Lo que acaba de suceder en Honduras debe ser aprovechado por el presidente Correa para madurar y analizar profundamente sus actuaciones y decisiones geopolíticas.

Ante los afanes de Zelaya de perpetuarse en el mando siguiendo la receta chavista de Asamblea Nacional y reformas a la constitución a su antojo y medida, se produjo lo que el intentaba hacer: un rompimiento de la Constitución hondureña y el consiguiente golpe de estado. ¿Que Zelaya intentó violar la ley suprema? ¡Si! ¿Qué Zelaya no supo escuchar a la corte Suprema a la iglesia y al Congreso? También es verdad. ¿Que lo que se produjo fue un golpe de estado? Por supuesto que sí, tan golpe de estado como los que derrocaron a Bucaram, Mahuad y Gutiérrez.

Pero esta vez saltó Chavez, saltó Correa, saltó el ALBA, e Insulza se acordó de capítulos hasta ahora ignorados de la carta de la OEA y ardió Troya. Chavez amenazó con derrocar a Micheletti y hasta invadir Honduras. Correa no quiso quedarse atrás y arengó al pueblo hondureño a levantarse contra el nuevo gobierno (¿No es su arenga un atentado flagrante a la soberanía de un pueblo, algo que Correa critica en Uribe y en la CIA?).

Se armó un espectáculo mediático parecido a las exequias de Michael Jackson y Zelaya, que bien pudo entrar por la frontera, se dirigió en un avión venezolano al aeropuerto de Toncontin, a sabiendas que el ejército le impediría aterrizar. Antes, Correa, que había jurado “jugarse la vida” acompañando a Zelaya para lo cual se movilizó, con nuestro dinero, en un avión de Tame y en el flamante avión presidencial con el rostro encendido de Socialismo del Siglo XXI y la espada de Bolívar al cinto y con un nutrido acompañamiento de funcionarios, guardaespaldas y periodistas afines, decidió quedarse a la espera de los sucesos en El Salvador junto a la Kischner y al “padre” (en todos los sentidos) de la patria paraguaya, el presidente Lugo.

¿Cual fue el resultado de toda esta pantomima? Una joven de 19 años muerta y un agravamiento de la situación de Honduras. Pero Zelaya no es tonto, tiene corazón de izquierda pero cerebro de derecha y sabía que sus amigos del Alba no pesan por más ardiente corazón de izquierda que lata en su pecho y que sin el apoyo de presidentes sensatos y poco noveleros como los de México, Chile, Brasil, Perú y Colombia que condenaron el golpe pero se mantuvieron al margen del montado show, nada lograría.

Tuvo que acudir al “Imperio” para que las cosas tomen un camino de posible solución. La secretaria Clinton se reunió con él y mediante su intervención se ha logrado que el Presidente Arias actúe de intermediario y que Zelaya y Micheletti se sienten a dialogar. Ojala que de estos diálogos se logre que la hermana republica de Honduras retorne a la tranquilidad y al sendero de la democracia viva.

Que el presidente Correa asimile el golpe. Nada lograron las bravuconadas y amenazas que ya son parte intrínseca de su actuación dentro y fuera del país. Mientras se intentó usar la fuerza, la intimidación, la arenga tonante, las cosas solo empeoraron. Sólo el diálogo constructivo puede alcanzar una solución al problema si las partes realizan los esfuerzos necesarios en busca de la paz. Ojala que esto le enseñe que en el interior del país esa es la forma en que tiene que actuar: en un franco diálogo con todos los sectores, sin imposiciones ni insultos ni tratamientos peyorativos a todo aquel que no piensa como él

Además quedó demostrado que el famoso ALBA es solo una unión de perdedores que no pesan en el consenso americano, peor en el mundial. Por favor presidente Correa, elija mejores compañías. Olvídese de Chavez, Morales y Ortega y mire lo que están haciendo Lula, Bachelet, García en sus respectivos países. Aún tiene tiempo para corregir el desacertado, prepotente y dictatorial gobierno que se nos ha impuesto sin que hasta el momento surja una real oposición. Deje de escuchar a aquellos que le pintan pajaritos rosas. Su popularidad está cayendo y caerá más a medida que el pueblo se percate de que el ardiente discurso no viene acompañado de acciones positivas, constructivas de un futuro mejor.

Por otro lado, espero que Correa, con la misma fuerza que ha defendido el respeto a la ley en Honduras, lo haga aquí en Ecuador. Se intenta mermar los derechos ya adquiridos por la Municipalidad de Guayaquil en sus afanes descentralizadores. Registro Civil, Aeropuertos, Cuerpo de Bomberos, entre otras actividades, fueron entregados por el gobierno Central al gobierno seccional de Guayaquil y esas competencias no pueden ser retiradas por el gobierno de Alianza País por mas Nueva Constitución que ahora tengamos. Ninguna ley es retroactiva y bien haría Aminta Buenaños, quien se cobijó por muchos años en el Municipio de Nebot, de aprender algo de leyes y no decir la barbaridad de que “Nebot debe pedir de nuevo las competencias”.

Presidente Correa, hay que ser coherente, defienda la inviolabilidad de las leyes aquí en Ecuador con la misma fuerza, coraje y arrojo con que las defendió en el caso del rompimiento antidemocrático en Honduras.