Vivimos en una sociedad polarizada entre dos extremos.En una orilla están los que nada tienen y en la otra los que algo o mucho tienen.
Este separatismo entre hermanos de una misma nación, ha sido perversamente logrado mediante el manipuleo de los resentimientos sociales. El mismo ha derivado en un odio acérrimo entre los diferentes estratos de nuestro pueblo.
Esta forma maligna de quitarnos la identidad de nuestra unidad nacional, ha sido también conseguida con la instauración del miedo como política represiva del socialismo del siglo XXI.
Este temor a logrado que el guayaquileño altivo y luchador, se encuentre adormecido bajo un sopor transitorio y con su silencio cómplice, haya permitido que la ciudad de Guayaquil sea mermada en su exitoso sistema de auto gobierno. Nos han quitado competencias adquiridas por derecho de nuestra propia y eficiente capacidad administrativa.
Es nuestro deber como Guayaquileños, volver a ser lo que éramos.
Tenemos que continuar con el legado de generaciones que nos precedieron. Patriotas que con su sangre construyeron la fuerza interna que es la llama viva del Guayaquileño madera de guerrero.
En esencia somos un pueblo indómito que no se somete ante nadie.
Pertenecemos a una ciudad que traspira libertad, democracia y trabajo.
Los Guayacos somos libres e independientes y los únicos artífices de nuestro propio destino.
Tenemos que rescatar esa forma de ser; nuestra conducta.
Guayaquil siempre ha sido cuna de una libertad alimentada por el indómito coraje derramado por nuestros próceres.
Debemos ser los guerreros de nuestra ciudad. Tenemos que cuidarla de los envidiosos enemigos cuyo fuero interno es alimentado por sus resentimientos, demonios y bajas pasiones.
El guayaquileño madera de guerrero jamás morirá.
Pronto comenzará a oírse y se respirará la inconformidad ciudadana contra cualquier fuerza que atente contra nuestra ciudad.
Todos somos cholos bravos que no agachamos la cabeza ni doblamos las rodillas.
Recuperemos nuestra bravura y también la ternura que nos caracteriza.
Seamos los de siempre y aquello que por legado Guayaquil nos reclama.
Gritemos altivamente Guayaquil por Guayaquil y Guayaquil por la patria.

En la historia ecuatoriana, nunca he visto lo que actualmente acontece en Guayaquil y demas ciudades de nuestros Pais.
Los ciudadanos fueron a las urnas para cambiar el systema de gobierno y sepultar al famoso tan bien bautizada partidocracia y el odiado neoliberalismo que estoy casi seguro casi nadie sabe de donde proviene.
Pero Correa, con sus cursos socialistas realizados en el exterior, tuvo la vision de que era el momento indicado para servirse en una mesa con manteles . A mesa servida gracias a la ineptitud de toda la basura de politicos. Fueron complices y encubridores de lo que esta pasando en nuestra Patria.
Pero Correa, mantuvo debajo de la manga su verdadero objetivo socialista-castrista-chavista de esta fanesca mal oliente del usurpado bolivarianismo.
Y lo que los ciudadanos esperaban, un gobierno de centro, lo que paso es que Correa nos llevo al otro extremo, el de una izquierda envenenada de odios que el inyecto con sus propios complejos.
Ahora veo que el periodista Carlos Vera anda sonando con ser Presidente. No seria malo si no fuera que tambien sufre de un sentido de superioridad mas alla de la realidad.
El Ecuador necesita de ciudadanos con actitudes que demuestren no solo conocimiento-preparacion, pero mas que todo madurez para no dejarse llevar de novelerias pasajeras como esto de socialismo del siglo XXI, noveleria que va a llegar a su fin tarde o temprano no solo en Ecuador pero tambien en los otros paises sudamericanos que despertaran cuando vean que los han llevado a mas pobreza y desorientacion.
Mayra
Como nada es eterno en esta vida, la esperanza esta en dos aspectos: o nos hundimos o nos levantamos. Ojala que usted fuera coherente.