Diario Expreso señala la existencia de un informe reservado y confidencial del Banco Central del Ecuador en el que se establece que esa entidad financiera podría ser incluida en la lista negra de la Oficina de Control de los Activos Extranjeros de los Estados Unidos (OFAC) si efectivamente suscribe convenios con el Banco de Desarrollo de Exportaciones de Irán. Asimismo, entre las conclusiones sobre los posibles efectos para el país se menciona que el Central puede ser considerado colaborador de sujetos calificados como narcotraficantes, criminales internacionales o terroristas.

Por otra parte, el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas en la resolución 1803 del 3 de marzo del 2008, en su artículo 9, exhortó a todos los Estados a que se mantengan vigilantes al asumir nuevos compromisos para prestar apoyo financiero con recursos públicos al comercio con Irán, incluida la concesión de créditos para la exportación, garantías o seguros a sus nacionales o a entidades que participen en estos intercambios comerciales, con el fin de evitar que dicho apoyo financiero contribuya a la realización de actividades nucleares que sean estratégicas desde el punto de vista de la proliferación o al desarrollo de sistemas de vectores de armas nucleares. El artículo 10 pide también vigilancia a las actividades que mantengan entidades financieras con los bancos domiciliados en Irán, en particular el Banco Melli y el Banco Saderat y sus sucursales en el extranjero. Ante esta grave denuncia del Diario Expreso es necesario realizar las siguientes reflexiones:

La Política Internacional es fundamental para el Ecuador porque al ser nuestro país pequeño, se convierte en una herramienta básica para nuestro desarrollo. En consecuencia, la Política Exterior debe reflejar los altos intereses nacionales y estar orientada a la mejor defensa y afirmación de estos. Lamentablemente hemos perdido la brújula y denuncias como la del Diario Expreso nos confirma que el Ecuador no previó consecuencias al tener relaciones con Irán. A esto se suma, que lo peor que nos podría ocurrir como país es aparecer en una lista internacional como colaboradores de narcotraficantes, criminales internacionales o terroristas.

Ojalá que estas pequeñas reflexiones sirvan para que el gobierno nacional urgentemente corrija este error. Debemos recordar que los ecuatorianos, estamos obligados a despojarnos de antagonismos políticos y mirar nuestras relaciones internacionales como problema nacional que a todos nos compete, incluida esta generación y las que vendrán en el futuro. Considero también que todavía estamos a tiempo de rectificar rumbos. Asimismo, de la forma de actuar del gobierno de la “revolución ciudadana” dependerá nuestra imagen internacional.