El aumento del crimen, de los índices delictivos a nivel nacional, es uno de los puntos en los que se entrecruzan las posturas o convicciones morales de gran parte de la sociedad ecuatoriana. Para este tema - en particular - parece existir un consenso entrecruzado. Se pide, se clama intensamente, mediante los medios de comunicación masiva, mano dura para eliminar la delincuencia. La ciudadanía justifica la utilización del aparato represor estatal para combatir a los malhechores, a los antisociales.
Muchos están dispuestos a ir hasta las últimas consecuencias, devolver mal por mal, como si fuera cierto que la suma de estos dos males (delito + sanción) arrojará como resultado un bien social. Mero disfraz de una venganza privada. Otros vociferan que la represión penal debe disminuir la tasa delincuencial a como de lugar; en ese sentido están dispuestos a justificar cualquier medio para lograr su fin, aun si con esta política se llegara a condenar a inocentes. Hasta aquí dos posturas sobre la finalidad de la pena: retributiva y utilitarista. Los penalistas que escapan al común denominador - memoristas por excelencia de los tipos penales y de sus respectivos elementos constitutivos - tendrán su posición. Los kantianos versus los benthamitas.
Recordemos la última película de Batman “El Caballero de la Noche”. El Guasón, el villano de la película, puso en práctica lo que en sus palabras era un experimento social. Dos barcos con explosivos, y ambos con el detonador para hacer estallar al otro barco: en uno se encontraban ciudadanos comunes y, en el otro, delincuentes condenados. El experimento consistía en que, hasta determinada hora, si la tripulación de uno de los dos barcos no activaba el mecanismo de detonación del otro barco, los dos explotarían al mismo tiempo. En la película romántica: ni se manifestó la “maldad” intrínseca de los delincuentes, ni existió la bondad de salvar inocentes y “virtuosos”. Un héroe que, desinteresadamente lucha contra el mal, y siempre, a pesar de todas las adversidades, termina imponiéndose.
Volvamos al realismo, yo me pregunto lo siguiente: ¿cómo se resolvería este dilema en nuestra sociedad? Los elementos más representativos de la moralidad social local, nuestro caudillo regional, elemento tradicional de las sociedades latinoamericanas (subdesarrolladas, por ese mismo hecho), las fuerzas vivas que representan a muy pocos únicamente a quienes son como uno, ante el fenómeno que escapa a la mera percepción, esto es, el auge criminal, y las consecuentes proclamas de mano dura, ¿hubieran aplastado el botón para hacer explotar el barco de los delincuentes? Qué gran pregunta, existe alguna presunción (para algunos más fuerte que para otros) de que sí lo harían.
Aquí surgen más interrogantes: ¿los delincuentes tienen la misma dignidad que los ciudadanos comunes? El discurso de estos líderes representativos sostiene que los derechos humanos deben ser sólo para las víctimas, no para los delincuentes. Así, torturar a un terrorista, para que revele la localización de una bomba que potencialmente mataría a centenares o miles de personas, está completamente justificado. ¿Y si fueran solo diez las potenciales víctimas?, ¿tiene algo que ver el número? El terrorista, según el discurso de los derechos humanos, también es titular a la protección de su integridad física. ¿Justicia aunque perezca el mundo?

Por un lado, y es gracioso, los defensores de los derechos humanos dependen de la organización que los financie y de la ideología política que profesen. Así, tenemos que una es la visión -por ejemplo- de la Human Rights Watch y otra la de la Apdh o la Aldhu, y cada una depende del caso al que se ponga atención.
Decía que es gracioso, porque el principal factor a considerarse debería ser la consideración de qué derecho humano ha sido violado y qué mecanismos se deben seguir para garantizar que se cumpla, sin importar ni la ideología política, ni el financista de la organización ni quién es la o las personas afectadas.
Por otro lado, tenemos a los «dueños de la verdad», como los gobiernos de Estados Unidos, quienes se consideran en derecho de juzgar a otras naciones acerca del respeto a los derechos humanos, mientras que ellos no tienen empacho en transgredirlos una y otra vez en distintas instancias... el de Guantánamo no es más que un patético ejemplo.
