Un diario indicaba que nuestro querido compatriota, nuestro siempre considerado “Presidente”, y redentor de Guayaquil, estaba en su ocaso. Me fastidió el término hasta revisar su significado principal: “Un astro y, en particular, el Sol, está en el ocaso cuando atraviesa el plano del horizonte y pasa de nuestro hemisferio visible al no visible.”

Antes de llegar a ese infausto momento, al que todos nos tocará, es necesario, mientras lucha como siempre, hacer un recuento de sus méritos y por qué llegó a ser el único estadista: Congresista, Presidente, Alcalde… más influyente del país; pésele a los envidiosos que le pese.

León Febres-Cordero, nació en Guayaquil, el 9 de marzo de 1931, miembro de una honorable y trabajadora familia formada por sus padres: Agustín Febres Cordero Tyler y María Rivadeneira Aguirre; teniendo como hermanos: a Agustín, Mercedes, Delia, María Auxiliadora, Leonor y Nicolás.

Su Primaria y Secundaria la hizo en el Colegio Cristóbal Colón, de Guayaquil, de los sacerdotes Salesianos. Lugar en que sus contemporáneos y los que los mirábamos de lejos en edad lo conocimos como un hombre de gran disciplina, carácter férreo, destacado deportista… Sin embargo, siempre fue amable, trabajador y respetuoso.

Culminó su carrera formal, puesto que nunca dejó de estudiar, en: Charlotte Hall Military Academy, Maryland, U.S.A., The Mecerburg Academy, y se graduó con destacadas notas en Stevens Institute of Technology. Adicionalmente, se especializó tomando cursos en Bayley Instrumentation Course, Cleaveland, Ohio; con nexo de Westinghouse Advercens School in Electric Utility Enginneering.

Por sus excelentes credenciales académicas (obtenidas con sus estudios) entró a laborar de Ingeniero Mecánico de la Compañía de Cervezas Nacionales. Luego fue buscado por la Empresa Eléctrica del Ecuador, (aún se transportaba y paseaba con sencillez en una pick-up, creo que Dodge).

Su eficiencia y honorabilidad hicieron que fuese requerido para ser el Gerente General de Industrial Molinera y la (hacienda) Sociedad Anónima San Luis, de la Sociedad Anónima San Alfonso; Presidente Ejecutivo de Cartonería Ecuatoriana. Presidente Ejecutivo de Papelería Nacional. Presidente Ejecutivo de Interamericana de Tejidos.

Internacionalmente sus pares lo designaron Presidente de la Asociación de Industriales Latinoamericanos –A.I.L.A.- Fue: Director de la Cámara de Industriales de Guayaquil, Presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil. Presidente de la Federación Nacional de Cámaras de Industrias del Ecuador.

Un caballero de profunda creencia Liberal fue destinado a ser Diputado de la Asamblea Nacional Constituyente 1966-67 y luego Senador de la República 1968-1970. Diputado de la Cámara Nacional de Representantes 1970-84 y pasó a ser un excelente Presidente Constitucional de la República, odiado por los que les cortó la sinvergüencería y traicionado por muchos de los que él dio de comer; empero, siguió siendo el mismo. Jamás hubo Presidente que haya hecho tanto por la Sierra, región que lo condecoraba a Puertas Cerradas… lo que a él no le importaba. Debiendo destacar que le insistieron para que se declare Dictador, a lo que León Febres-Cordero, buen caballero y ferviente creyente de la Democracia, rechazó tajantemente diciendo: “Prefiero morir que romper mi juramento a la Patria”.

Guayaquil había venido de mal a peor y le pidió a León Febres-Cordero que sacrifique su vida personal y familiar y sea su Alcalde. Como en efecto sucedió ganando abrumadoramente el puesto de Burgomaestre de Guayaquil, del 10 de agosto de 1992 al 10 de agosto de 1996 y reelegido hasta el año 2000, en que no aceptó su nominación por su salud y por saber que dejaba a la ciudad bien encarrilada y percibía quien sería su sucesor.

Con pesar, empero, siendo creyente como él, aceptaremos lo que Dios disponga. Suena egoísta: No dejemos de orar para que éste célebre patriota y Madera de Guerrero Guayaquileño, nos siga iluminando con su vida.

Únicamente un ciudadano con la talla del “Presidente” León Febres-Cordero, en un momento de dolor profundo y necesitando descanso haya exigido saludar y demostrar su imperecedero amor a su gente, gente del pueblo ecuatoriano.