Opinión

Barajando el porvenir

Me pregunto qué hemos obtenido preanunciando torpezas que luego acontecieron en nombre de una revolución condenada al fracaso ; cuánto hemos logrado señalando muestras de corrupción que no han cesado de presentarse ( y de exhibirse ) ; qué hemos avanzado descubriendo pusilánimes que están al borde de caer en el encubrimiento, comprometidos con su servilismo o con sus rabos de paja que barren bajo la alfombra sus propias defecciones.

Y la respuesta es mezquina. O no estamos en lo cierto y nuestra protesta está equivocada, o la estupidez se ha enraizado en este país y ha logrado neutralizar todo racional esfuerzo en favor de la dignidad nacional. Todas las negatividades de este gobierno devienen simples noticias periodísticas que, al cabo de pocos días, dejan de ser tales y se olvidan ,carentes ya de interés. La paradoja que vivimos nos enseña que denunciar una fechoría equivale a cometerla. Sufrimos así una especie de hartazgo de los yerros y torpezas gubernamentales, que debemos digerirlos y desasimilarlos cuanto antes ,siempre sin consecuencias para sus autores..

El absurdo es el pan de cada día. Vemos un Presidente llevando su narcisismo político hasta el extremo de violentar un brutal racionamiento de energía eléctrica, y “permitir” a la nación que disfrute de su cadena sabatina para conocer los pormenores de su visita a Inglaterra, donde pudo codearse con la nobleza británica , descubriendo en ella virtualidades de las que no gozan los “pelucones” criollos. Guardando las proporciones, recordé a mis hijos, aún infantes, describiendo entusiasmados su primera visita a Disneyworld .

Y todo aquello montando un tinglado que utilizó los escasos recursos energéticos con que contamos, resultado de nuestra propia ineptitud y de desestimar la esperada réplica de un gobierno colombiano al que se tildó de indecente y mafioso y del que, cándidamente, se esperaba que siguiera proveyéndonos fluido eléctrico.¡ Cuánta torpeza nos rodea ! Debemos abandonar todo eufemismo y decir, con pesar y sin ambages, que la ineptitud nos gobierna.

Ese mismo Sábado , la claque convocada a la cadena presidencial cumplió su ración de aplausos. El mago prestidigitador los cosechaba en los momentos precisos de su discurso, reafirmándose a sí mismo su predestinación para gobernarnos. Uno de sus paradójicos mensajes fue, para estupefacción nuestra, que debíamos ahorrar energía, sin reparar que el país la derrochaba observándole

Luego cayó en mis manos el resultado de una encuesta seria y prolija, reflejando una descomunal distorsión de básicos conceptos en política : Correa mantendría la aprobación personal en la mayoría de ecuatorianos ,mientras su gobierno se habría ganado el título de corrupto por parte de una mayoría aún más voluminosa (78%) ; Correa contaría con la aprobación de una mayoría como Presidente, opinión que contrasta con la condena que la misma ciudadanía encuestada hace por los pobrísimos resultados obtenidos por su gobierno. Correa sería , pues, para los encuestados, un gobernante aceptable presidiendo un gobierno de corruptos. La lógica hecha trizas.

Concluí al final que esta dicotomía insólita sería el resultado de la más eficaz y desvergonzada ficción publicitaria que haya podido parir nuestra política. Nada importa que su entorno administrativo sea repudiable ; ninguna relevancia tiene que la corrupción comience a ser la tónica de su gobierno ; ninguna trascendencia tienen las torpezas e ineptitudes de su gobierno .

Correa , él , la persona misma, resultaría ser un individuo en quien la mayoría ingenuamente cree , un gobernante que, por todo cuanto diariamente dice estar haciendo, por todo cuanto diariamente despotrica de los regímenes pasados, se habría ganado la aceptación popular , aunque limitada a su espectro físico, a su corporeidad humana. Todo un amasijo ético que conjugaría supuestas virtudes personales y corrupciones institucionales, Eso habría bastado – hasta ahora – para los buenos resultados electorales.