Asunto complicado este, pero hace falta ponerlo sobre la mesa de discusiones.
¡Felicitaciones, Luis!
EL EDIFICIO QUE HIZO EL MUNICIO DEL CONTROL DE LA CIUDAD QUE SE LOS HAGA CORREA EN EL SUBURBIO O A DONDE LES DE LA GANA PERO DEJEN EN PAZ A NEBOT Y A TODOS NOSOTROS...NO ABUSEN NO HAGAN QUE LOS GYE MADERA DE GUERRERO SE INDIGNEN...
¿Comprendió la trascendencia del artículo de Luis Sánchez?
Si no me equivoco, este artículo pretende abarcar una problemática que es mucho más amplia que la peleita entre un chapita y un alcalde (sea éste el que sea). La cuestión de los derechos humanos es más que criticar si alguien es educado o no.
Por cierto, la educación (que no preparación) también se mide en la calidad de los cuestionamientos que hacen quienes reclaman...
En cuanto a los métodos para obtener información en un interrogatorio, entiendo yo que existen formas que no incluyen la violencia física para conseguir la información, ya que esto último podría dar lugar a confesiones de culpabilidad gratuitas sólo para evitar la tortura, de hecho me parece que algo así ocurría en la época de la Inquisición. La hipnosis o el uso de fármacos para interrogar, creo que es mas humanitario, aún cuando las leyes en ese sentido entiendo no lo permiten, salvo en Guantánamo creo ó en algún otro lugar recóndito de algún gobierno de corte extremista.
El tema de la delincuencia y sus posibles soluciones no son algo fácil de instrumentar, porque la tan mencionada rehabilitación en realidad hoy no existe al menos en el Ecuador y entiendo en muchos otros países. Por otro lado, el endurecimiento de penas, que en mi opinión amerita en algunos casos específicos, aún así, no es garantía de que disminuyan los delitos, pero mas bien sirven para proteger a la sociedad de que ciertas personas con conductas incurables, puedan salir libremente al cabo de unos años.
Sobre el dilema de matar o no a un individuo para lograr un bien mayor a la humanidad, un razonamiento lógico indica que es algo que debería hacerse; ¿cual hubiera sido la historia del mundo por ejemplo si a Hitler lo hubieran asesinado antes de que cause tanto daño al mundo?, ¿cuantos muertos hay que esperar para actuar ante una persona despiada y cruel?, Stalin, Mao, entre otros recientes líderes negativos, que en sus regímenes ocasionaron millones de muertos, ¿puede alguien decir que fueron lideres buenos para la sociedad?, ¿qué faltó para que alguien halara el gatillo?, ¿la locura de repente se hace colectiva que está bien que se cometan actos de crueldad ante gente inocente cuyo único pecado es disentir en opinión, o ya sea por su raza u origen?.
¿Qué medidas se le deben de imponer entonces a un criminal para que no vuelva a cometer un delito?
Si muchas veces los delincuentes se desconectan de la realidad de lo que están haciendo y actúan a sangre fría, por lo cual llegan a obrar sin una conciencia y responsabilidad de lo que están cometiendo, ¿qué sanción debe haber para ellos?.
Para una persona que pierde a un ser querido, nada que haga la sociedad podrá hacer que recobre su pérdida, nada, pero aún no hay leyes que indemnicen a las víctimas,
A una viuda de qué le sirve que maten al criminal de su esposo, si resulta que su esposo era quien proveía de recursos en su hogar, o al pequeño comerciante que por el robo sufrido pierde todo su capital de trabajo, igual quedarán desamparados porque de eso el Estado hoy no se preocupa ergo no le importan las víctimas y lo que deban hacer en el futuro para ganarse la vida, pero si le importan los delincuentes y legisla para que salgan mas pronto libres por su buena conducta en la cárcel.
¿Matarías si tienes la oportunidad a un ladrón que entra a tu casa?, es un gran dilema, ¿dejarte robar y correr el riesgo de que adicionalmente maten a tu familia?, o matarlo y proteger a tu familia.
