Una vez había un loro respetuoso.Vivía en la selva ecuatorial y mediante unas elecciones efectuadas en la jungla, se había convertido en el rey de la misma.

Era bueno y tolerante.

Su personalidad se caracterizaba por que jamás se peleaba con nadie y toda acción que provenía de el, traía paz y estabilidad a todos los animales de su reino.

Tenía muchísimas virtudes y pocos defectos.

En su equilibrado carácter sobresalían dos características principales: Primero; respetaba irrestrictamente el pensamiento de los demás y era sumamente tolerante con aquellos que no pensaran como el.

Segundo; tenía un absoluto respeto y consideración hacia las mujeres, a las que veneraba y jamás maltrataba de palabra, obra, pensamiento y peor de acción alguna.

Con el omnímodo poder que le otorgaba su condición de rey, al poco tiempo de asumir su mandato, logró que los habitantes de la jungla se unieran y por fin se terminaran los enfrentamientos entres las clases sociales existentes entre ellos…

Hago este preámbulo por que cuando escribí el loro belicoso, no escribí un cuento. Cuento es el invento de una situación ficticia, con personajes inexistentes y personalidades creadas por el autor, que no tienen similitud alguna con los seres reales y peor viven una circunstancia histórica identificable.

Lo que si hice; fue escribir una parodia y para ello utilicé una narrativa expresada mediante la conducta de algunos animales.

Traté de describir exactamente lo acontecido en un tiempo real de un país existente. Las circunstancias que se describieron fueron tal como sucedieron y son conocidas por todos.

Las personas que leyeron lo escrito e identificaron lo mismo que yo pretendí que hagan, lo hicieron por que con su pensamiento mentalmente le dieron identidad a cada uno de los personajes señalados y lo hicieron, porque identificaron en los rasgos de su personalidad y con los hechos sucedidos, a cada uno de los animales descritos con su respectiva conducta.

Si en este momento vuelven a leer lo escrito al comienzo de este artículo sobre el loro respetuoso, a nadie en su sano juicio o por más fanático que sea de su majestad, se le podría ocurrir una identificación mental del ungido con el loro respetuoso.

Si yo digo por ejemplo: había un correcaminos que fue campeón olímpico y también del mundo varias veces…ustedes pensarán inmediatamente en el Cuencano que tanto nos enorgullece.

Solo se puede identificar algo, cuando ese algo nos permite efectuar una asociación de ideas que nos lleva hacia ello.

Les voy a contar algo…a trabes del Internet, teléfono, señas o muestras efusivas de la gente, hasta el día de hoy he receptado 37.642 comentarios de lo escrito.

Estas constituyen opiniones invalorables para mí, que guardo debidamente archivadas en cinco direcciones similares, para evitar el congestionamiento de mi correo. De todos los comentarios recibidos, hay cinco contrarios a lo escrito.

Me parece entonces; que estamos haciendo lo correcto.

Algunas críticas dicen que odio a quien supuestamente ataco.

Soy médico y la medicina es una profesión cuya vocación se caracteriza por ayudar a los demás. Los que se hacen médicos no odian a otras personas; pretenden ayudarlas.

Lo que verdaderamente odio es la prepotencia, el abuso, la mentira, el cinismo y la intolerancia.

Pero; especialmente odio a todo marica que maltrata física, mental, verbal, o moralmente a una mujer.

Y digo marica no en el sentido sexual, ya que hay muchos homosexuales más varones que muchos hombres; sino que la utilizo en el sentido cultural de que marica es todo aquel que abusando de su poder o superioridad física, ofende a un ser que no puede defenderse y peor si este; es una mujer.

Discúlpenme que insista en este hecho…Si un barrendero, portero, jardinero, ejecutivo, presidente, rey o Papa ofende a una mujer… para mi es un marica acomplejado que odia a las mujeres.

Puede ser que existan “hombres” que se identifiquen con esta anormal conducta o incluso que haya mujeres que hasta lo permitan.

Lo que no puede existir jamás, es una sociedad que se acostumbre a que esta falta de respeto moral, se torne una costumbre social que aceptemos como cotidiana e incluso cause gracia por ser una característica de quien teniendo el poder nos representa.

Si la gente ve como natural que se maltrate a las mujeres, pertenecemos a una sociedad enfermiza sin salud mental y que se merece todo lo malo que nos está sucediendo.

Con la nueva constitución y la mordaza que se ha puesto a la prensa para controlar el contenido de lo que se escribe en los medios públicos, mucha gente me ha preguntado si tengo miedo cuando escribo.

Otras me han dicho valiente o corajudo etc.

La verdad es que el único miedo que tengo, es a quedarme callado para no decir lo que siento.

El día que tenga temores por decir lo que pienso o haga cálculos sobre la conveniencia de expresarme, no volveré a escribir y viviré con el remordimiento torturante de mi conciencia.

En cuanto a lo de valiente; por el contrario pienso que soy imprudente, ya que nunca calculo el perjuicio de lo que escribo y peor aún, de los réditos que pueda obtener.

Para callarme tendrán que matarme.

Los librepensadores son eso; seres que transcriben lo que piensan y lo hacen sin medir los costos o las reacciones que con ello se les pueda ocasionar.

Yo escribo por la necesidad incontrolable de tener que hacerlo.

Respeto con mi vida el derecho que tienen las personas a no pensar igual que yo.

Por eso estas letras van escritas especialmente para los que no concuerdan con lo que escribo. Para ellos mi mayor respeto y cuando escribo, lo hago siempre pensando en sus reacciones, las que espero con avidez ya que me permiten saber si lo que pienso es lo correcto.

Ahora; si lo que escribo ya fastidia a alguien, la solución es bastante sencilla para que no suceda…simplemente que no me lean y se les acabó el mal rato.

Escribí una parodia ayudada por la conducta de la fauna; porque la inteligencia es aquello que nos diferencia de los animales y también lo mismo que nos iguala a las bestias.