(CC) por Presidencia de la República del Ecuador - Flickr

Me preocupa la seguridad de nuestro Presidente. Aquellos de ustedes que habéis tenido la penosa suerte de toparse con la caravana presidencial que lo escolta en su movilidad en Guayaquil, pensaran que estoy teniendo aprehensiones vanas pues realmente no parece posible que alguien pudiese perpetrar un atentado exitoso.

La ex Comisión de Tránsito del Guayas, ahora de Correa, se aposta en todas las esquinas por donde va a pasar la el auto presidencial. Detienen el tránsito con algunos minutos de antelación y mediante su sistema moderno de comunicación las calles quedan preparadas, pues además una docena de motociclistas usan preventivamente sus sirenas. La caravana de protección se compone de unas cien personas y utilizan una veintena de vehículos, entre los cuales camionetas de doble cabina de cuyos estribos emergen guarda espaldas y soldados preparados con armas de gruesísimo calibre. Dos autos gemelos, en uno de los cuales se asume está el Presidente andan veloces en medio de tan espectacular caravana.

Cuando por la TV de Vinicio nos entrega la toma lo que vemos es a un Presidente calmo, sonriente, con el vidrio levantado y saludando a sus partidarios. Esa no es la realidad que observamos cuando la caravana velozmente se desplaza. Aquellas tomas responden a ambientes preparados Se dice que entre los vehículos de escolta hay una ambulancia con quirófano, y que hay médicos equipados para solventar cualquier eventual emergencia. No vaya a ser una botella de Red Bull la que cause la emergencia..

También es notorio que nadie sabe donde duerme o dormirá el Presidente, y solamente somos testigos que está permanentemente recorriendo el País, con ministros y su propio personal de noticias que copa las principales ubicaciones de cada pueblo y rincón. Pero en los noticieros vemos a un distendido Presidente que se abraza con la gente y eso es lo que ocupa el primer plano de la pantalla, porque los preparativos a su llegada son intensos en cuidar todo detalle.

Ningún otro personaje en el Ecuador haya gastado más recursos en su seguridad personal. Avión presidencial y helicóptero a la puerta son dos aditamentos adicionales por los que realmente yo si me preocupo, porque si nuestro Presidente llegaría a sufrir una muerte violenta en accidente aéreo, jamás aceptarían que fue por simple falla mecánica ni humana.

Ahora nos han dicho que se va a reforzar la seguridad presidencial, y el mismo Presidente ha advertido que se están organizando complots. Y tiene razón. Ya tiene tantos enemigos coleccionados de sábado a sábado, que se hace imposible que no existan grupos que puedan estar pensando en cómo frenar a Rafael Correa en su locura por acumular más poder absolutista. Ya no son solo sospechosos los grupos de derecha, sino que hay adversarios que lo odian de todas las vertientes ideológicas.

Dicen que las encuestas lo favorecen y ellos reclaman o sondean de un 60% de popularidad. Lo que no sondean o prestan la atención a ese 40% dentro del cual debe haber un sector que debe estar pensado llegar a medidas extremas, porque el mismo Presidente procazmente lo ha provocado y ha bloqueado al sistema democrático. Por esa razón creo que se debe triplicar su seguridad, y como medida principal callarle los micrófonos sabatinos por medio de los cuales ha potencializado la posibilidad de que su vida corra peligro. De mi parte larga vida al Presidente, pero no creo que todos piensen así precisamente.