Las “Buenas Familias” se hacen acreedoras a esa buena fama, exclusivamente por el buen comportamiento que sus miembros han exhibido durante el transcurso de los años en el seno de una sociedad que exige de ellos irrestricto apego a la ley, a las normas de buena conducta y a la práctica de las buenas costumbres.

La buena reputación adquirida por estas familias generalmente se mantiene por el orgullo de ser gente honesta, generosa, caritativa, justa y decente. Y por el respeto que los jóvenes dispensan a sus mayores y a los demás.

Muchos confunden a las “Buenas Familias” con las “Familias Adineradas”, y de vez en cuando, aparece por allí algún iluso que – malinterpretando las cosas – busca el poder o la fortuna, rápida e inescrupulosamente,para sentirse miembro del “Jet Set”…

Lastimosamente para este tipo de personas, ni el”Jet Set”, ni el helicóptero ni mucho menos los autos de lujo, los calificará jamás como miembros de una “buena familia”… Típicamente porque el dinero no los pule, ni les borra sus pecadillos. Estas personas, generalmente acaban víctimas del mismo complejo que padece la proverbial mona que se viste de seda…

Tradicionalmente, los miembros de las buenas familias, solo socializan entre sí, y en sus reuniones, no son bienvenidas las personas de conducta censurable o ilícita… Una característica de estas familias siempre ha sido la selectividad de asociación. Por eso cuando algún familiar proponía el nombre de alguien como invitado, los mayores siempre se interesaban por conocer la vida y milagros del aspirante y su familia, antes de aprobar su presencia en la mesa familiar…

En las familias Italianas este interés se resumía con una pregunta que a mi siempre me hizo gracia… Los Italianos, antes de invitar a un extraño a su mesa quieren saber: “Qué pata puso ese huevo”…

Conozco a muchos jóvenes, a los que – inmerecidamente tal vez- se los marginó de las buenas mesas por la falta de honradez o conducta licenciosa de sus padres. Lastimosamente, la rigidez de esa regla tan selectiva, se ha justificado siempre con la explicación de esa metáfora que explica el daño que hace una manzana podrida en un barril lleno de manzanas buenas…

El trauma y el odio que esta práctica familiar debe haber generado en algunas personas parece imposibilitarlas para poder relacionarse sanamente con los demás y/o para poder desempeñarse efectivamente en sus trabajos.

La impotencia que deben sentir estas personas al no poder desahogar su rencor con injurias e insultos a “Las Buenas Familias” del país, explica el que metafóricamente insulten e injurien a quienes llaman“Pelucones”…