Después del fraude y el triunfo de Correa; todo el Ecuador esperaba que por fin el muchacho de Chávez madure y se pusiera a gobernar para todos los ecuatorianos.

Cualquier estadista hubiera proclamado una concertación nacional.

Mucho peor en circunstancias donde la mitad de los ecuatorianos no votaron por Correa o lo hicieron en su contra.

Sin embargo el beligerante cromosómico sigue destilando veneno contra aquellos que odia irracionalmente.

La repugnancia que le tiene a los pelucones o a aquellos que según el lo son, no es generalizada. Es una tirria enfermiza focalizada hacia la ciudad de Guayaquil y a dos de sus barrios.

Cuando se refiere a la oligarquía o a los pelucones, no se refiere a los Quiteños, ni Riobambeños, ni Cuencanos, ni Machaleños etc.

Solo se lo dice a los Guayaquileños nacidos en una ciudad que detesta y trata de dañar; pero que no se le somete.

Expresó que Gutiérrez ganó en la puntilla porque la oligarquía es capaz de votar por cualquier inmoral para que defiendan sus intereses personales.

Dijo: concentraré todas mis fuerzas y lucharé hasta morir si es necesario, con tal de acabar con estos oligarcas.

Si le quitamos (a Gutiérrez) los votos obtenidos en la puntilla y en Urdesa; zonas llenas de pelucones, perdería la mitad de los votos que logró.

No soy pelucón ni aristócrata.

Según la clasificación de Correa soy un oligarca chiro que vive en un barrio que detesta.

Estas palabras disociadoras solo pueden ser emitidas por un ser malvado o acomplejado.

Así como hay hipnotizados que votaron por Correa, también habemos quienes con nuestro derecho democrático, no lo hicimos, ni lo haremos.

Las palabras de correa hablan de radicalismo y exterminación.

Es lo mismo que Hitler con los judíos.

Sus intensiones infieren sangre, muerte y venganza.

Pregonan una lucha a muerte contra quienes por vivir en un sitio y ser guayaquileños, no le agachan la cabeza ni se le arrodillan.

¡ Por eso te digo!...

¿Que te pasa Correa? ¿Cual es tu problema? ¿Porque nos odias?

Nadie se explica como un mal Guayaquileño como tú puede detestar tanto a la ciudad que lo vio nacer.

El resentimiento que destilas, desnuda tu pequeñez y demuestra los perversos sentimientos que alimentan tus entrañas.

¡Que bravo eres con el poder!.

Y no me salgas con que me vas a meter preso por ofender la majestuosidad de un cargo que tu mismo no haces respetar.

Me imagino que desde chico fue tu ilusión vivir en Urdesa y no lo conseguiste.

Debes tener grandes complejos para mantener tanto odio contra guayaquileños cuyo pecado es no quererte y vivir donde quisiste y no pudiste.

Imagínate que clase de estadista serás, que a los pocos días de tu “histórico triunfo”, lo primero que haces es atacar a los guayaquileños como si fueran tus peores enemigos.

Yo no se como reaccionarán las otras personas; pero conmigo te equivocas.

Y no me salgas con la majadería de insultarme nuevamente en tu cadena.

Si quieres acabarme ven a hacerlo, pero sin la jauría que te protege.

Mucho menos lo hagas acompañado de la policía, el ejército, la inteligencia, tus guardaespaldas o los esbirros que te rodean.

Mi casa está donde siempre a estado y todos saben su dirección.

Ven tu solo a meterme preso para que no proteste.

Tengo derecho constitucional a la resistencia civil.

No seas un bravucón amparado en el autoritarismo que hoy transitoriamente te sostiene.

Si quieres buscarme; puedes encontrarme.

No me tengas miedo…ven.

Déjate de andar llorando por ahí que la oposición te fustiga o cualquier otra cosa que te quieras inventar.

Tú eres el que primero nos ataca.

Abusando de tu cobertura de prensa, amenazas y ofendes a los guayaquileños.

¡Ya párala!

¡Ponte a trabajar y deja de molestar!