No creo te haya sorprendido el cierre de tu programa de televisión, Bajo la Lupa, justo en estos momentos en que la libertad del País, está azotada por el vendaval nefasto que la lleva de tumbo en tumbo en retroceso y con ello a la democracia, cuyo baluarte es la libertad.

Tu programa Bajo la Lupa no iba a escapar de la represión, por ser valioso escenario político – económico, abierto al pensamiento libre, donde gente del mundo nacional e internacional con tu sabia dirección analizaba la realidad de los pueblos y, por supuesto, de nuestro País. En la lucha de frente por salvar su economía, a favor de la inversión privada, las autonomías, el libre comercio, el estimulo a las pequeñas y medianas empresas y, sobre todo, el afán de construir al Ecuador en generador de riqueza y trabajo.

Ética, justicia y equidad son los principios que rigen tu vida pública y privada reflejadas en tu programa, que no conjugan con las políticas de gobiernos convertidos en únicos empresarios y distribuidores de noticias de servicio público y privado, corroborando lo que Francois Ravel en su libro El Estado Megalómano dice “En todas las épocas todos los políticos han sabido que uno de las mejores medios de confiscar el poder era confiscar la información”, a lo que añado llena de esperanza, tu propio pensamiento “Cuando un país se polariza se convierte en un trompo; da vueltas y vueltas y vueltas, y al final cae”- (Tercer tomo Para Mejorar tu País, Pág. 69.)

Hasta tanto, Aquí de pie como ¡Mujer de 2 siglos!

Con afecto solidario de Maestra y Periodista ecuatoriana