Mea Culpa

Luis Antonio Ruiz

Fue por nuestra culpa. No fuimos lo que debimos haber sido: objetivos. Porque algunos se dejaron envolver por la expectativa de la novedad. Porque otros, ante eso, no reaccionamos.

En la campaña muchos corrían tras el candidato con micrófono y grabadora en mano. En vez de dejar que él venga, lo tuteaban, lo aplaudían, lo vitoreaban y no guardaban la sagrada distancia que se necesita para ver las cosas desde otro punto de vista. Los que dejaban que venga –a excepción de Jorge Ortiz primero, y Carlos Vera después- le dieron tiempo de más para que pueda seguir envolviendo. Son igual de culpables porque no tuvieron, precisamente por el tiempo que le dedicaron en las entrevistas, la capacidad de descubrir al verdadero yo o de descifrar el engendro político que es eso de la revolución ciudadana antes de que llegue al Palacio. Culpables porque no le dieron el mismo espacio a Carlos Sagnay, a Martha Bucaram, a Melba Jácome, Carlos González o Fernando Delgado.

Fue por nuestra culpa. Por nuestra mediocridad, porque en algunos momentos nos contentamos sólo con el “busque en la página de internet la información” cuando indagábamos sobre algo irregular que era un secreto a voces. Por cobardía, porque no insistimos cuando sí lo hacíamos en otros gobiernos, temerosos quizá por el temor a la manifiesta persecución. Otros, peor, ni siquiera intentaron investigar embelesados aún por la aspiración de un proyecto que habla del “abajo los ricos y arriba los pobres”. Indirectamente se identificaron con eso y cruzaron la raya.

Fue por nuestra culpa porque cuando prohibió la información que eran los videos que captaban alguna pillería como parte de una investigación –otrora valiosísima herramienta para llegar a la verdad- en vez de haber protestado con toda nuestra fuerza nos quedamos, como popularmente se dice, fríos. Y nunca más, salvo otra vez Jorge Ortiz y Carlos Vera, nos atrevimos a hacerlo.

Fue por nuestra culpa porque cuando le dijo “gordita horrorosa” a una periodista de Cuenca no reaccionamos. Ni periodistas hombres como hombres, ni periodistas mujeres como mujeres. Uno que otro reportaje por ahí fue suficiente para anunciar el hecho pero no para reclamar por la ofensa a una colega. Después, cuando vino eso de lo de “bestias salvajes” y “escorias humanas” hasta nos reímos. Incluso, así nos referíamos unos a los otros en las plantoneras sin atinar a tomar una posición que diga: ¡basta!

¿Qué hicimos cuando mandó al “palo mayor de un barco” a Emilio Palacio? Nada. A partir de ese momento, lo que sí hicimos fue buscar las palabras y las formas para que nuestras piezas periodísticas no hieran su susceptibilidad para no ser nombrados en la cadena radial. Aún recuerdo en una cobertura, días después de esa ofensa pública, el terror que bastantes compañeros tenían de ponerle el micrófono y preguntar cuando profesionalmente debíamos demostrarle a la sociedad que las buenas costumbres están sobre las interpretaciones etimológicas de las que se vale para herir y ofender.

Luego vino la cobertura en la Asamblea. Ahí no se dio tiempo para un análisis concienzudo y profundo sobre el gato que metían por liebre. Para obtener rating, desperdiciamos mucho tiempo en denunciar y tratar de generar expectativa con cosas como la intención real de cambiar el escudo o la letra del himno nacional (formas) mientras ya escribían el texto constitucional del sistema de comunicación (fondo) y de eso dijimos poco. En esa época algunos ni siquiera buscaron generar expectativa con su información sino que se dedicaron a conseguir trabajo en los medios estatales “porque pagan bien”.

Fue por culpa de aquellos compañeros incautados que bajo la tutela de una administrativa del Estado se sometieron. Prefirieron como buenos padres –qué difícil debe ser para muchos, gente íntegra a la que aprecio- preferir proteger su trabajo y el sustento para sus hijos, a mostrar la dignidad que un recolector de basura, jornalero, obrero, ejecutivo o empresario manifiesta cuando alguien le quiere imponer algo que está en contra de su conciencia.

