La vieja, retrógrada y supersticiosa reacción se equivocó, no era cuestión de una figura exclusiva, del carisma y voluntarismo del comandante en jefe. Él, desde hace algún tiempo, no gobierna, no interviene ni siquiera emitiendo su opinión, sin dudas estamos ante El Otoño del Patriarca.
Su hermano tomó la batuta, la represión de las libertades civiles y políticas continúa; detrás hay toda una estructura de poder. ¿Marxismo? ¿Acaso los proletarios eran explotados en las gigantescas máquinas de las fábricas durante un proceso de industrialización, como consecuencia del capitalismo, en un país netamente agrícola? ¿De qué marxismo revolución proletaria hablan en Cuba, si el campesinado de hace 50 años era propietario de mucho más que de su prole?
Esta postura tradicional conservadora es reduccionista, todo lo que implique distribución es calificada políticamente de marxista, aun cuando en un estadio de superabundancia de recursos el ideólogo –peyorativamente tachado de servidor de Satanás por estos súbditos del gobierno despótico de más de 1500 años- vaticinaba la desaparición del Estado en su modelo Liberal de Derecho.
Adoptemos un enfoque crítico: ¿cuántos que se reputan liberales, defensores de la garantía y la satisfacción de los derechos constitutivos a una igualdad de oportunidades positivas, se abstienen de pronunciarse en contra de las políticas perfeccionistas cubanas? El liberal –o demócrata- genuinamente radical debe estar comprometido con la real vigencia del ejercicio de las capacidades para, mediante decisiones autónomas (informadas), elegir su propio plan de vida sin ninguna restricción, con excepción de la propia oportunidad para ser igualmente libres que todo ser humano, por el mero hecho de ser tal, debe poder ejercer.
Sí, el régimen cubano es perfeccionista, lo revolucionario del “nuevo” hombre consiste en un cúmulo de conductas excluyentes que son prohibitivas, que restringen las libertades (expresión, asociación, movilización, etc.). El perfeccionismo vulnera el principio de autonomía individual, que es fundamento del liberalismo. No se puede ser, a la vez, defensor de la autonomía y estar de acuerdo con el régimen impuesto por los Castro. Así como no se puede ser liberal y defender estados de cosas repugnantes en donde la suerte (nacer abandonada, desposeída y negra) determina el grado de capacidad en que se puede –y se debe- ejercer la libertad, como en un Estado de Derecho liberal clásico de fines del siglo XVIII, donde se garantizaba el derecho absoluto a la propiedad.
Los hijos de la revolución, nacidos en la época de la aplicación real de las “revolucionarias” políticas redistributivas de los recursos y capacidades, que hoy bordean los cincuenta años, ¿acaso no tienen la capacidad (conocimiento y voluntad) para decidir sobre el destino de sus vidas? El cuento de la falta de educación, de la ignorancia del pueblo, que una y otra vez han elevado a los más altos cargos a individuos mediocres y corruptos, no cabe ya en la isla de la Playa Girón.
Los azotes de nuestros países subdesarrollados y tercermundistas no han variado, especialmente en Ecuador, donde a fines de la década del setenta la “formal” dictadura militar fue abolida. Algunos reaccionarios tratarán de hacer un paréntesis entre los años 84 y 88. Son conocidos, acríticos de su tradicional clase de propietarios, discriminadora por cuestiones raciales, religiosas, de género y étnicas. Últimamente han pretendido justificar la represión contra lo que ellos llaman “terrorismo”. No obstante, cuando se pretende juzgar a ciertos grupos económicos (igualdad formal ante la ley), con tanta desfachatez manifiestan públicamente su repudio por la violación del derecho al debido proceso. Vida e integridad física versus formalismo procedimental.
El totalitarismo es absolutamente repudiable: el gobierno normativamente debe ser excluido del “mundo de la vida”. A su vez, es insatisfactoria y deficitaria nuestra actual práctica política, es decir, nuestras democracias de papel, en especial ahora que nueve individuos no electos ni responsables deciden el contenido de las normas de carácter general. Únicamente allí, donde los derechos fundamentales, entendidos como derechos subjetivos a iguales libertades de acción, sean garantizados mediante la construcción de espacios altamente dialógicos, podremos afirmar que el ideal democrático se ha cumplido.
El mismo arte “revolucionario”, por no decir comprometido, sirve para criticar las políticas totalitarias del PC cubano. Mencioné un famoso título de Gabo, cierro con Silvio: Ojalá pase algo que te borre de pronto…

¿Sería tan amable de explicarme qué entiende Ud. por \"igualdad de oportunidades positivas\"? ¿Qué tienen de \"perfeccionistas\" las políticas ejercidad por el régimen cubano?
Gracias.
Estoy de acuerdo con esto, pero entiendo que las capacidades de un ser humano ya se ejercen a plenitud y en la medida que el individuo desea o puede. Mas bien creo que el deber de un liberal radical es destruir las barreras que frenan el ejercicio de esas capacidades individuales, tales barreras son las regulaciones, impuestos, censura, obligaciones y registros que los estados imponen. Siendo consistentes, diremos que los liberales radicales tienen por deber oponerse a la formación y crecimiento de los estados, organismos que son fuente de las barreras que he mencionado. En reemplazo de los estados los liberales deben procurar gobiernos mínimos o gobiernos inexistentes, autonomía individual y acuerdos pacíficos y voluntarios entre individuos.