Revisando unos artículos anteriores de mi autoría relacionados con mis razonamientos inherentes a la conformación de la tan famosa y económicamente costosa Asamblea de Montecristi, así como revisando unas cuantas noticias previas al funesto día en que se aprobó aquella malhadada Constitución, he podido constatar así como lo están haciendo ya cientos de miles de ecuatorianos que además de ser uno de los más grandes desperdicios de recursos económicos aquel proyecto de Montecristi, así como una especie de suerte de afrentosas e impositivas posturas políticas apoyadas en su mayoría en ideas disparatadas con el solo ánimo de querer hacer prevalecer disonantes criterios a los que nuestro país ni en sus peores crisis político-administrativas ha estado acostumbrado a experimentar, nos demuestra claramente que todo aquello ha sido la resultante de una cruel aventura legislativa.

Así pues, esto evidencia de manera tácita que aquel cuerpo de leyes constitucionales puede ser incluso interpretado y utilizado por sus propios autores, en tanto y en cuanto les venga en ganas la forma y las circunstancias en que consideren poner en ejecución sus contenidos.

Considerable tiempo ha transcurrido desde los inicios de aquel lamentable proceso constituyente, así como la inconstitucional continuidad del mismo que, a través de una símil aberrante mayoría legislativa como la de Montecristi, y en función del famoso congresillo, alegremente se ratificaron los entreveros que anteriormente se habían dado ya en la asamblea cuya sede fue la cuna de Alfaro.

Lastimosamente entonces el sistema constitucional de nuestro país, que se supone debería estar enmarcado en una suprema norma de vida útil, sensible, y por demás democrática para todos los ecuatorianos, se está viendo ahora terriblemente afectado por las innúmeras contradicciones y divergencias que en dicha constitución se nos expresa, sumando a todo esto la actitud de sus propios actores, quienes únicamente nos están queriendo decir que bastaría una simple disculpa para justificar la no aplicación de los mandatos en ella establecidos.

De no ser así, como nos explicamos entonces el contenido de las declaraciones hechas por el mismísimo presidente de la asamblea, quien con una simple disculpa ha pretendido justificar el incumplimiento de un mandato expresado en tal constitución. Precisamente redactada y confeccionada, entre tantos otros “Patriotas de Montecristi”, por él mismo.

Ya es hora entonces que entendamos que los cambios urgentes y necesarios en este país, no deben ser producto de la bilis ni del odio encarnizado a rivales políticos, ni tampoco de la improvisada instauración de sistemas totalitarios que están generando constantemente inmensa preocupación en el aparato productivo de nuestro país, y que solo inspiran temor y rechazo en los medios informativos independientes de la nación, cuyo principal indicativo radica precisamente en una cruel mordaza para quienes amamos la libertad de expresión. Ya es hora entonces que empecemos a entender que los ecuatorianos estamos luchando permanentemente por que nuestra madre patria nos cobije con igualdad a todos y cada uno de nosotros; pero eso sí, ¡Respetándose y reivindicándose día a día nuestro inalienable derecho a ser libres….!

Ya es hora entonces que entendamos que aquel recinto legislativo, ahora constituido como la Asamblea Nacional, considerado históricamente desde los inicios de nuestra vida republicana como “La Cuna de la Democracia”, y que a pesar de haber sido estigmatizado por culpa de unos cuantos insensatos, oportunistas y corruptos sujetos, no deja de ser una respetable institución que representa a todo un pueblo. Sin embargo, y a pesar de tantas promesas, los crasos e intencionales errores cometidos ahora por muchos asambleístas so pretexto de un cambio hasta ahora nunca visto, se quieran justificar entonces con una simple disculpa.

Según lo manifiesta la prensa nacional, y por el sentir generalizado de quienes irónicamente son considerados como ”La voz de Dios”, estamos viendo que el Congreso Nacional solo ha cambiado su nombre al de Asamblea Nacional, pues las practicas parlamentarias que allí se desarrollan, reflejan inmensa similitud con las incorrectas, injustas, insensibles y deshonestas conducciones legislativas de otros malhadados congresos.

De tal manera que, es muy fácil entender que aquello ya está dando sus primeros frutos. Por tanto, la pregunta esta vez sería: ¿Cuándo en verdad muchos otros políticos van a ser verdaderamente corresponsables con quienes, en su momento, los privilegiaron con su voto..?.