Colegas, finalmente, fue por nuestra culpa porque siempre le seguimos el juego. Y ahora que nos vemos reducidos a simple cogemicrófonos, grabadores y apuntadores reproductores es que nos damos cuenta que hemos perdido más que ganado con ello. Para mi hay excepciones, además de las que he nombrado y seguramente existen trabajando calladamente por la verdadera causa: las que conozco más cerca por haber vivido aquí en el canal con ellas y ellos: mis compañeros de Teleamazonas, desde los asistentes de cámara, los reporteros, pasando por el director nacional hasta llegar al mismo vicepresidente de noticias y administradores del canal.

Pido mil disculpas a quien haya molestado por estas palabras. Pero desde que leí la Ley de Comunicación me convencí de que aunque no estudie periodismo soy un nato comunicador: ¡es que he reaccionado ante el atropello a la libertad de expresión que esa ley representa y ha vuelto a nacer en mi más que nunca un deseo irrefrenable de decir la verdad, duela a quien le duela!

Aunque como todos… yo también haya reaccionado tarde y cargue con la misma responsabilidad de un gremio que pecó de bueno…

Luis Antonio Ruiz

Autor: Luis Antonio Ruiz

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13 Comentarios

  1. Félix Pilco

    Valiente y frontal reconocimiento de una falla que el sector periodístico cometió. La moraleja, cambiar y abrir el abanico de participación a todos los sectores, no solamente a los que a los dueños de los medios les conviene. Todos vamos a luchar por nuestra libertad, en eso todos coincidimos, sin miedo ni hipocresias. Felicitaciones por su editorial.

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  2. La realidad es que el error mas grande es intergeneracional dado que no se enfatizo la educacion y la planificacion familiar en Ecuador desde los 70s con los ingresos del boom petrolero. El nivel de educacion en Ecuador es bajo y la densidad poblacional la mas alta de Sudamerica.

    Es por eso que se escucha a personas decir que votaron por Presidente en base a que un candidato era guapo o habla distintos idiomas o es mujer etc. Pero lamentablemente esa es la realidad del pais, en un pais de ciegos el tuerto es rey.

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  3. Muy buen análisis Luis Antonio, pero ahora debemos luchar para que lo dicho por ti no siga sucediendo, y se necesita de gente valiosa de medios de comunicación que apoyen frontalmente, sin ambages, los movimientos de resistencia ciudadana, que se están dando en nuestro País….

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  4. Carlos Sagnay de la Bastida

    Es de caballeros reconocer los errores y nunca es tarde para enmendarlos. Deseo que su mensaje cale en lo más profundo del pensamiento de sus colegas. Atentamente, Carlos Sagnay de la Bastida.

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  5. ASI ES VERA LO TENIA 2 O 3 VECES EN SU PROGRAMA,LOS PERIODISTAS VIEJOS COMO VIVANCO,PINARGOTY,LOPEZ, PAREDES,Y EN QUITO NI QUE HABLAR NO TUVIERON EL BUEN OLFATO PERIODISTA PARA SABER QUE ESE TIPO MENTIA POR CADA DIENTE, MUCHISIMAS PERSONAS Y YO, GRACIAS A DIOS SI SABIAMOS QUE ESTE CORREA ERA UN MENTIROSO, Y EN LA CAMPAÑA SE VIO QUE NO LE SIMPATISAN LAS DAMAS XQUE PELEO CON CINTYA VITERI, CON NOBOA ETC. ESTE JAMAS ADMINISTRO NI EL QUIOSCO DE LA ESQUINA, LO POCO QUE TRABAJO TUVO PROBLEMAS ME CONTO ALGUIEN QUE ESTUDIO EN LA UNIVERSIDAD DE SAN FRACO DE UIO QUE SIEMPRE SUS CLASES HABLAVA Y HABLAVA DEL SOCIALISMO QUE LOS TENIA HINCHADOS, UN PESIMO MAESTRO IGUAL A LOS DE EL MPD…ES X ESO QUE LE DIGO A CARLOS VERA QUE SE PREPARE QUE NI SUEÑE CON QUERRER SER PRESIDENTE, SEA ALCALDE DE BAHIA, LEGISLADOR DE MANABI ETC ETC NO VOLVAMOS A TENER A U N TIPO ADONDE LA PRESIDENCIA LE QUEDA GRANNNNNNDOTA….

