Una enfermedad estacional es una enfermedad que se presenta periódicamente en una época determinada. La influenza es una enfermedad estacional que nos visita anualmente al finalizar nuestra época calurosa. Los agentes que producen esta enfermedad son unos virus ARN de la familia Ortomixoviridae e incluyen a los virus de la Influenza A, los de Influenza B y ocasionalmente los de la C. Los virus del grupo A pueden afectar además de humanos, a algunos mamíferos, entre ellos el cerdo y a algunas familias de aves.

Como es una enfermedad estacional, todos los años tenemos varios casos de esta enfermedad durante los meses de abril, mayo y junio. Los síntomas clásicos de la enfermedad se manifiestan principalmente con fiebre alta, de más de 39 grados centígrados, acompañados de dolor de cabeza, dolor del cuerpo, malestar, conjuntivitis, síntomas gripales, dolor de garganta, tos y en ocasiones con diarrea, nausea y vómito. Estos síntomas pueden estar todos presentes o sólo algunos de ellos. En 1968, a la epidemia de Influenza A H3N2, conocida como la gripe de Hong Kong, aquí se la conoció como trancazo, por la sintomatología, cuya característica principal era el dolor del cuerpo, tan intenso, como si a la persona la hubieran molido a palos.

Los síntomas son los mismos para todos los virus de la Influenza, aunque cada año pueden presentarse más destacados unos que otros. Son también muy parecidos a los síntomas del dengue, aunque en el dengue la aparición al tercer día de una erupción cutánea (que a veces puede no aparecer) puede ayudar a hacer el dignóstico.

Los exámenes de laboratorio no deben ser realizados en el período inicial pues pueden resultar engañosos: por un lado, en el hemograma se puede encontrar una reacción leucocitaria febril que haga pensar en una infección bacteriana sin serlo y las pruebas antigénicas pueden salir negativas sin serlo. Cuando un cuadro se prolonga, sí es conveniente realizar exámenes a fin de detectar a tiempo una complicación o una infección sobreañadida.

La Influenza en general es bastante molestosa aunque algunas personas pueden presentar síntomas menos severos. La gravedad no está en la enfermedad, que es autolimitada aunque no se tomen medicamentos, sino en las complicaciones, en la no atención a tiempo de las infecciones sobreañadidas o de las complicaciones, como la neumonía viral atípica que es una de las complicaciones más severas.

Considero acertada la actuación del Ministerio de Salud Pública ante el pánico que se ha creado con el tema. El pánico puede hacer mucho más daño que la misma pandemia de Influenza. Hay que calmar los ánimos y la ansiedad de la gente. La desesperación puede llevar a usar tratamientos no adecuados o a la aplicación de medidas preventivas que aparte de dilapidar el dinero, hagan daño. Hay algunos negocios que pretenden hacer dinero con el pánico y la falta de conocimientos del pueblo, ofertando desde la vacuna que falló para impedr la epidemia, a ciertos medicamentos que proponen para prevenir la influenza. Si lo que se indica no hace daño y no cuesta, no hay problema, pero ofrecer remedios caros que no tienen como probar su efectividad es una forma de estafa.