Creo que si llega la hora, la mayoría se inclinaría por la segunda opción.
En uno de mis articulos yo cite una experiencia que vivi hace algunos años atras con un buen amigo Israelista, quien cierta vez que nos encontrabamos hablando de politica, y al hacerle el comentario de los supuestos cambios positivos que estaba logrando nuestro pais en aquel entonces, me contesto: \"Mira hermano, la unica forma de que el Ecuador cambie, es que SALGAN TODOS LOS ECUATORIANOS DEL PAIS, QUE NO QUEDE UNO SOLO, Y LUEGO VENGA GENTE NUEVA A POBLARLO\". ¡ESA SERIA LA UNICA FORMA DE QUE EL PAIS CAMBIE!
Aunque nos duela profundamente tal razonamiento, y haciendonos un mea culpa, sera verdad de que mi amigo algun momento tuvo razon..?
Por otro lado, fijese usted como se ha descompuesto diametralmente el sentido legal, moral y logico de las normas que cada uno debemos respetar, y que ademas el hampa lo considera como un simple argumento que justifica para ellos \"la validez de su accionar delictivo\", esto sumado a la afrentosa y perversa actitud de parte de quienes odian realmente a guayaquil, y nos lastiman nuestro honor.
Resultados a la vista: Un torpe policia se atreve, sin verguenza alguna, a calificar de PENDEJOS a quienes somos victimas constantes de los hampones.
Es decir, a aquel señor a quien los pillos se le metieron a su casa en horas de la madrugada, le violan a su esposa, lo agreden, lo humillan y lo saquean, desgraciandole su vida, segun el Ministro de gobierno y su ex subsecretario, bien pudiese tratarse de una simple percepcion. Y lo que es peor, segun Mantilla, eso le paso seguramente por PENDEJO.
Todo esto se debe al altisimo grado de descomposicion moral por el que esta atravezando el pais, y mientras no hagamos verdadera conciencia de la situacion dejando de lado posiciones absurdas y egoistas, creame, que ni el \"Caballero de la Noche\" nos salvaria.
Saludos cordiales,
Raul Ramirez Orellana
Vayamos a Rusia: dovstoyeski, tolstoi, andreive, turgueniev, tantos otros, muestran lo mismo en su caso particular, el problema del atraso de rusia son los mismos rusos (siglo XIX).
A comienzos del siglo XX, se decía que Europa comenzaba más allá de los pirineos, ¿los españoles? animal sin cabeza, masa, etc...
Los países que cito, ¿hoy qué son?
La literatura del realismo del siglo XIX y XX enseña muchas cosas.
todo el tiempo cree que los demas le quieren hacer daño, que la gente quiere atacarle.....
por experiencia les digo..... cuando vivi en quito fue muy linda experiencia, pues todos me decian \"el mono\" con mucho cariño, y yo me sentia orgulloso de ser \"el mono\", porque se notaba que ellos sabian eque yo era mas sabido y mas pilas.....
un chapa no hace veranao.... somos demasiado susceptibles....
sr ramirez si quire vaciar el ecuador de ecuatorianos, esta dde que lo haga, pero eso no va limpiar el complejo de persecusiòn q tenemos los guayacos.....
Saludos cordiales,
Raul Ramirez Orellana
Quisiera saber si el mencionado señor esta viviendo aqui en la tierra, en guayaquil, o habita otro planeta, para que opine tan absurdamente.
No somos ni paranoicos ni inventamos fabulas para que el mencionado señor menoscabe el verdadero sentido y la cruda realidad que por culpa del hampa vivimos los ecuatoruianos en general, y muy particularmente los guayaquileños.
Digame Sr. Garcia, de quien usted esta aprendiendo a decir que los guayaquileños CREEMOS que la gente nos quiere hacer daño, y que vivimos en permanente paranoia, en un mundo de fabulas, y que somos demasiados suceptibles?. No lee la prensa ni se percata de las noticias?
Yo de usted rectifico al instante y pido disculpas a todos los guayaquileños, no puede ser que ademas de habersenos ofendido diciendonos que por pendejos es que nos pasan las cosas (Nos roban y nos matan), encima de todo eso ahora tambien usted diga que vivimos en un mundo de fabula y que somos paranoicos. ¡QUE BARABARO!.