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  6. Desde que empezó su funesta trayectoria política como ministro del ex-presidente Palacios, mi cerebro recibió una señal de aviso: este hombre habla demasiado y de manera inconcreta. Recordé la máxima: “Desconfía del que habla demasiado”. Cómo pudo el Dr. Palacios no detectar que se estaba conviertiendo en el Dr. Frankenstein?

    Le ruego Sr. Ruiz alertar a los guayasenses sobre el peligro inminente para la tranquilidad de Guayaquil y la provincia, que representan las actividades proselitistas del cuestionado sujeto Chauvín y compañía, que goza de toda la simpatía y apoyo del gran odiador de Guayaquil. Es más que obvio que haya escogido precisamente este sector de la patria para sus perversos fines.

    I. Hurtado

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  7. Luis Antonio. No tengo el gusto de conocerlo, pero su comentario pone luces y hace quedar muy bien a muchos otros que como Ud. tienen la decencia de hablar claro, procurando encontrar la verdad de las cosas, y reconociendo en nombre de sus colegas el error, de caer en el show electoral que el marketing dirigido por los asesores del candidato Correa pudo montar con un éxito sin precedentes. Si bien yo no he sido desde el inicio partidario de Correa, los critico constructivamente, le doy incluso el beneficio de la duda, y me rebelo ante burdas propuestas de limitar la libertad que los ecuatorianos no la sabemos aun apreciar al punto que abusamos de ella. Cuando candidato era el Sr. Correa, que además es un colega mío, yo como ciudadano y profesor universitario, sin criticar sus características personales, bastaba revisar su hoja de vida en que por más de 20 años, el Sr. Correa se la había pasado sino estudiando, dando clases, y apenas menos de un año había trabajado como burócrata universitario en la U. Católica y como funcionario del MIn. de Educación de donde fue separado. Es decir, no contaba experiencia para administrar ni una empresas , y mucho menos para un país. Ya podemos ver los resultados, creo que no me equivoqué. Veo con sorpresa, aunque en Ecuador, esto del “trasvestismo político” no lo es hace rato, que el Sr. Carlos Vera quiere ser presidente , y otra vez, no tiene experiencia de dirigente político o de administrador publico. Solo llego a comprender que su espíritu revanchista lo llevo a favorecer al candidato Correa, prestándoles los espacios y haciéndoles las preguntas para que este se luzca, y lo mismo hizo con la Ab. Romo, con el ex Super de Bancos, con el Dr. Fernando (el de las cejas gruesas), etc…y ahora, con igual revanchismo pretende dirigirnos. Lo apoyo si en el tema de la defensa de la libertad de expresión de lo cual el ha sido víctima, pero ya basta de experimentos. Tengamos paciencia para esperar sin novelerías , aventuras ni apuros, que aparezca el estadista que necesitamos…y aprendamos de Correa y por Correa, a ser claros en nuestra ideologia o ideas de libertad, y no dejarnos llevar por el SHOW y el PRODUCTO-CANDIDATO de las empresas marketeras.

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  8. Luis Antonio.
    Es verdad, se dejaron meter gato por liebre. Pero, es acaso esta una tradicion ecuatoriana?. Hemos tenido a un Velasco Ibarra elegido por cinco veces a pesar de que fue derrocado por cuatro. Hemos ido de un extremo al otro ( de Garcia Moreno a Eloy Alfaro), y por ultimo hemos caido en la desgracia de imitar esta moda grotesca del socialismo que ha infectado a Sud-America, mezclada con el populismo que tiene tanto sabor a lo nuestro.
    Todo tiene un comun denominador, pueblos miserables, faltos de educacion, trabajo y dignidad, listos a aceptar la oferta de aquel que mas prometa, que mas grite payasadas, del mas guapito o del mas altito. No entienden que ese voto que estan depositando es valioso y lo deben hacer respetar como signo de vigor y no de recompensa.
    Por ahora, es algo tarde para darse golpes en el pecho y culparse de lo que pudieron hacer o pudieron decir.
    Solo les queda depurarse, volver de cero creando un partido joven, sin coneccion con el pasado, pluralista e incluyente y que se deje de nobelerias copiadoras o de logos ideologicos. El Ecuador necesita es de ecuatorianos listos a trabajar por un mejor futuro en un ambiente de igualdad, justicia y respeto.

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  9. Excelente quejido o mea culpa, pero llega demasiado tarde.

