En términos de mi especialidad un ser humano es coherente cuando actúa de acuerdo a lo que piensa. Muy pocas personas pueden llegar a este grado de autenticidad y transparencia. Muchos dicen ser de una manera, pero viven de otra forma. Cuando nadie los ve, son todo lo contrario a lo que dicen.

En la coherencia radica la universalidad y su vigencia en el tiempo del hombre más coherente que ha tenido la humanidad: Cristo.

Este iluminado vivió de acuerdo a lo que predicó y a pesar de ser el personaje más influyente de la humanidad, como vestimenta tenía una túnica, caminaba con un par de sandalias viejas y comió con la austeridad propia de un asceta.

No en vano la historia lo reconoce como el asceta 33.

Otro hombre ejemplo de coherencia fue el padre José Gómez Izquierdo.

A pesar de provenir de una familia de abolengo y ancestros apergaminados, renunció a la que pudo ser una confortable vida para convivir con los pobres como pobre, en la parroquia San Pedro.

En una ocasión fui a visitarlo por pedido de mi padre. Al entrar en su recámara encontré una cama de una sola plaza con un colchón más delgado que un petate. Su mobiliario se reducía a libros y rosarios.

Este ecuatoriano predicó con el ejemplo. Vivió como los pobres a los que defendió y jamás tuvo placeres o prebendas que ocultaba taimadamente a sus fieles.

Conozco farsantes que dicen ser cristianos practicantes e infaliblemente van a misa todos los domingos con su esposa e hijos. Lo que si ocultan, es que la madrugada anterior después de una juerga le cayeron a golpes a su cónyuge porque esta le reclamaba por su borrachera.

Con Correa sucede algo parecido.

Vive incoherentemente a través de una mentira magistralmente planificada.

Es un fantoche publicitario creado por la genialidad de Vinicio Alvarado.

Es un producto elaborado y bien vendido por una agencia publicitaria que sabe las necesidades y las frustraciones de una masa manipulable.

Por fuera predica un socialismo del siglo XXI. Pareciera que toda la razón de su vida son los pobres y actúa casi como si fuera uno de ellos.

Los abraza, besa, les da sonrisas, come en sus mercados y va a sus velorios.

En lo superficial da la apariencia de ser uno de ellos y se mezcla con los que menos tienen como si fuera uno de ellos.

Para el que carece de todo, tener a su lado a alguien tan importante que dice también no tener nada y actúa como si así fuera, resulta tener frente a sí mismo a sí mismo, ya que en su razonamiento el que me abrasa es como yo.

Sin embargo en su vida real, Correa vive mejor que muchísimos oligarcas. Ciento por ciento mejor que cualquiera de la clase media y ni siquiera soñar como sí fuera alguien pobre.

Para comenzar no tiene problemas de dinero ni se preocupa por comprar alimentos. No gasta en gasolina, luz, teléfono o agua. Ni siquiera sabe cuanto gasta en comida y puede darse el lujo de invitar a cuanta persona quiera a almorzar, desayunar o cenar. Si quiere vino pide vino, si quiere jugo le dan jugo y si quiere cola le dan cola.

Tiene un chef Belga para que le cocine comida gourmet y a su ves le quite la preocupación de planificar lo que quiere comer, que es lo único que pueden comer los demás invitados a comer.

Para saber la hora, tiene un reloj Pattek Phillipe que no cuesta menos de 25.000 dólares y que muy pocas personas en el Ecuador pueden tener.

Dígame ustedes; especialmente los hombres: ¿Cuantos ternos tienen en su armario? Les aseguro que un individuo de clase media no tiene más de tres y a esos les da vuelta combinándolos con diferentes corbatas y son comprados de fabricación en serie.

Desde que es presidente, Correa anda con trajes confeccionados a su medida de no menos de dos mil dólares cada uno y en una cantidad que ni en sus mejores sueños pensó tener.

Un hombre pobre jamás se ha subido a un avión y mucho menos viaja en ellos. Ahora Correa anda en uno propio y cuando permite que los niños pobres se suban al mismo, tienen que ponerse cubre zapatos para no ensuciárselo.

Hoy solo se abrasa con pelucones internacionales o multimillonarios de empresas transnacionales, por lo que desprecia a todo pelucón criollo que pretenda acercarse a su lado.

Dentro de las ciudades solo se desplaza en automóviles de lujo y con vidrios oscuros.

Jamás lo he visto en buseta, como lo hacía El presidente Clemente Yerovi.

Su majestad tiene al alcance todo lo que siempre quiso y no tuvo.

El ciudadano que mejor buen vivir tiene en el país es el presidente de la república.

Ningún ecuatoriano, incluyendo a los pelucones de verdad, puede darse el nivel de vida que Correa lleva.

Inclusive los impuestos a la renta que como presidente paga, se los pagamos todos. Con nuestro dinero le solventamos su sueldo y el dinero que le retienen es dinero que nos retienen porque es nuestro.

En mi percepción Correa es uno de los hombres más incoherentes del país.

Vive una vida de gran pelucón, pero mantiene engañada a la gente como que es un hombre humilde fruto de una vida de privaciones.

¿Cual es la verdad de este dilema?

¿Estará en el fondo o en la superficie?

¿Es un pelucón que era un chiro frustrado o un chiro frustrado que se ha transformado en pelucón?.