Por personas asi es que estamos viviendo ciertos retrocesos que afectan definitivamente a quienes queremos un guayaquil cada dia mejor, y una patria libre de putrefaccion constante.
¡QUE PENA!
yo hable sobre que los guayacos creemos que la gente de la sierra nos esta persiguendo
.... a mi me asaltaron en quito hace unos tres años y a mi hermana la asaltaron en guyaquil hace unos meses.......
usted tiene razon señor minchala, porque en guayaquil hemos vivido enjaulados desde hace muchos años.... mi tía tenia una tienda en centenario hace 20 años y siempre la tuvo con rejas.... HACE 20 AÑOS
y hasta hace 20 años, porque despues de un robo y de que hirieron a mi primo ella decidio cerrarla porque hace 20 años la delincuencia de hace 20 años era peor que la delincuencia actual
eso si hay que agradecer a leon y a nebot que ayudaron a acabar con la delincuencia contratando a jaime toral para que haga la limpieza.......
es bueno mientras mata a su competencia???? es malo cuando se mete con nuestra familia o cuando nos amedrenta????
q opinan de su colaboracion con febres cordero y con nebot????
son todos unos mojigatos!!!!
Es indudable que la gran mayoría de ecuatorianos ha aprobado la actuación de la Policía el viernes de la semana pasada, en el enfrentamiento ocurrido en la carretera Pifo-Píntag. Y si algunas voces se han escuchado pidiendo que se produzca una investigación a fondo del suceso, poco menos que han sido acalladas ante un clamor general que considera que esa es la forma cómo se debe enfrentar a la delincuencia organizada, cada vez más peligrosa.
Esta reacción, y otras que se han registrado en los últimos tiempos, se originan en el creciente clima de inseguridad que vive la ciudadanía. Se trata, por cierto, de mucho más que una simple percepción. Y es natural que, en situaciones como esta, se vuelvan los ojos a la entidad del Estado, la Policía, encargada por ley de garantizar la seguridad de las personas y el orden público. Con el sobrentendido de que, cualesquiera que sean los mecanismos que se empleen, se justifican por la emergencia de la situación.
Se trata de un tema de especial importancia, pero también de complejidad, que exige que los diversos factores sean analizados con claridad. En principio, cabe afirmar que un ambiente de temor generalizado no es el más apropiado para establecer una línea permanente de actuación. Tampoco se puede concluir que la única manera de combatir la delincuencia es la represión con mano dura, pues el fenómeno delictivo requiere de una variedad de políticas públicas. Y no olvidemos que la violencia, proveniente de cualquier lado, genera más violencia.
Por otra parte, y sin referirse a episodios concretos, hay que aceptar, por supuesto, que los policías, como personas, como ciudadanos, tienen los mismos derechos y están sujetos a las mismas obligaciones. Eso quiere decir que tienen derecho a la legítima defensa; pero, como en todos los casos, para hacer uso de este derecho hacen falta dos requisitos esenciales que justifican la reacción: que exista una agresión y, particularmente, que el medio empleado para repeler dicha agresión no exceda de lo necesario. Se puede ciertamente llegar a causar la muerte del agresor, si esa es la manera de asegurar que no se vulnere la propia vida o la vida de terceras personas.
Tampoco se puede desconocer que, por mandato de la ley y de acuerdo a la propia naturaleza de la institución, los miembros de la Policía deben afrontar riesgos profesionales específicos. Por eso, su función es particularmente meritoria y sacrificada; pero tal obligación tampoco les autoriza a sobrepasar los límites del respeto a los derechos de los demás. No se puede olvidar que, precisamente, la diferencia fundamental entre los delincuentes y los agentes del Estado es que los primeros actúan con violación de las leyes y atentan contra los derechos de los ciudadanos, en tanto que los segundos se someten a las leyes y garantizan esos derechos.
Hay que admitir finalmente que en situaciones conflictivas es especialmente difícil establecer los límites adecuados de la actuación policial.