Este país siempre se alimentó de mentiras y de medias verdades . Héroes y canallas eran producto de la gastronomía política. Y quienes nos preciábamos íntimamente de haber sabido llevar una vida de real independencia frente a ese estilo de vida, veíamos entre despectivos, burlones , escépticos o irritados , cómo la historia doméstica se escribía dando traspiés, incurriendo en descaros, forjando fantasías notoriamente falsas , construyendo ídolos con pies de barro o llenando de excremento los escalones que ascienden al poder. La mentira resultó ser el primer gran poder del Estado , la primera gran fuerza impulsora de la política nacional.

Este gobierno no es la excepción , aunque se distingue de los demás por el énfasis ha puesto en sus malabares dialécticos , en su retórica de tarima, en el separatismo social que promueve , en sus jactancias revolucionarias y en el grado de intimidación que imprime a sus actos.

Así, pese a la convicción generalizada de la existencia de corrupción en la administración pública , la imagen presidencial ha logrado conservar un grado de credibilidad que, aunque decreciente, le mantiene en el poder. Si añadimos el nuevo ingrediente de la violencia fáctica, el garrote , los puntapiés y otras prácticas identificatorias del fascismo totalitario , se monta el escenario que proveería a la permanencia indefinida de este régimen.

Se arguye que una es la administración y otra, muy otra, es Correa en persona ; uno el Gobierno y otro Correa ; unos los sinvergüenzas que le rodean y otro el patriótico Correa, atrapado en el ruedo hermético de algún círculo. Tremendo disparate, nacido de un egocentrismo agresivo y superlativo, que ha ahondado el concepto de caudillismo del que el pueblo ecuatoriano parecería disfrutar.

La culminación de estos disparates sobrevino con el informe de la Comisión de Angostura. En plan de congraciarse, anticipa presurosamente que el Gobierno no tiene nada que ver con las andanzas de las FARC. Y termina sugiriendo la posibilidad (que es una monumental realidad para todo el país ) de que Larrea, Chauvin y María Augusta Calle tengan vinculaciones con estas fuerzas seudo revolucionarias y esencialmente narcotraficantes.

Gustavo Larrea como Ministro de Gobierno y de Seguridad , con su Subsecretario a cuestas , fueron dos de los personajes más cercanos a Correa e integraban la cúpula gubernamental. Ambos confesaron haberse reunido repetidamente con el segundo Jefe de los narcos y cuando salió a relucir el manejo de la “merca” que involucraba a Chauvín con los Ostaiza , Correa tuvo la puerilidad de pedir disculpas a Chauvín por el mal rato que éste había sufrido .

Gracias a las denuncias de la prensa independiente ( para eso están, para investigar ) y a las propias declaraciones presidenciales , fue evidente que Carondelet estaba al tanto de los acontecimientos que culminaron con esas disculpas y con la ulterior designación del activista Chauvín como Jefe de las Brigadas Revolucionarias Rurales del Guayas . Larrea y Chauvin actuaron oficialmente durante el proceso de Angostura .No se entiende – no se puede entender ni admitir – que estos dos personajes carecieran de representatividad gubernamental o actuaran subrepticiamente, a espaldas de Correa. Larrea y Chauvin eran en el gobierno sus partes visibles.

No se entiende – no se puede entender ni admitir – que Correa , un individuo sagaz y perspicaz , no haya visto – según la Comisión de Angostura – más allá de sus narices y se haya dejado embaucar por tan viles cuanto íntimos colaboradores, a quienes, pese a las claras evidencias, sólo afectaría la posibilidad de estar enlodados con las FARC . Si no llenaban las exigencias establecidas por la Comisión para calificarlos como vinculados a las FARC, estaría acusando veladamente a Correa de ser un presidente bisoño e ingenuo, fácil de engañar. En el argot popular, un “comecuentos”.

Por su parte, María Augusta Calle promocionó , con notoriedad y sin tapujos , el cónclave internacional de jóvenes pendejos , generacionalmente imbuidos de fantasías revolucionarias, sirviendo como tontos útiles a las FARC en su búsqueda de una velo ideológico que disimule sus delictuosas fechorías. Las fotos y pancartas hablaron por sí solas y circulaban en Quito, sede de nuestro gobierno y de nuestra inteligencia policial y militar.

Pero la Comisión de Angostura no lo ve así , en su selectiva miopía, y se doblega ante un régimen al que exculpa de todo, inventando la “·posibilidad” de una vinculación ( que en todo caso sería personal) de tres personajes hundidos hasta el cuello en el estercolero de las FARC.

Y hablando de condenas , sí habría una, sugerida por la Comisión contra la ex-Base Militar de Manta .Ésta habría detectado el campamento terrorista de Angostura. Una Base militar creada para operar contra el narcotráfico, sería censurada por la democracia bolivariana chavista por cumplir con su deber y poner en claro la violación de nuestro territorio. Son sinrazones que necesitarán apelar a la violencia para imponerse.

El garrote puesto en manos de vándalos universitarios y utilizado al servicio de los intereses del gobierno, insólitamente se habría revertido contra éste. Podría ser un traspiés , pero las opciones con que cuenta el gobierno en materia de represión y de silenciamiento , siguen intactas. Están, incluso, en vías de plasmarse en leyes. Y convertir la represión en un hito revolucionario.