Estas fechas me recuerdan muchas cosas. La navidad principalmente, por su hermoso contenido. El final de un año transcurrido, y la esperanza de uno nuevo, invade con frecuencia el espíritu de la gente. Pero…¿Por qué esperar estas fechas para querer enmendar nuestros propósitos..? ¿ Por qué no somos o intentamos ser sabiamente recurrentes tratando de ser mejores, incluso antes y después de una navidad..o durante y después de un nuevo año?

Lo que suceda en nuestras vidas en relación a nuestro diario convivir es exclusiva responsabilidad de cada uno de nosotros, y esa sumatoria de responsabilidades generara definitivamente un escenario colectivo en donde todos podríamos disfrutar de una vida plena cada día de cada año .

En estos momentos el país está atravesando momentos muy duros, y a decir de muchas personas, el nuevo año será peor. Se avizoran muchas confrontaciones en el escenario político. La inconformidad de la gente es cada vez más fuerte.

Por tanto, creo que se hace absolutamente necesario que se empiecen a generar rectificaciones de parte de quien corresponda. El Ecuador se lo merece, nuestros hijos y nuestros nietos se lo merecen…nuestras familias así lo demandan.

Por todo aquello, y aunque suene un tanto contradictorio, a veces creo que las felicitaciones y los deseos en esta época, son simple producto además del consumismo en el que nos han metido per se. Creo que existen mejores motivos para desearles a nuestros amigos, familiares y personas en general, “Una feliz navidad y un venturoso y prospero año nuevo”.

Sencillo: Siendo, o tratando de ser buenos seres humanos cada día de cada año.

De todas formas: Deseo a todo el mundo un nuevo año de mucha paz y mucho amor (QUE TANTA FALTA NOS HACE).