En una entrevista concedida a Diego Oquendo, el Presidente Correa se autocalificó orgullosamente como un “fosforito” , queriendo justificar así sus inaceptables exabruptos contra la prensa. La prensa , en general, suele cometer equivocaciones. No por ello hay que concluir que siempre las comete.
Ciertos medios de prensa, en particular, han faltado a la verdad o la callan, obedeciendo a intereses varios. Equivale a mentir. Pero no por ello hay que concluir que esos medios siempre mienten. No entiende Correa que son preferibles los desaciertos, las distorsiones y hasta maltratar de vez en cuando a la verdad , porque son yerros o vicios demostrables, rectificables y sancionables, pero no escandalizables ni reprimibles a la fuerza.
No debemos privarnos de voz alguna de esa prensa ni, peor aún, admitirla sometida a un tutelaje gubernamental veleidoso o perverso, revolucionario o burgués, pero siempre sectario y desproporcionado. Tal desproporción, cuando se es titular del poder y de la fuerza presuntamente legal, adscritos a todo gobierno, se traduce en abuso autoritario. .Y si a ese autoritarismo se le añade la pomposa autocalificación de “ ser fosforito” , esgrimida como cualidad siendo un estigma o una muestra de desorden, desembocamos en una dictadura..
El Ecuador es un basural de mentiras y debo confesar que, por las razones dadas, no me preocupan las que pudieran emanar de los medios de comunicación, sino las de quienes están obligados a no engañarnos , las de quienes deben sernos leales y cumplir con la muy noble servidumbre de ser nuestros mandatarios ¿Dije servidumbre ? ¡ Qué paradoja ! La autoridad – no hablo del poder – no se asienta en la ley , sino en la respetabilidad, la ética y la humildad con que se actúe . Se puede ser severo y firme con humildad. Se puede ser apasionado con humildad.
Pero Correa, además de su explícito autocratismo, acaba de admitir ser “fosforito” y de carecer de aquella virtud, debiendo atenerse el pueblo ecuatoriano a las consecuencias si con él se discrepa. Algo así como “ así soy yo” o “·tómenme o déjenme”. Pienso que algún día el país le dejará, precisamente por ser así. La sagacidad política hasta hace poco demostrada, se le revertirá. Las verdades emergerán irrefutables y las mentiras serán reveladas.
- Cuando se inculpó a la “partidocracia corrupta” de los males de la República y luego se pactó quizás con los menos calificados de la misma, se adujo que si ese giro provenía de Correa dejaba de ser corrupción. Correa tenía el don de purificar a esos colaboradores, cuyos rostros llenarían una sala de exposiciones. Mas, debemos suponer que una gran falacia cubre a una de las dos versiones y hay que descubrir si se mintió en la primera afirmación o en los hechos y contrataciones que la contradijeron luego.
- No podríamos decir cuándo se mintió en el tema Fabricio Correa : si al momento de negar todo conocimiento del tráfico de influencias cometido con una voracidad insaciable, o cuando , tras la imposibilidad de negar esa inmoralidad , se insulta a la prensa y se da largas al asunto valiéndose de funcionarios de papel y proclamando que las acciones judiciales entrañan el riesgo de pagar indemnizaciones a la víctima. Una víctima que despotrica de su propio hermano y de la policromía que le rodea , en algunos casos estrechamente..
- ¿Mintió la prensa al aseverar que Correa pactó con Bucaram ? “Es un descaro” , chilló Patiño ( el de los pativideos) ; “ es una infamia” ,gritó el propio Correa. Doble repudio personal que fue una bofetada para el hijo de tan escarnecido personaje y hoy incorporado en “combo” familiar a las filas de los alzamanos.
- ¿Mintió Correa al afirmar que desconocía las andanzas de Chauvin y Larrea ( el de la doble cedulación) y de sus confesados contactos con las FARC ? Recordemos la consistente evasión que del tema demostró nuestro Presidente, sin perder oportunidad alguna para expresar una protectora cautela al referirse a esos narcotraficantes terroristas.
- Sólo podemos mostrar nuestra inconformidad por la estúpida aventura que se pretende hacernos vivir en el trema Honduras, exhortando a los hondureños a destripar al gobierno que supo salirle al paso al plan del gorila Chávez.. Y exponer también nuestro reproche a Correa cuando , en Bolivia, garantizó a la ex Canciller hondureña que la repondría en su cargo. Sentí vergüenza ajena al escuchar aquello que lució como una megalómana y piadosa mentira. Mas, ¿ quién sabe ? Si el fosforito se activa, nuestras FF.AA., bajo el mando de Chávez, se meterían en Honduras y la inefable señora Rodas volvería a su puesto..
- ¿Miente el “mono Jojoy” aún si se comprueba que el video narrando la ayuda económica al candidato Correa no ha sido alterado ? ¿ O miente Uribe si el video fue manipulado ? Lo cierto es que una grande, grandísima mentira está incrustada en quienes sostienen su autenticidad o en quienes la niegan. Miente, pues, un Presidente y no sabemos cuál. Insólito y vergonzoso, ¿ verdad ?
Son muchas las presuntas mentiras narradas, pese a que algún día sabremos si son simple invento de la “parrtidocracia” o una estrategia “revolucionaria” urdida con la amenaza de que se prenda el fosforito y este polvorín llamado Ecuador estalle .

Aspiro que la coherencia visionaria de este caballero (hay que destacar lo de caballero ahora que escasean por la infección desde las alturas) se cumpla e intronice en la conciencia de las mayorías populares y que pronto sepamos el desenlace augurado en el último tramo de su opinión atrincherada.
Yo a Correa no le creo casi nada, y es indistinto a quién de los tres hermanos me refiera.