Esa cara ha creído encontrar en nuestro país el periodista español Miguel Angel Bastenier. Sería una de las caras de la misma moneda ; la otra : intentar renovar..
Hay muchos momentos en los que Correa luce bien intencionado, renovador y vibrante, en especial cuando trae a colación las defecciones del pasado, que no fueron pocas, y se empeña en superarlas . Pero de la vibración y de sus fervientes deseos se traslada con facilidad extrema a la vociferación y de ésta, cae en el absurdo de creer que este mundo está dividido en dos grandes partes : él, por un lado, y el resto del mundo, por otro. Correa sería un non plus ultra. Nada ni nadie ha habido antes como él ni habrá después de él. De allí, quizás, Bastenier se atreve a referirse a la “cara de la locura absoluta” .
Un personaje como Correa que abre frentes de combate a diestra y siniestra, debía esperar que tales frentes se rebelaran algún momento, hastiados de sus agresiones. Hubo frentes necesarios de asumir, como el de UNE, por ejemplo, que aplaudimos desde esta columna. Un aplauso, eso sí, condicionado a que el sectarismo ideológico o partidista no emerja como real trasfondo de la renovación que se piensa hacer en los cuadros docentes del país. Pero hubo otros , tomados al vuelo de sus emociones, que nos han hecho pensar, más de una vez, que nuestro Presidente es esclavo de su lengua y que no ha podido aprender el valioso arte de saber cerrar la boca cuando llega el momento de callar. Hay un viejo y aleccionador refrán al respecto : cuando no se sabe dar en el clavo, no se debe coger el martillo.
Lo cierto es que han abundado los martillazos presidenciales y pocos son los clavos hundidos. El proyecto de Ley de Comunicación es uno de ellos .. Su debate se ha iniciado y los resultados no pueden predecirse con optimismo, porque sabemos de la incondicionalidad demostrada por la Asamblea ante las órdenes de un Presidente autócrata. Ya no hay institucionalidad legislativa. Diré solamente que todo intento de amordazar a la prensa no puede tomarse como una individualizada represalia a un gremio que el Gobierno considera opositor. Ello distorsionaría las cosas. Porque si a los medios de comunicación se pretende imponerles lo que deben decir y callar, estaríamos en realidad ante el grave y real problema de que a la ciudadanía se la sometería a leer, ver o escuchar lo que el gobierno escoja.. Y eso sólo es compatible con un régimen totalitario que no podría soportar el peso de su propia intemperancia y estaría dando pasos ciertos hacia su desintegración .
Correa debe haber soñado con ser un gran hombre, pero los círculos ideológicos que le rodean le cerraron el horizonte. Todo gran hombre , auténtico o falso , ha resultado ser en la historia un material explosivo, capaz de acometer grandes empresas o de causar daños irreversibles para la sociedad a la que pertenecía. El verdadero gran hombre y aquél que cree serlo, no se diferencian en cuanto a la explosividad de sus acciones. La diferencia es que el uno triunfa con su pueblo y el otro fracasa lastimosamente a costa de su pueblo.. Correa , el soñador, ha acumulado una gran energía que amenaza llevarnos al desastre. El es material explosivo encaramado democráticamente a la presidencia de la Nación , abriendo frentes , vertiendo odio , revelando venganza e incitando a la rebelión contra todo lo que ya es , diciendo algunas verdades y creyendo ciegamente en sus fantasías. Es una imagen desoladora e inquietante .
¿Quién duda que la guerra es una locura ? La insólita decisión de armarse que ha tomado nuestro gobierno, nos abruma. ¿ Por qué y para qué nos armamos ?¿Para simplemente aumentar nuestros arsenales ? ¿ Nos ayudan a vivir mejor los arsenales o se sacrifica nuestro desarrollo en aras del presupuesto militar ?
Son preguntas con respuestas obvias. Y se basan en hechos que , al confirmarse por parte del gobierno, sólo demuestran una terrible y vergonzosa confesión de impotencia. Estaríamos volviendo a las viejas y dolosas prácticas , a las conocidas artimañas aseguradoras de la permanencia en el poder de un Gobierno que comienza a flaquear y a perder su equilibrio. Correa debería saber que armarnos nos obligará a abandonar la idea de convertirnos en un país competitivo en el mundo económico. Equivale a traicionar nuestras esperanzas como ecuatorianos y acrecentar las fortunas de los aventureros intermediarios y de todos cuantos lucran con esa política perversa y traidora.. ¡ Que la chatarra venezolana es obsequiada !, se dirá. ¿ Cuánto nos costará rehabilitarla , dotarla del personal necesario, y en qué medida quedaremos comprometidos con el gorila charlatán de Chávez y su loca aventura bolivariana ? Porque a esta inimaginable torpeza se sumará la compra de viejos caza-bombarderos sudafricanos y Tucanos brasileños. Todos, todos ellos son armamento exclusivo para conflictos internacionales, para estúpidas y deshonestas guerras contra algún país hermano.
Con los peruanos nos damos la mano, fraternamente, tras firmar la paz – siempre honrosa – y con los colombianos nos la hemos dado siempre. La hermandad que se guardan entre sí nuestros pueblos, está por encima de los “vientos de guerra” que nauseabundamente proclama Chavez , no sé si hablando también a nombre del Ecuador.
Mientras tanto, las FARC seguirán a salvo . Aún discutimos, para vergüenza nuestra, si son una agrupación revolucionaria y bolivariana o si una agrupación terrorista dedicada al narcotráfico , secuestrando y victimando a inocentes, volando edificios , cometiendo genocidio al impulsar la drogadicción de juventudes del mundo entero. Ellas verían, contentas , cómo naves asesinas y destructoras cruzan sobre sus cabezas ,de ida y vuelta , rumbo al infierno , para matar a hermanos o resignarse a morir en sus manos.

La mordaza en este país rige hace rato. La arbitrariedad con la que se le ordenó callar a Quinto Pazmiño, ya era un preludio siniestro de lo que nos vendría encima.
Queda el despertar, así sea tardío, de todos los guayaquileños que en un solo rugido de furia le digan ya basta a esos esperpentos.