Correa seguiría creyéndose el salvador, el Mesías. Su administración podrá terminar más tarde como un estercolero, pero Correa , pese a ser el principal protagonista de todos los sucesos, pese a estar en todas las jugadas, pese a enfrentar todas las acusaciones contra “su” gobierno con el cual está lógicamente identificado y fundido, se mantendría impoluto.¡ Uno sería Correa y otro su gobierno ! ¿ Cómo se ha podido llegar a esta aberración tan contrastante y absurda ? La respuesta – repito – está en una maquiavélica publicidad que llena casi todos los tiempos y los espacios de la ciudadanía con su atosigante martilleo al mejor estilo comunistoide. No hay minuto que transcurra sin que algún medio – oficial o no -publicite la honradez con que se autodefine Correa , sin importar que se falsifique verdades. Las ficciones cobran veracidad tras repetirlas una y miles de veces.

Pero una cosa sí es cierta. El Ecuador que sobrevenga después de Correa, ya no será el mismo. No será, por fortuna, el que Correa planeó ; pero tampoco – por fortuna también – retornará al pasado ominoso y despreciable. Todo dependerá de cuán profundas sean sus huellas, de cuán profundos sean los daños que haya causado por su incompetencia y su afán destructor . Emergerá un nuevo Ecuador, sin duda. Surgirán nuevos políticos , pragmáticos y patriotas, estables y conciliadores, estructurando una nueva y robustecida democracia . Un mejor pais , necesariamente sin Correa.

0 Comentarios

  1. Avatar
    Víctor Hugo Bonifaz

    Muy de acuerdo. De nosotros depende que después de Correa, el Ecuador no se ahogue en el diluvio desinstitucionalizador, empobrecedor y tiránico que podría heredarnos su tremendo ego ensordecido.

    Sin lugar a dudas, es necesario pasar por este trago amargo del socialismo correísta (que cada vez más se parece a un stalinismo reencauchado, abusivo)para que viejas, romanticoides y arrobadas ideas seudo-intelectuales y justicieras se muestren tal cual como son: incapaces de generar prosperidad y justicia en el largo plazo.

    Pero también es necesario entender que, en nuestro mundo de causalidad, el actual mandante no surgió por generación espontánea. En gran medida su fenomenalidad política se debe a el hecho que estuvo en el momento preciso del estallido, desprestigio y la auto-carcoma de un sistema político nocivo, mercantilista. Nadie podía soportarlo más. Era un derrotero sin liderazgo remozado; sin oportunidades generacionales.

    Es interesante recordar que dicho sistema, nació también de la fatal arrogancia racionalista de creer que las tendencias así como preferencias y motivaciones de los seres humanos se pueden predecir, moldear y reconducir a través de variables socio-económicas y «leyes» inmutables de un historicismo caduco,absurdo. El resultado: generaciones esquilmadas. La veleidad y la estupidez humanas en pleno desafuero.

    Lamentablemente, aún son demasiados los que siguen creyendo que Correa es ése tirano ilustrado que esperaban. El justiciero que acabará con los infames ricos-malos.

    La conclusión podría ser que no basta agachar la cabeza y dedicarnos a nuestras labores productivas. No cabe ésa actitud conductual egoíca. Hay que, de alguna manera, enriquecer y contribuir con el tejido conceptual para que, después de este nefasto régimen, los ingenuos e ignorantes supinos no sean tantos.

  2. Avatar

    EXCELENTE ARTICULO, SR.CUESTA.Y, EXCELENTE TAMBIEN EL COMENTARIO DEL SR. BONIFAZ.ESTAMOS COSECHANDO LO QUE DURANTE AÑOS HEMOS SEMBRADO. ERA EL MOMENTO OPORTUNO PARA QUE UN VIVIDOR APROVECHADO, UN CHARLATAN DE FERIA, HABIL VENDEDOR DE HUMO APROVECHE LA OPORTUNIDAD PARA VENDERNOS LA BURRA.ESTE SUJETO, QUE A PASADO TODA SU VIDA ENGAÑANDO A LOS DEMAS, DESDE QUE ERA UN NIÑO(EMPEZO CON LOS CURAS,A LOS QUE A ENGAÑO DURANTE AÑOS,APARTE DE OTRAS COSAS PEORES)LLEGO EN EL MOMENTO OPORTUNO PARA GOLEAR A TODO EL PAIS,PERO DE AHI YA NO PUEDE PASAR;LLEGO A SU NIVEL DE INCOMPETENCIA. AHORA DEPENDE DE NOSOTROS QUE NOS SIGA TOMANDO EL PELO POR MAS TIEMPO.ORGANICEMONOS Y TERMINEMOS CON EL!!!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *