La anexión de Guayaquil a Colombia en 1822: Cuarta Parte

Guillermo Arosemena

A partir de la segunda reunión del Colegio Electoral, el 29 Julio, Olmedo no regresó debido a la decisión tomada por él de no continuar, terminada la primera sesión. Además estuvieron ausentes Francisco Roca, Francisco Pareja y José Cruz Correa, quienes eran pro Perú, y fueron reemplazados por Vicente Espantoso, Pablo Merino y Vicente Ramón Roca, hermano de Francisco y futuro presidente de Ecuador, favorecedores de Colombia.

Además hubo otros cambios de representantes, de tal forma que las fuerzas de poder fueron modificadas a favor de quienes buscaban la anexión. A pesar de estar en minoría los que no deseaban la anexión, trataron de dar batalla, estableciendo cierto tipo de limitaciones. Sorpresivamente en la cuarta y última sesión, el 31 de Julio, las cosas salieron como Bolívar quería. David J. Cubitt, quien ha hecho un estudio detallado de los cuatro días de sesiones, comenta al respecto:

“Creemos que en algún momento entre la terminación de la tercer sesión y comienzo de la cuarta, directa o indirectamente, Bolívar dejó bien claro a los diputados cuál era su opinión, de que no estaba dispuesto a soportar por más tiempo dilataciones y obstrucciones y que preparaba medios para imponer obediencia a sus deseos. Sea porque esto realmente sucedió, aunque a escondidas, sea por otro motivo no conocido, no hay duda que se opera una abrupta transformación en el trabajo del Colegio”.

(Revista # 13 del AHG)

El 31 de Julio, el Colegio Electoral declaró por aclamación que desde aquel momento la Provincia de Guayaquil se incorporaba a Colombia. De nada sirvió la dura crítica del periódico guayaquileño El Republicano del Sur publicado todos los jueves, que durante 11 semanas, a partir del 11 de abril hasta el 20 de Junio de 1822, se dedicó a criticar la propuesta manabita, tampoco las de Francisco Roca y del sacerdote José Coello. La fuerza se había impuesto.

El 3 de agosto, Bolívar envió una extensa carta a Santander, destacándose en ella lo siguiente:

“Todos los partidarios de la independencia y del Perú se han fugado, yéndose a la escuadra del Perú. Olmedo ha sido el último dejándome una carta escrita, cuya copia remitiré si hay tiempo de hacerlo. A todos estos señores se les ha tratado divinamente; una sola incomodidad no han tenido chica o grande, desde que yo estoy aquí; con haberse fugado no se ha inquirido ni el motivo de su fuga, ni solicitado por sus bienes, y menos aun por sus familias. Yo he hecho profesión de un gran respeto por los miembros del gobierno, a los cuales se ha tratado como si ejerciesen la plenitud de sus funciones. En una palabra, yo no he pensado aquí en otra cosa que en hacer adorar la moderación de Colombia; pero estos señores no estaban tranquilos con el juicio de residencia que ellos mismos antes de su caída habían mandado preparar. Yo pienso no tocar para nada en los papeles públicos la conducta de los fugados, pero dejaré dispuesto que se tengan prontas las respuestas a sus ataques si los dieren en la imprenta de Lima…y yo dudo que el general Sucre pueda hacer lo que yo aquí en el Sur.

Aquí todo está nuevo, flamante;… no nos conocen sino de reputación; y si hemos de hablar la verdad, es una conquista liberal la que acabamos de hacer de este país, y en cuatro días no se pueden conquistar los corazones de los hombres que es el sólo fundamento sólido del poder.. En cuanto yo me vaya a Bogotá cargarán al galope todas las pretensiones de estos señores guayaquileños, peruanos y quiteños sobre el pobre general Sucre, al que todos le conceden eminentes cualidades menos la energía…Necesitamos ciertamente de toda la autoridad que yo tengo para arraigar nuestro sistema en este país…Aquí quieren un departamento aunque sea dividiendo la provincia. Cuenca quiere ser de Quito más bien que de Guayaquil; también desean aquí una junta de comercio y agricultura, que permitiré; un tribunal de justicia aunque sea una de las dos salas que tiene Quito para que una sirva de apelación a la otra: esto es inconstitucional pero veré si puedo complacer a estos señores; pretenden igualmente se pague la deuda de la provincia antes que la deuda nacional. También concederé esta gracia, pues muchos se interesan por ella. La división de la provincia es un absurdo costoso, que consentiré en él, pero de un modo que sea inefectivo. Las demás cosas que piden estos señores son de más o menos importancia”.

Comentario: Bolívar da a entender que la forma como salió la resolución fue por voluntad propia de los guayaquileños, quienes según él, no recibieron ninguna presión.

Las cartas mencionadas en las entregas anteriores, más otras que tengo, evidencian las amenazas del Libertador. Si el futuro de Guayaquil hubiera sido sometido a voluntad popular, Bolívar no hubiese logrado la anexión, tomando en cuenta que existían tres posiciones: permanecer libres, anexarse a Perú, o Colombia. Los historiadores que sostienen que la anexión fue libre se basan en la carta firmada por algo más de 200 guayaquileños, que apenas representaban 1% de la población.

