Así se conoce en México a los que no tienen valores ni nada que perder. Son seres perversos capaces de hacer lo que sea porque se lo ordenan. Son títeres sin valores éticos ni morales, que solo obedecen las órdenes de quienes están medrando.

Generalmente se los emplea como testaferros y son ejecutores de cualquier maldad que sus amos por cobardía o cálculo mal intencionado no son capaces de llevar a cabo.

Hace pocos días en un acto de barbarie y autoritarismo disfrazado de legalidad, la Superintendencia Nacional de telecomunicaciones cerró por setenta y dos horas a TELEAMAZONAS. Lo hicieron bajo el falso pretexto de que el canal había cometido una infracción por sacar al aire un reportaje sobre la isla Puna, que no había sido debidamente comprobado y que causó conmoción entre la población del Ecuador.

Con ese absurdo criterio, la misma Superintendencia debería de clausurarle la boca al mandatario.

Hace pocos días dijo en cadena nacional que ya no habría más apagones después del quince de Diciembre. Esta noticia tampoco fue debidamente comprobada y pese a su afirmación los apagones continuaron. Esta noticia difundida a nivel nacional, causó conmoción y rabia en la población del Ecuador y sobre todo fue falsa.

Si la Superintendencia tuviera algo de vergüenza y una pizca de equidad, debería clausurar también los canales del estado que transmiten estas mentiras llenas demagógicas que causaron conmoción ciudadana propiciadas por el gobierno mentiroso.

La Junta Cívica de Guayaquil al enterarse de la clausura, procedió a declarar enemigos de la libertad de expresión a los miembros de la Superintendencia, por considerarlos simples ejecutores de los instintos vengativos que pululan desde las entrañas del poder central.

Estos individuos lo que realmente han hecho es cumplir a rajatabla las órdenes de su amo, quien públicamente tal como lo consta en los videos donde él mismo amenaza, les ordena cerrar al canal en mención.

Las razones por las que un grupo de burócratas comete tal despropósito son pocas.

La primera es por tratar de contentar a su amo y agachando su cabeza, obedecer a ciegas las órdenes impartidas por quien les da de comer. Esa es su función, para eso están, para ello fueron nombrados y su orden en este caso fue bastante clara: Deben actuar como acéfalos sin pensar sino obedeciendo y proceder.

La segunda es peor, ya que es de su propia iniciativa. Son enemigos declarados de la libertad de expresión y deben oponerse a todo lo que signifique el pensamiento libre como expresión ciudadana.

Sea como sea, esto que ha pasado solo traduce una actitud rastrera y cobarde por parte de quienes ostentan hoy transitoriamente el poder.

Por un lado en la asamblea dan muestras de apertura y libertad de pensamiento jurando apoyo a la libertad de expresión, mediante la firma de un acuerdo para suprimir el consejo que podría clausurar los medios, mientras por otro y al mismo tiempo ya estaba orquestada, planificada y señalada el día y la hora en que iban a cerrar un canal de televisión.

Pero ojo, esto no es una ley para controlar los medios.

Esta es una mordaza para tratar de controlar nuestro derecho a ejercer la libertad de expresión y es una imposición para impedirnos escoger lo que queramos ver, oír y leer.

Esto es simplemente una rastrera argucia disfrazada de democracia que se ampara en una insomne constitución, aprobada bajo los cabeceos de un grupo de asambleístas dormidos en una madrugada antidemocrática.

Nadie puede quitarnos el derecho a pensar y expresar libremente lo que creemos.

No existe poder o tirano que nos impida ejercer nuestra libertad de elección entre lo que queremos elegir para informarnos.

Esto que ha pasado solo demuestra la amoralidad y el servilismo de quienes hoy están asumiendo el poder para tratar de controlarnos, porque en su vida privada fueron fracasados rencorosos que no sirvieron para nada.