No acostumbro plantearle a usted los interrogantes que constantemente me hago a mí mismo. Lejos de trasmitirle mis ideas y aspirar a que usted las comparta, parecerían contribuir a su incertidumbre y escepticismo. Mas,“ qué hacer ” simplemente resume una expresión política y mundana más completa : “qué hacer, ¡carajo !”, con interrogantes o sin ellos. Lenin también se planteó un “Qué Hacer” y así tituló uno de sus Manifiestos, en el que mostró minuciosamente los caminos que debía seguir la revolución marxista.

Todo un vademécum revolucionario que sus huestes siguieron al pie de la letra. Diferenció al comunismo del socialismo ,describiendo a este último como paso previo al “comunismo completo”,proyectando el futuro de toda una era, casi paso a paso . Extraordinario hombre. Pero se equivocó de lleno. “Con el socialismo – afirmaba – empieza el rápido avance en todos los sectores de la vida social e individual” .

El retroceso fue la realidad. Vaticinó que el socialismo garantizaría “ el incremento de la productividad del trabajo”. Y sucedió todo lo contrario. Refiriéndose a las instituciones representativas – el Congreso entre ellas – dijo que el socialismo las transformaría de reuniones de charlatanes en instituciones que trabajan”.

Debió referirse a los tan familiares alzamanos. Setenta años más tarde, la soñada sociedad comunista cayó de bruces, confesó sus ficciones, su esencial desorientación, su chifladura histórica. Los muros y cortinas de hierro desaparecieron, avergonzados por la estupidez mundial que representaban. Y el mundo respiró, aliviado. Los círculos hasta ese entonces dominantes en el mundo soviético, tomaron las fortunas amasadas y se mimetizaron en el mundo capitalista. . La China comunista dio un giro radical y abrazó el capitalismo como gestión de gobierno y fórmula desarrollista.

Mirando al Ecuador , no hay duda de que nuestro gobierno se sumó a la nueva corriente política que Mendoza, Montaner y Vargas Llosa bautizan como el “regreso del idiota” . Volveríamos a Lenin y a todo un proceso condenado de antemano al fracaso. Un fracaso que comienza con los medios privados de producción en poder del Estado; los campesinos y proletarios serían quienes los operarían y los hacendados, empresarios e industriales se irían olímpicamente al carajo. Sobrevendrán los racionamientos, los “malles” de primer mundo cerrarán y los multicolores supermercados serán sustituidos por semivacías tiendas de barrio.

Todos los pasos dados desde el gobierno apuntan a reeditar las torpezas soviéticas y cubanas. Ya no hay engaño. La revolución ciudadana está triunfando y avanza incontenible, mientras el país se queda en el camino. La victoria socialista coincidirá con la derrota del país. Qué absurda dicotomía: ¡ Viva la Revolución Socialista del Siglo XXI! ¡ Muere el Ecuador”, dos gritos amalgamados como causa y efecto obligados.

Y seguimos callados e inertes. Digo “seguimos” por simple cortesía, porque yo no he callado. Y ahora sí planteo a usted mis interrogantes : ¿ No cree usted que es hora de que nos hagamos oír ? ¿ No cree usted , lector(a), que la privación de nuestros derechos humanos sigue un curso insultante que acabará por doblegarnos ? ¿ Por qué permitimos que un final que todos prevemos , como es el derrumbe , una vez más, de esta falacia democrática llamada “revolución socialista” siga su estúpido curso, animada por el revanchismo, el odio visceral, la arenga frenética, la ignorancia del pasado inmediato y por círculos multicolores de aprovechamiento personal? ¿ Ha habido, acaso, mejoras en cuanto a la miseria, el hambre, la desnutrición, el desempleo y la criminalidad que nos azotan y degradan ?¿Qué ganamos sabiendo que la gente que muere de hambre, que carece de asistencia médica y que no encuentra empleo, ya sabe escribir a duras penas su nombre para gloria de este bolivariano país?

Hay que poner un punto final , democrática y legalmente, a tanto desatino, Hay que opinar, reclamar y protestar por tanta insolencia e irracionalidad. Venza su reticencia y sus temores. El país le pide, le exige, le ordena, que esta vez piense en él. Está bien que digamos “YA BASTA ” de yerros a este régimen. Digámoslo también a nosotros mismos..

Examinémonos si realmente somos buenos ciudadanos. Y digámonos “ ya basta” de pusilanimidades. Ya basta de cálculos propios de un buen padre de familia, plausibles para cualquier otro momento . ¿ Qué hacer? Hablar. Manifestar. Vincularse. Exhibirse. Actuar. Alzar la voz. Acudir a asambleas abiertas y públicas. Expresar su criterio sin temor.

PARTICIPAR. Mientras más seamos, más protegidos y seguros estaremos. Ejerceremos un derecho reconocido universalmente a los seres humanos e insertado en nuestra Constitución. Cualquier represión que se intentare , sólo marcará el temor y la debilidad gubernamentales. Recuerde usted que el empleo de la fuerza siempre ha terminado por revertirse contra sus autores. Este gobierno, que se cree mesiánico, todavía tiene tiempo para servirnos, pero con pulcritud, honestidad y equidad, limitándose a cumplir con honor el mandato dado. Hagámosle comprender, objetivamente, aquello que se niega a entender.