En la CDV nos hemos propuesto evangelizar los orígenes de al Vida humana, trabajando con los jóvenes, la madre embrazada y los enfermos de VIH/sida

Si queremos ser eficaces en el intento de evangelizar los orígenes de la vida humana, hemos de ir al ‘origen del origen’, allí donde comienza la historia de cada matrimonio, de cada familia: en el amor juvenil.

Pensamos que si comenzamos por evangelizar el amor naciente, evitaremos muchos males – embarazos inesperados, abortos, decisiones incorrectas, divorcios… – y en cambio lograremos muchos bienes…

La juventud es bombardeada por una idea: el placer sexual debe gozarse sin referencia a la procreación, al matrimonio y a la familia. Erróneamente se les dice a los jóvenes: “ten sexo seguro”; tenlo, pero eso sí, cuídate de dos cosas: procrear y adquirir enfermedades.

Para afrontar esta realidad, tenemos cuatro estrategias concretas: tres preventivas para lograr el buen uso de la sexualidad, y una de emergencia ante el mal uso de la sexualidad.

Tres estrategias preventivas

Guías de la Vida: damos talleres en los Colegios sobre el amor y la sexualidad.

La Escuela de Enamorados y Novios (EDEN): El acostumbrado ‘curso prematrimonial’ lo realizan muchas veces los jóvenes como un trámite al final del noviazgo, faltando pocos días para casarse, cuando ‘todo ya está hecho’. En cambio, EDÉN interviene al principio del enamoramiento, para lograr noviazgos limpios, con sacramentos, en gracia de Dios, y evitar los embates de la lujuria y los criminales recursos al aborto.

EDÉN busca enamoramientos que, llegando a ser noviazgos maduros, sean la antesala de matrimonios bien hechos y de familias bien constituidas. No pocas veces, la historia de los matrimonios fracasados tiene su antecedente en los noviazgos y enamoramientos presididos por las pasiones y de espalda a Cristo.

Las Mensajeras de la Vida: Si el núcleo de la evangelización de los orígenes de la vida humana es la juventud, el ‘núcleo del núcleo’ de esta es la mujer. Si la joven, para ‘no perderse’ un hombre, abandona la trinchera de los principios morales y se baja del pedestal de su dignidad de hija de Dios, no le queda sino la triste alternativa de degradarse y transformarse en un juguete del varón. La que debe rescatar a la mujer de la postración en la que ha caído, es la misma mujer. Ella no debe librarse del hombre, sino de sí misma, de sus propias esclavitudes, de sus propias pasiones, que le impiden alcanzar una auténtica liberación femenina.

Las Mensajeras de la Vida son chicas que se forman en la auténtica liberación femenina, la liberación que es consecuencia de la fidelidad a los propios principios morales, la que salva a la mujer de caer en la esclavitud del varón, cuando éste pretende utilizarla al servicio de sus caprichos.

Las Mensajeras de la Vida son chicas que se forman para hacer una buena elección del que será compañero de toda la vida y el padre de sus hijos.

Una estrategia de emergencia

El Teléfono de la Vida: A través de los medios de comunicación, la Casa de la Vida difunde los números 1800 64.84.32 (1800-MIVIDA) y el celular 0-97-100 7-3-7.

Si la joven sospecha que está embarazada, llama, y al otro lado de la línea se encuentra con la voz amiga de una mujer que la serena, comprende y orienta.

El primer contacto es telefónico; pero se intenta inmediatamente el tú a tú con la persona. Con el teléfono de la Vida, muchas mujeres se están salvando de la angustia de un embarazo inesperado, y miles de niños del aborto.