Lo que sucede en las instituciones del estado se hace con desparpajo descarado.

Hemos llegado a la apoteosis del cinismo como expresión patriótica.

Los actuales salvadores de la patria son los mismos políticos de siempre. Los hoy “nuevos rostros” Son tan viejos y perversos para los intereses nacionales como aquellos que decían combatir; porque son lo mismo.

Ahora sí, la patria ya es de los mismos de siempre.

La situación actual es mucho más grave que anteriormente.

En otros gobiernos había sinvergüenzas requete conocidos, pero en este gobierno a los actuales sinvergüenzas conocidos, se les han unido unas voraces gárgolas depredadoras sin conocimiento ni experiencia y encima de eso sobre valorados, ya que están convencidos de encarnar a los Mesías de un Ecuador donde con sus nefastas formas de hacer política, violan diariamente la constitución.

El actual gobierno está lleno de los eternos ineptos que han destruido al Ecuador en el pasado. Estos depredadores son los conocidos saprófitos que han ejercido cargos burocráticos en todos los gobiernos anteriores. Sin embargo, ahora se presentan con cinismo frente a nosotros para tratar de convencernos que son gente nueva, limpia y transparente.

Las manos limpias y los corazones ardientes no son nada más que falsas partes del cuerpo putrefacto de los antiguos socialcristianos, demócratas populares, Roldosistas, MPDecistas, comunistas, socialistas, izquierdistas democráticos, sociedad patrioteristas, prianistas, FRAcistas, etc. que hoy están en los cargos públicos.

Gran parte de los individuos cercanos al presidente han medrado anteriormente del estado. Muchos de ellos han trabajado en diferentes gobiernos y bajo las ordenes de presidentes a los que hoy su majestad les dice incompetentes y rateros. La mayor parte de estos parásitos, ha tenido cargos burocráticos elevados y son reconocidos públicamente.

Los nuevos ideólogos del cambio, son los mismos políticos enquistados en el poder que para poder seguir mamando de la ubre nacional, lambisconamente hoy se arrodillan y besan la mano del nuevo capataz de la hacienducha.

Si a esta horda de chupópteros, se les han unido nuevas sanguijuelas, estamos frente a una combinación demoledora que destruirá al país.

La combinación de la partidocracia, con la inexperiencia, ambición y voracidad de los nuevos guajolotes de la política nacional, nos llevará indefectiblemente a la tumba.

Todos los que cacarean que ahora si se está dando el cambio, son los mismos que con sus desaciertos nos han llevado al infierno donde hoy agonizamos.

Lo que acontece en el congresillo da asco.

Observar como los diputadillos pretenden lavarse las manos de sus errores tratando de tercerisar sus ignorancias; es inaudito.

La nueva constitución ha sido violada en varias oportunidades y en forma descarada.

El mismo hecho de que los miembros del tribunal constitucional se hayan autonombrado miembros de la corte constitucional, es la máxima expresión del caretukismo de el socialismo del siglo XXI.

La sinvergüencería propiciada por el congresillo que le pide al actual consejo nacional electoral nombrar a los miembros del concejo de participación ciudadana es algo vergonzoso. Esta proterva leguleyada evidencia la ignorancia y el cinismo de quienes con sus errores y horrores como asambleístas, son los verdaderos culpables del caos que vivimos.

Todo lo que pasa es producto del abuso y el egocentrismo de quienes hoy creen ser los únicos que saben lo que el Ecuador necesita.

Lo que sucede en las instituciones del estado, es simplemente que son manejadas con las mismas abominables prácticas de siempre.

Los que ahora dicen que las cosas son diferentes, son los mismos que antes comían del sistema caduco.

El país esta harto de más de lo mismo.

¿Que cosa buena puede salir de un congresillo manejado por un cordero rodeado de ochenta borregos?

El gobierno nacional está repleto de avispas y sapos.

Todos nos cuentean con el cuento del cambio.

Ya llegará más tarde que nunca; la sensatez.

El hambre, las mentiras, las promesas incumplidas y los excesos autoritarios son los que enterrarán a los actuales carroñeros de la patria.