El auge delincuencial que se observa en el país y muy especialmente en Guayaquil, tiene a los ecuatorianos aterrorizados e INDEFENSOS. Daría la impresión que el crecimiento de los asaltos, asesinatos y el sicariato se incrementan en forma progresiva ganándole terreno a la policía que no logra contener el desborde existente pese a encontrarse con declaratoria de emergencia.
El robo, el secuestro y el sicariato se muestran ante los ojos de los ecuatorianos a través de los diferentes medios y por versiones de aquellas personas que han sido afectadas. El gobierno dice hacer esfuerzos para dotar a la policía de un mayor número de elementos para lo cual efectuó un llamado público al que concurrieron una gran cantidad de aspirantes que buscaban un trabajo ante la desocupación que ya es de todos. El dotar a la policía de un mejor armamento y vehículos solo ha servido para contrarrestar los desmanes y paros que realiza la UNE, los estudiantes, el MPD y el indigenado.
El último hecho de sangre registrado en nuestra ciudad como fue el crimen cometido a la Sra. Sonia Jaramillo y su hija Claudia Poppe, conmovió y horrorizó una vez mas a la comunidad guayaquileña, reflejando con claridad lo INDEFENSOS que nos encontramos. Si a los hechos criminales se le añade la gran cantidad de denuncias producto de los secuestros express y de un sicariato convertido en un negocio lucrativo, la “INDEFENSION YA ES DE TODOS”.
La indignación ante la falta de seguridad se une a una serie de situaciones de índole político como son el ataque frecuente a los medios de comunicación, los proyectos de leyes que chocan contra la Constitución vigente y una corrupción imposible de cuantificar pero muy fácil de palpar, nos hace intuir un posible detonante cuyas consecuencias no queremos predecir.
“LA VIOLENCIA REITERADA ACABA POR PARECER UN DERECHO...”

Por supuesto que estan indefensos pues todo comenzo con la restriccion de los permisos de portar armas, luego, con la libertad de miles de detenidos por no haber condena, luego, con la ley de que si te asaltan por menos de 300 dolares no es delito mayor, luego, con considerar a las mulas de narcotrafico unas pobres personas desamparadas. Para el colmo, no querer unir esfuerzos con la Alcaldia quien les garantizaba todo un systema moderno y eficiented para el mejor control de la ciudad.
En fin, es hora se den cuenta de que todo esta hamponeria ha sido organizada desde la propia Presidencia, que compagina con su discurso confrontador, divisionista, antiguayaquileno y lleno de los mas bajos complejos. Las soluciones no son tan faciles pues requieren esencialmente de liderazgo, algo que desgraciadamente esta escaseando en una ciudad que fue fabrica de grandes y decididos ejemplos de lideres.