Me he tomado el mes de septiembre sin opinar en este medio, tratando de desintoxicarme de tanta desagradable información que lo único que puede generar en un ciudadano común como lo somos muchos, es vergüenza, repudio y más que todo, un sentimiento, de que quienes nos gobiernan, son en extremo lo contrario de lo que tanto preconizan en sus mediáticas campañas, pagadas por nuestros escuálidos bolsillos.

Considero que mi descanso ha sido infructuoso, ya que en el pasado mes del presente año, se han suscitado varios incidentes, que me confirman, que el motivo por el cual opté por darme unas vacaciones en lo que respecta a mis entregas por este diario digital, siguen vigentes, y afirmaría yo sin temor a equivocarme, tienen más fuerzas y bríos para abrirse paso, y deteriorar más, la ya deteriorada imagen Política – Administrativa que se tiene de Ecuador, tanto nacional como internacionalmente.

Se está descubriendo hasta la saciedad, que para lo único que sirvieron las emergencias de todo tipo decretadas por este Gobierno, fue solamente para beneficiar a contratistas afines al régimen seleccionados a dedo, los cuales, según últimas denuncias, realizaron contratos con sobre precio por mucho más del 100% del valor real en mercado de los productos, y para variar, el señor Fiscal, no hace, ni dice, absolutamente nada, ya que está empecinado en poner tras las rejas al señor Balda, o a cualquier otro ciudadano, que valientemente denuncian con pruebas, los innumerables casos de corrupción, que campea el deshonesto accionar de los de este desgobierno y sus secuaces.

Seguimos dentro de un círculo vicioso de corrupción, del cual no veo visos o intención de salir, más bien lo que se aprecia a simple vista, es un afán desmedido y grosero, de llenarse los bolsillos a cualquier medio y bajo cualquier motivo, sea por que se piensa que este gobierno por sus constantes yerros y actos de dudoso proceder, está a punto de derrumbarse o colapsar, o sea bajo el concepto arrogante y prepotente de que nadie baja a la “revolución ciudadana”, y que se tiene patente de corso para hacer y decir, lo que les venga en gana, porque a la gente que se persigue ahora, es a los denunciantes, más no a los denunciados.

Me pregunto, como creo que se pregunta mucha gente, ¿En qué acabarán todas estas cadenas de odios, mentiras y corrupción encubiertas por este desgobierno y que en específico apuntan a esta ciudad y a sus dignidades?; lamentablemente me enteré, que un funcionario municipal a quien considero un caballero, y más que todo un amigo, fue agredido a punta de machete, por el simple hecho, de cumplir con su deber en el resguardo de un área destinada por la Institución Municipal, para desarrollar un plan habitacional popular.

Mis estimados lectores, ¿dejaremos que este desgobierno convierta nuestra ciudad nuevamente en tierra de nadie, tal cual lo fuera, antes del año 92?, ¿dejaremos que todo el progreso y cambio que se ha desarrollado en Guayaquil durante más de tres lustros, se tire por la borda?; no creo que eso sea justo para nosotros, ni para nuestros hijos, ya es hora mis queridos amigos, que con las armas democráticas que la Constitución y la Ley nos permite, o las que la situación lo ameriten, y a fin de que esto no suceda, COMENCEMOS YA, A PONER UN FRENO.