia a los familiares y al presidente electo, y el discurso pronunciado por ambos candidatos, elogiándose y felicitándose mutuamente, y de parte de Piñera invitando al candidato vencido, a que enrole las filas de la oposición, porque según este, (el presidente electo), no hay una auténtica democracia, si no existe una verdadera oposición.

Qué ejemplo de madurez política y democrática me dieron los dos candidatos chilenos, en tan poco tiempo, reafirmé mi convicción de que solamente juntos, aunque no revueltos, podemos sacar al frente un país encuéntrense en la situación que se encuentre, nadie puede negar como estuvo el territorio de la estrella solitaria antes de la dictadura, y como ahora a fuerza de trabajo mancomunado y con el cumplimiento de agendas programáticas a corto, mediano y largo plazo se encuentran en el sitial de desarrollo que poseen actualmente; al día siguiente la presidenta saliente Bachelet, se estaba reuniendo con Piñera, y este, le solicitaba su apoyo y experiencia, para seguir manteniendo en Chile, el nivel de crecimiento y expansión, que son modelos a seguir de muchos países.

Ya aterrizando a Ecuador, escuché despotricar al señor Correa, diciendo que si quieren una nueva elección, en la misma, le iba a dar una paliza a cualquiera de sus rivales, que sus otrora aliados, por no estar de acuerdo con sus arbitrios, son desleales y ecologistas infantiles, que Nebot miente al exigir lo que le corresponde, que la revolución ciudadana será radicalizada, y una sarta de barbaridades más.

Vergüenza ajena me da al escuchar al presidente ecuatoriano, (cuando estoy obligado a hacerlo), y tener que compararlo con la talla de estadistas como lo son Piñera, Frei o Bachelet, pero lamentablemente eso es lo que tenemos, y que tendremos que seguir soportando, hasta que no maduremos democráticamente; mis felicitaciones para el pueblo Chileno, estoy seguro que su desarrollo seguirá en marcha de manos de un convencido de que la economía social de mercado los beneficiará; por todo esto mis estimados lectores, espero que pronto nuestra situación económica, política, y social mejore, y a la vez siento de Chile y su gente, una “Sana Envidia”.