Esa podría ser la conclusión que deberíamos adoptar, cuanto ya nos hemos dado cuenta con el pasar del tiempo, que la decisión tomada, (aunque no fuera la de uno), no es la correcta, no es la adecuada, o simplemente no cumplió con todo, o ni siquiera con una pequeñísima parte de lo que fue ofrecido, durante el tiempo de las propuestas.

Siempre estamos en la busca del “Mesías”, del Príncipe Encantado, que con su varita mágica resuelva todos nuestros problemas, incluso por más triviales que estos sean; algunos con sus sonrisitas engancharon al pueblo, y con sus discursos maniqueos llegaron a ostentar el poder, que moralmente no les debería corresponder, y ahora nos pretenden humillar, como personas, como ciudad, y como provincia, y a base de mentiras que las quieren volver verdad a punta de una parafernalia mediática auspiciada con dineros de nuestros bolsillos, siguen invadiendo terreno, y cual enfermedad metastásica, insuflan su veneno extranjero, bajo la “noble denominación izquierdista” de Revolución Ciudadana.

Es verdad, los culpables somos nosotros mismos, o al menos los que confiaron en sus “cantos de sirena”, pero si ya hasta la saciedad nos hemos dado cuenta, que todo lo que se ha vivido, es una farsa, un engaño, o como racional o irracionalmente lo queramos denominar, ¿por qué debemos seguir soportando lo mismo?

Como siempre lo he venido repitiendo a través de mis entregas, las verdades en su momento salen a la luz, y es ahí cuando debemos tomar acciones o determinaciones para que no vuelvan a suceder, o al menos no perjudiquen tanto a la colectividad; puede ser mañana, en un mes, en un año, o en 10 años, las verdades siempre serán verdades, y aunque sea doloroso reconocerlas o peor aceptarlas, porque han transcurrido delante de nuestras narices, debemos rechazarlas y condenarlas, y exigir, que a los autores, cómplices y encubridores de dichos hechos, se les sancione con todo el rigor que las leyes y reglamentos determinen, y no permitir que a nombre del Socialismo del Siglo XXI, a estos, se les condecore con otra función o cargo; se engañe, en el sentido que se van a dar de baja ciertos contratos con el Estado, o se diga simplonamente, que se entregó dinero de fondos públicos, porque ellos eran gente pobre y no tenían donde comer ni dormir.

El “encanto” de Su Majestad se está deteriorando, (ya entenderán el porqué de los C.D.R.C. “Comités de Defensa de Rafael Correa”) y seguirá en franco descenso mientras continúe con sus círculos rosas y oscuros bajo su tutela, sin embargo ya han comenzado a salir a flote las verdades y no veo a ningún responsable tras las rejas; todavía estamos a tiempo de protestar para que se cumplan con las leyes como debería ser; en poco tiempo la Ley y todos los poderes, sólo serán de ellos, y las cosas se complicarán muchísimo más; no permitamos que más tarde, los que aún creemos en la libertad, la justicia y la democracia tengamos que reconocer, Por “bruto” no seguí buscando.