    Las simples amas de casa, los obreros guayaquileños y unos pocos de la Sierra, sí se dieron cuenta de la superchería. Ellos que ni siquiera tenían Internet en sus casas, ni nunca habían oído hablar de ese hombre, pero sí de las terribles cacerolas que arrastraba su familia,lo supieron mucho antes que nuestros alelados intelectualoídes, y periodiqueros de plastilina; a sabiendas que cuando el río suena es porque piedras trae. Lo que aprendas en casa en tu infancia, te servirá toda tu vida, decía mi abuelita.

    Ese hombre hablaba hasta por los poros y eso ya era un buen indicio para querer investigar de adónde había surgido. Habría bastado con interrogar a sus ex alumnos, a sus temerosos ex colegas de trabajo, a su ex empleador en la Universidad San Francisco de Quito, que lo había echado por pendenciero, para que nos hubiera aclarado el panorama, ni siquiera era necesario consultar los archivos del FBI o de la DEA.

    Lo noveleros y lo aguanosos que son la mayoría de los ecuatorianos ?no me incluyo, porque jamás voté por ese siniestro personaje- nos está destruyendo; ni siquiera ha sido necesaria una hecatombe, ni un terremoto; nuestra estupidez congénita y nuestra ignorancia se ha encargado de hacerlo, sumergiéndonos en el desosiego que nos inunda hoy.

    Pero como dicen los viejos, no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. Solo es de esperar que no reine 50 años como lo ha hecho su sponsor, ni sea reemplazado por uno de sus familiares, con los caninos bien largos o por ser más sapos y nocivos que él.

    Eso nos pasa por elegir a muertos de hambre, mas pelados que la pepa de guaba, sin un centavo, o peor; sin capital moral o espiritual. He dicho.

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  10. Se me olvidaba, si a alguien todavía le queda fuerza para conjurar la maldad que nos ha caído encima, hay que escuchar atentamente lo que dice el señor I. Hurtado. Hay que darle caza sin fin a ese delincuente que se pasea por los suburbios guayaquileños como culebra venenosa, para alienar a los pobres entre los pobres con la pus comunistoide que le sale de su cerebro, el gran pana y amigo de los narcotraficantes, José Ignacio Chauvín.

    En un país normal o con estado de derecho, ese hombre hace rato estaría pudriéndose en un cárcel por alta traición a la Patria. Andar de uña y mugre con narcotraficantes es penalizado por la ley en todos los países normales del mundo.

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  11. Este caso es un buen motivo para darle la razón al incapaz economista, PhD y doctor en artes de la economía (Quién, a pesar de tantos cartones, no ha logrado aprobar ni el PRE de la Universidad de la vida), cuando abre la bocota para calificar a la prensa corrupta.

    Salvo, lógicamente, que se cumple lo que decían las abuelitas:

    La sartén le dijo a la olla: “QUÍTATE QUE ME TIZNAS”

    Es que Correa sabe que nada de lo que hicieron los periodistas mencionados a favor de su campaña fue gratis, siempre hubo la ?INFLUENCIA ECONÓMICA QUE Controló DESDE ALEMANIA? el economista que lo invitó a participar en su proyecto político, al que luego, en calidad de infiltrado, le pidió en Montecristi que se haga a un ladito.

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  12. Estimado Luis Antonio, te felicito por tu noble, claro y sincero escrito, es de nobles reconocer su errores y más aún se nota la madurez adquirida en base al costo pagado, recuerda que nada que valga la pena es gratis en ésta vida, lógicamente no estoy hablando de dinero en lo absoluto, sino del costo social que en lo personal pienso es lo más significativo que estamos pagando, fuerza y mis mejores deseos en tu gestión, al menos has dado el primer paso, que es superar la inercia y/o somnolencia mental en la que todavía estamos sumergidos algunos y no damos ese primer paso……….Saludos JD:

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  13. Me apena el caso de Luis Antonio, pero no puedo bajo el pretexto de la solidaridad evitar comentar que el periodista también tiene que formarse en las aulas. Mi hermanae estudió comunicación y más de un diplomado y podría pensar que ella tiene el mismo derecho o más que el que tiene Luis Antonio de portar un micrófono. A buena hora ella tiene un buen trabajo. le recomiendo a Luis Antonio que estudie (quizá por eso su queja) para que no haya dos clases de periodistas, ustedes entienden.

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