No soy persona que llora sobre lo acontecido.

Correa ganó.

Analicemos cómo llegó a este triunfo.

Antes que nada; no me explico hasta ahora como para descalificar mi candidatura a la Vicepresidencia de la República, el Consejo electoral revisó y descartó ciento ochenta mil firmas en treinta y cinco minutos y hoy, cuatro días después de las elecciones solo han podido escrutar el cinco por ciento de las actas.

Correa triunfó por varios factores:

Tuvo veinte y siete mil millones de dólares nuestros para regalarlos a través de subsidios, contratos demagógicos, anticipos inauditos y negociados petroleros. Nada de esto ha sido o puede ser fiscalizado en un congresillo cómplice y servil.

Es dueño de cinco canales de televisión en los que está prohibido cuestionarlo, así como tampoco se puede entrevistar a los que están en su contra.

Posee un periódico y al resto los tiene amedrentados con su clausura.

Es dueño de siete radios de frecuencia nacional y obliga a cuarenta y siete a que le trasmitan semanalmente sus intolerables cadenas, para insultar a todos sus adversarios y maltratar a cuanta mujer se le cruza en su camino.

Con su autoritarismo ordenó a todos los canales de TV y todas las radios que le pasaren diariamente sus cadenas nacionales. Incluso obligó a estos medios a transmitirlas durante los noticieros y en los horarios estelares.

Se cree dueño de un avión que se lo compramos todos y lo usó para desplazarse por toda la república para estar en varios lugares el mismo día.

En esta campaña realizó veintisiete movilizaciones aéreas para promover su candidatura. La gasolina, los pilotos y el mantenimiento de la nave lo pagamos todos.

Cada vez que se movió a una ciudad nos costó dinero. Los días previos a esos viajes, su personal de inteligencia militar tuvo que desplazarse hasta la localidad donde iba, así como también el personal encargado de la logística de esos desplazamientos. Entre todos son alrededor de cincuenta personas que con nuestra plata se pagan sus hoteles, comida, viáticos y todo lo que necesitan.

Cada conglomerado de gente que se le reunió para esperarlo, nos costó dinero a nosotros. Los buses fletados con partidarios, las banderas, las camisetas, los artistas, las orquestas que salen antes de sus discursos nos costaron muchísimo dinero.

Abusó de la propaganda del ejecutivo en todos los medios. TV, prensa, radio, afiches, pancartas, gigantografías, pintura para murales, pulseras, aparte de ser recursos ofensivos, son costosísimos.

Cuando oyeron cualquier radio o vieron un partido de fútbol del campeonato nacional o de la selección se encontraron forzosamente con una cuña del ejecutivo.

La impunidad que tuvo a través controlar el consejo electoral para condonarse las ridículas multas de seis cientos cincuenta dólares que le pusieron por exceso de gasto electoral, son actos bochornosos que demuestran la falsa democracia y la desigualdad en la que compitieron los demás candidatos.

Regaló sacos de urea a los campesinos dos días antes de las elecciones con lo que demostró la bajeza con la que compitió.

En la sierra obsequió focos ahorradores veinte y cuatro horas antes de las elecciones.

El Martes después de las elecciones vimos en un diario la fotografía de un taxi, donde en su interior se rallaron papeletas a favor de su partido.

Hoy se han descubierto juntas con tres cientos votantes que a la hora del conteo registraron trescientos cuarenta votos. Lo lindo del asunto es que los votos que aparecieron solo son a favor de alianza país.

También existen actas escondidas, previamente marcadas o quemadas.

Hay juntas donde los votantes bajo juramento y notarizando su testimonio, aseguraron haber votado por una candidata y a la hora del conteo no había votos por esa candidata.

En todo el Ecuador se han encontrado actas con disminución de votos a Gutiérrez y aumento de votos a Correa. También hay dobles actas, cuando debería existir solo una. Por la cantidad de votos que le quitan a Gutiérrez y que luego se los suman a Correa, se ha calculado a nivel nacional que sin estos votos inventados hacia Correa, este perdería el 6 %. Y si ese 6 % se lo dieran a Gutiérrez, habría segunda vuelta.

En todo el país hay múltiples candidatos que al mismo tiempo se están proclamando ganadores y proclaman un fraude en su elección. Igualmente se proclama el fraude en Guayaquil, Cuenca, Portoviejo, Manta, Jújan, Milagro, Playas, Esmeraldas, Sucumbios, Orellana, Napo, Saraguro, Catamayo, Gonzamana, Zapotillo, Loja, Huaquillas, Santo Domingo, Yaguachi, Palestina, Flavio Alfaro, Balzar, El Triunfo, Paute, Palanda, La troncal, Jipijapa, Puebloviejo.

En la provincia del Guayas hay treinta mil actas declaradas no válidas por las juntas intermedias.

Por todo esto estamos en presencia de un gran fraude nacional.

No se si por incapacidad o malicia del consejo electoral.

Analicemos el magnánimo triunfo de Correa:

Ha ganado con el (51%) de los votos válidos; pero no totales.

La mitad del Ecuador (49%) no votó por el.

Los votos totales son los del padrón. Tampoco en ese porcentaje no se cuentan los nulos, ni los blancos y tampoco el ausentismo (30 %.).

Si le restamos al 51%, los nulos y los ausentes habrá mucho más gente que no votó por Correa.

El gran triunfo es una derrota.

Por supuesto que los genios de la publicidad que rodean a Correa ya se habrán ideado la manera de vendernos este resultado como histórico, inaudito etc.

No niego que ganó en la primera vuelta.

¿Pero como puede perder con todas las fraudulentas e ilegales ventajas que tuvo?

¿Acaso los demás candidatos tuvieron el mismo dinero, el mismo avión, la misma urea, los mismos focos, los mismos espacios en los medios o la posibilidad de controlar el tribunal?

Los súbditos de su majestad deben estar preocupadísimos.

Un triunfo de la mitad mas uno, no es un triunfo aplastante ni magnánimo y peor si hay indicios de que las cosas se han hecho fraudulentamente y en desigualdad de condiciones.

Correa es un mito creado por el autoritarismo de su propio poder, la genialidad de los publicistas que lo rodean y la ingenuidad de un pueblo que cuando descubra su engaño, arrasará con todo contra quien lo hizo.

Todos los resentidos sociales y pega mujeres del país saltarán ofendidos por lo que escribo. Envenenadamente dirán que nos vencieron y ahora si que la patria ya es de todos.

Sin embargo, los números son los números y mitad más uno significa que la otra mitad más los que anularon su voto, votaron contra Correa.