Creo importante en nuestro país y en todo el mundo, para lograr la paz, la armonía y el bienestar de todos, una mayor tolerancia a las ideas contrarias a las nuestras, saber aceptar que hay otros caminos que se pueden seguir y que hay una manera diferente de ver las necesidades del mundo que nos rodean.

No debemos satanizar lo que hace el contrario, ni buscarle “peros” a todo, sino aprovechar y destacar lo bueno y sugerir los cambios que nos parezcan adecuados para mejorar sus logros. Dar el beneficio de la duda, escuchar con empatía y razonar, no exhibiendo la fuerza del atropello, sino la espada de la razón, para justificar el camino que pensamos que es el más lógico de seguir. No se tiene la razón por el simple capricho de creernos dueños de la verdad. Nadie es dueño de la verdad y hay muchos caminos que nos pueden llevar en forma más o menos rápida y más o menos accidentadamente al mismo destino.

Si analizamos, por ejemplo la acción de nuestros Gobiernos, hay que destacar muchas cosas positivas que han realizado en nuestro país los gobernantes que lo dirigen. Por ejemplo, la acción firme y decidida que ha mantenido la alcaldía de la Ciudad de Guayaquil desde 1992 hasta la fecha, ha logrado dar un cambio total a la imagen de la ciudad y a la atención que se da a todos sus habitantes. Ahora Guayaquil es una ciudad hermosa, respetada y respetuosa, posee el Malecón posiblemente más hermoso del mundo, que debería llevar orgullosamente el nombre de quien lo gestó. Los barrios marginales se han ido mejorando, pese a que muchos de ellos han sido logrados por invasiones en sitios no convenientes e incluso peligrosos.

El Gobierno central ha tenido también aciertos, como el poder frenar el abuso de ciertas compañías que han logrado beneficios por encima de lo lógico, abusando de la clientela y del Gobierno, obteniendo concesiones millonarias a precios ridículos. Evitar que este tipo de negociaciones se hagan por el sistema clásico que hacía pensar en la coima o porcentaje para obtener la concesión y obligar a respetar al usuario, permitiendo que pueda conservar su número al cambiarse de compañía, son logros que no se obtienen sino con firmeza y decisión.

Atacar para destruir al contrario, sin razonamientos lógicos, sólo con demagogia, con insultos, sin pruebas o inventando acusaciones o irregularidades, es propio de gente baja. Ganar por las buenas o por las malas buscando sólo el triunfo, como si lograrlo estuviera por encima de todo, es de gente sin principios que no merece el título de hombre o de mujer. En los animales es la fuerza bruta la que vence, en el ser racional, es la fuerza de la razón. Cuando se pierde, se pasa a intentar vencer por medio de la fuerza bruta, como cualquier otro animal irracional.

Destaquemos lo bueno de nuestros adversarios. Apreciemos sus logros. Desterremos el odio de nuestra alma. Llenemos nuestro espíritu de sentimientos positivos. No dejemos que lo negativo nos domine. La persona que vive sólo para lo negativo, sembrando odios, rencores o lucha de clases, no merece ser considerado un ser humano. Quien siembra vientos cosecha tempestades.