El 29 de agosto, Bolívar envió otra comunicación a Santander, cuyo fragmento es el siguiente:

“Ya el negocio de Guayaquil no dará a Vd. cuidado, mas advierto que no he recibido comunicación del gobierno en que manifieste su opinión sobre este particular. Yo pienso de diferente modo que Vd., que era necesario emplear la fuerza para no entregarnos, por decirlo así, al arbitrio del Perú y de su gobierno, que ya Vd. sabe lo que es. Si Guayaquil no entraba en su deber quedábamos en el Sur en una situación la más inquieta y peligrosa”.

El 4 de agosto, Bolívar firmó el decreto de incorporación de la Provincia de Guayaquil como el Departamento de Guayaquil que pasando a ser administrado por el Intendente; este cargo recayó en el venezolano, General Bartolomé Salom. Entre el 12 y 13 de Agosto de 1822, los guayaquileños juraron respetar la constitución de Colombia y el 31 de Agosto Bolívar abandonó Guayaquil.

Guillermo Arosemena

Autor: Guillermo Arosemena

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2 Comentarios

  1. Felicitaciones por el articulo, mas claro no canta un gallo, Guayaquil fue anexado a Colombia por al fuerza.

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  2. Sr. Arosemena, es de gran ayuda para el entendimiento su investigacion historica de como fueron nuestros primeros años de independencia de los españoles, pero dependientes de otros y por la fuerza e intimidacion. Sin dejar que los nativos de Guayaquil pudieran decidir su futuro, rompiendo abruptamente las verdaderas ansias de independencia social, economica, etc. No pudimos saber cual hubiera sido nuestro futuro si no hubieramos sido anexados a la fuerza a la Gran Colombia.
    Le hago una consulta que talves me pueda contestar de acuerdo a su mayor conocimiento sobre el tema: ¿Hacia donde hubiera tomado rumbo Guayaquil si es que no hubiera existido esta imposicion, que tipo de gobierno hubieramos mantenido, y cree Usted que lo hubieramos podido mantener; o tal ves hubieran otros que tambien hubieran venido a amenazar nuestra incipiente independencia? Tenia el pueblo mayor conciencia politica que en los actuales momentos para saber que es lo que le convenia, y habrian sido capaces los lideres Guayaquileños de aquel entonces para mantener la firmeza en las decisiones a favor de sus coterraneos aun en contra de quienes no compartian sus pensamientos e intenciones.
    He revisado tambien con que cantidad de deuda externa por asi llamar a la deuda de las guerras de independencia de los españoles nos quedamos, no se si usted pudiera tambien investigar acerca de cómo y por que se repartio de esta manera. La informacion la obtuve de wikipedia y según se menciona alli hasta tiempos de Eloy Alfaro esta subsistia y el pais no era calificado para ningun prestamo extranjero en bien nuestro.
    Le transcribo lo que aparece en wikipedia al respecto:
    La deuda externa de la independencia, además de los empréstitos para las acciones libertarias; comprende también los recursos gestionados en Europa por Bolívar y los dirigentes colombianos para consolidar la independencia, proteger la agricultura y fomentar el desarrollo industrial de la naciente república de Colombia, esta es la ?deuda inglesa?.
    Al finalizar el año de 1822, en que se concretó la independencia de lo que había sido la Real Audiencia de Quito, y que posteriormente constituiría el territorio de la República del Ecuador, la deuda arrojaba los siguientes saldos:
    Deuda Externa – Capital 576.979 pesos, 40 centavos
    Intereses 72.816 pesos, siete y cuartos reales
    Por Deuda Interna – Capital 185.132 pesos, uno y medio reales
    Intereses 72.731 pesos, un cuarto de real
    Total 907.759 pesos, cinco y medio reales
    Para 1830, año en que se produce la disolución de la Gran Colombia, la deuda inglesa estaba compuesta de la siguiente manera:
    Empréstito de 1822 2.000.000 libras esterlinas
    Empréstito de 1824 4.750.000 libras esterlinas
    Total 6.750.000 libras esterlinas
    Amortizado 124.050 libras esterlinas
    Saldo deudor por capital 6.625.950 libras esterlinas
    Cuatro años más tarde se realiza el Convenio de Referencia en el que se establece que de cada 100 unidades de las deudas y acreencias de la antigua Colombia, corresponden a Nueva Granada 50, a Venezuela 28.5 y a Ecuador 21.5
    Nueva Granada 3.312.975,00 libras esterlinas
    Venezuela 1.888.395,25 libras esterlinas
    Ecuador 1.424.579,25 libras esterlinas
    Total 6.625.950,00 libras esterlinas
    Este reparto fue injusto si se considera que esta deuda fue contraída antes de la agregación del Ecuador a Colombia, y porque del valor de los empréstitos sólo vinieron al Ecuador 16.000 pesos y la fragata Colombia.
    De 1830 a 1893 [editar]
    De 1830 a 1854, el país vivió en moratoria (no pago de las obligaciones) con el mercado financiero internacional, en los primeros 65 años transcurridos desde su conformación como república independiente, sirvió su deuda apenas 16 años. Realizando enormes sacrificios pagó los intereses hasta 1869.
    En falta con sus acreedores vivió hasta mayo de 1893, cuando volvió a servir la deuda hasta julio del año siguiente. Razón por la cual durante mucho tiempo del siglo pasado nuestro país no fue objeto de crédito de la banca internacional. Esta situación hizo que Eloy Alfaro considerara la deuda inglesa como ?Gordiana?, es decir, insoluble.

    Lo felicito por sus artículos que los he leído con interés, continúe en la investigación de estos hechos históricos y mantenga informada a la ciudadanía de estos.

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