Voy a hacer referencia de un reciente artículo de nuestro compañero columnista, el señor Luis Antonio Ruiz, cuyo título acertadamente dice: Mea Culpa. Coincidentemente de aquello, desde hace muchas semanas atrás están dando vueltas por mi cabeza un sinfín de preguntas relacionadas precisamente con el tema al que hace mención nuestro compañero Luis Antonio.

Cierta vez que venía de un vuelo desde Quito, Rafael Correa en ese entonces Ministro de Economía y Finanzas del gobierno de Alfredo Palacio, se acomodó a mi derecha en el asiento ubicado junto a la ventana de esa primera fila. Una amiga que estaba sentada a mi lado, cuyo nombre quiero omitir, me dijo: “Oye hermano…tu eres amigo del ministro Correa..? Yo le conteste negativamente, entonces ella replicó: si ese señor va a ser candidato a la presidencia de la república…yo si voy a votar por el… ES MUY GUAPO (¡¡¡!!!).

Aquel momento solo opté por sonreír y hasta “festejar” las ocurrencias de mi amiga. Esta simple anécdota, sumada a los comentarios de Luis Antonio Ruiz, reflejan la tamaña inmadurez política con la que actúan muchos compatriotas. Otra vez, y en similares circunstancias, y durante un vuelo a Quito, escuchaba a un conocido personaje de un canal de televisión, ahora en poder del gobierno, quien conversando durante el vuelo con un amigo suyo, le decía: “Definitivamente hermano…yo voy a apoyar a Correa”.

En fin, anécdotas como aquellas tengo muchas en “mis archivos”. Pero lo más doloroso e importante de todo esto es que por la situación en la que nos encontramos, parecería ser que muchos actores directos e indirectos del consecuente poder que actualmente tiene el presidente Correa, sumado todo aquello a la original forma de administrar el país, muchos ahora están asustados y hasta se rasgan las vestiduras por la “gran caravana hacia el comunismo”, en la que al parecer nos quiere embarcar este régimen.

Yo no me asusto por aquello, y lo digo muy en serio. Lo he meditado y analizado profundamente desde que Correa asumió el poder. Es pues sencillo: Las primeras escaramuzas políticas que ya estamos viviendo, por motivo de la convocatoria de la Revolución Bolivariana, con Chávez a la cabeza, a esa malhadada “Internacional Socialista”, que no es otra cosa que una simple oda al comunismo rabioso del siglo anterior, evento al que asistió el ministro Patiño a nombre y representación del presidente Correa, está despertando a una inmensa mayoría de este país que está demostrando sin duda alguna que el Ecuador será un hueso duro de roer para quienes intenten instaurar un sistema comunista, que en su fondo y en su forma es de miserables proyecciones.

Cualquier político-tarimero como Correa puede, sin duda alguna, pronunciar discursos de proporciones supuestamente reivindicadores de las clases pobres, parapetándose incluso en la intencionalidad de proyectarse hacia la línea comunista, que es lo que ahora muchos comentan y rechazan. Una cosa es eso, y otra muy diferente es que a nuestro ancestralmente libérrimo pueblo se pretenda romperle sus esquemas democráticos, cuya vigencia data, mal o bien, desde que somos República.

Esto sin duda alguna ha generado la reacción de un inmenso sector ciudadano, lo que ya está provocando diferentes tipos de manifestaciones de protesta, cuyo reclamo radica incluso en la solicitud de revocatoria del mandato del presidente, siendo esto tan solo uno de los diferentes matices de esta ola de descontentos. Mas, lo que en verdad en esta parte yo no alcanzo a entender es porque Carlos Vera, por ejemplo, uno de los convocantes a estas concentraciones repletas por supuesto de justificadas razones, tenga que citar el nombre de María Paula Romo, quien es el lapidario brazo ejecutor de la perversa industria del aborto y junto a ella los que, entre otros, apoyan la confusa teoría del “respeto a los derechos de los homosexuales” (Entiéndase esto como una apología por la moralidad y las buenas costumbres). Todo esto como queriendo resaltar la imagen de una doblemente asambleísta, cuya actitud al final seguramente será la de levantar la mano junto a su bloque legislativo, votando a favor de tantas y cuantas leyes se contrapongan a una realidad donde una gran masa popular que, siendo nuestro país es eminentemente cristiano, ya harta rechaza.

Los cambios que el país requiere deberían estar enmarcados dentro de un casi perfecto escenario; tanto político cuanto moral a fin de que estos surtan el mejor de los efectos. Habría que obviar que a esta lucha se quieran colar ciertos personajes corruptos de la derecha, del centro, de izquierda y de la ultra izquierda ecuatoriana, que en su momento han sido sujetos de actos de corrupción. Cuidado entonces con transformar aquellas jornadas de civismo y patriotismo en un escenario donde algunos lo conviertan en una pesca a rio revuelto.

Por tanto, tampoco estoy diciendo que Carlos Vera o cualquier otro no son capaces de prender aunque sea una pequeña chispa de protesta por el verdadero cambio que el país reclama o que no gocen de legitimidad para aquello. Lo que quiero decir es que el país ya no es un laboratorio de ensayos. Presiento además que las oportunidades para vivir en un país libre se están agotando. Se necesita pues de manera urgente un inmenso compromiso sincero y valiente DE PARTE DE MUCHOS, para demostrar a quienes nos quieren arrastrar a esos abismos de opresión y de miseria que el subjetivo bienestar del país y que además Guayaquil reclama, nos obliga por tanto a evitar que nuestra patria no sea jamás guarida de viejos y jóvenes lobos en manada, que plácidamente se dejan influenciar por perniciosas corrientes ideológicas ¡DE DENTRO Y FUERA DEL PAIS!.

Finalmente, lo que nos está sucediendo y la manera que optemos por resolver tan agudos problemas, será bajo la ejecución de nuestros propios y constitucionales derechos. Exigiremos pues rectificaciones al gobierno: Resistiendo….protestando….haciéndonos escuchar….proponiendo también ideas y soluciones. El presidente además debe sincerarse con el país sobre aquella supuesta inclinación hacia el comunismo. Y si a pesar de todo no somos escuchados, continuaremos entonces incansablemente en la lucha…Prendiendo siempre una luz en la oscuridad……Hasta que el sol por fin nos ilumine.