Opinión

Carlos Vera

Sin duda el nivel de periodismo que ejerce Carlos Vera no es fácil igualarlo. Hiperactivo, informado, con una velocidad mental inverosímil, capta la atención de admiradores y adversarios por encima de lo que cualquier otro periodista lo hace usando ese medio poderoso cual es el la televisión. Trabajó los últimos años en un canal muy organizado, así como lo ha hecho antes en otros medios ya intervenidos por el Estado. Su trayectoria y grado de reconocimiento es incuestionable.

En lo personal admiro la frontalidad, el nivel de compromiso profesional al que nos tenía acostumbrados, especialmente en estos momentos en los cuales la prensa libre está siendo eliminada o alineada.

No siempre se comparte sus criterios, pues es un ser humano polémico, pero finalmente el resultado obtenido durante su larga carrera, habla por sí solo. Sus defectos, que los tiene como todos los tenemos, son banales porque finalmente siempre anduvo comprometido con el meollo del asunto. Sin su apoyo Rafael Correa posiblemente nunca hubiese ganado la presidencia en 2006. En esas elecciones nos vimos, así como ahora, atrapados por la falta de un buen nivel de contendores.

Muchos subestimaron o no calcularon la capacidad del dictador que se germinaba en Rafael Correa, y pasados dos años ahora Carlos Vera ha tenido que pagar, en carne propia, las consecuencias. No hay espacio para él y para Correa. Ecuavisa ha arriado su bandera y se acomoda a su sobrevivencia. Esa es la diferencia entre el empresario y el periodista,

Cuando se despidió, puso un pretexto muy elaborado y se amparó en razones técnicas. El audio de retorno no llegaba y alegó que en esas circunstancias se le hacía muy peligroso pues al cometer errores, el gobierno le iba hacer imposible la vida, y la del Canal en el que trabajaba. Fue sutil, elegante en no decirlo de otra manera, pero era fácilmente comprensible que el canal debe seguir surcando en estas aguas peligrosas. Nunca se sabrá si había un boicot desde gerencia, o había incompetencia técnica. Total la gerencia no pudo domar al potro informativo.

Quizás los empresarios de la comunicación pensaron en un inicio que esto de la revolución ciudadana era más que nada un slogan de campaña. Pero todo ya está articulado de tal manera, que prácticamente la libertad de prensa está seriamente amenazada. El hecho insólito de meter una cadena del gobierno, en la hora pico del noticiero matinal, para atacar a los tres periodistas que tenían la bandera de la oposición levantada, en sí es un mensaje que los dueños de los medios deberán calcularlo. Cada quien lo resolverá a su manera, pero el mensaje está dado. Ecuavisa ya tomo su opción abiertamente. Espero que los otros medios no abandonen a quienes ya como periodistas son los que profesional y vocacionalmente dan la cara.

Mi respaldo a Carlos Vera, De una manera u otra saldrá adelante, aunque no quedan muchas opciones para trabajar en un medio de televisión, peor aún luego de esa visceral persecución que se hizo en contra de los señores Isaías, y que terminó con la toma de sus medios de comunicación, cosa que favorecía a Ecuavisa. Vaya ironía. Eran los canales donde se forjó Carlos Vera, y ya es imposible que regrese a ellos donde su jefe seria el propio Rafael Correa.

Los empresarios de la comunicación no entienden que es difícil o casi imposible que manejen medios informativos, sin tener la vena periodística. Ni Roberto Isaías en su tiempo, ni Xavier Alvarado en el suyo, debieron dejar de dar su respaldo a Carlos Vera. Eso es simplemente miopía, y no entender que la libertad de prensa es como un dique que represa el poder absoluto, y que cuando comienzan a aparecer fisuras, el desastre se avecina. Rafael Correa acaba de tomar el pulso a Xavier Alvarado, y jamás será lo mismo en credibilidad su noticiero. Es mejor que se pongan a filmar telenovelas y así cada quien que haga lo suyo. Correa se ocupa de la información pagando sus treinta monedas, y los dueños del medio facturando por todos los costados.

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