Desde hace relativamente poco tiempo, vivo mi sueño de vivir junto al mar y dedicarme a escribir… A caminar por la playa sin zapatos y a recordar el pasado, mientras espectaculares caídas del sol acarician mi alma…

Vivo en la Ruta del Sol, en un acantilado al pié del mar, Atamari me hace recordar a “Anabell Lee”; aquella joven del poema, que vivió en un reino al pié del mar… Sin otra ilusión, que la de amar y ser amada por mi…

A menudo me alejo de ese ensueño para viajar a Guayaquil a reunirme con un grupo de “jovencitos” que hace más de 50 años fueron mis compañeros en el Colegio San José de La Salle. Allá disfruto de sus ocurrencias, sus bromas y el placer de la buena compañía que solo los viejos amigos pueden brindar.

Viajo acompañado de mis recuerdos y me entretengo admirando la belleza natural que Dios nos dio. Mi lugar favorito es “Playa Bruja” en donde generalmente hago una pausa para comulgar con el cielo, con la brisa y con el mar…

Después de esa pausa, continúo viaje por la Ruta del Sol, en donde también hay cosas feas… Feas y muy tristes…

Es que a la niñez de estos rumbos parece haberla dejado el tren de la vida. Porque las escuelas de por aquí son un pésimo remedo de las escuelas a las que pudimos asistir tanto “el que sabemos”, como muchos otros mal llamados “Pelucones”...

En la Ruta del Sol hay un pueblito cada tres a cuatro kilómetros, y por falta de escuelas o de un bus escolar que los lleve al próximo pueblo en el que si hay una que otra escuelucha… A algunos niños los abandona la patria, y los deja atrás el futuro… ¡Por que no pueden educarse!

¿Cómo es posible que las promesas del presidente caigan tan lejos de su corazón?... ¿Cómo es posible que su demagogia le haya permitido mentir a los niños y engañar a sus padres?... ¿Será que solo vino por estos pueblos en pos de unos… miserables votos más?...

Mis padres profesaban la doctrina de que: “Promesa hecha a un niño es Promesa con un rey” Por eso me molesta la mentira y el egoísmo de quién, prefirió gastar para si, entre 20 y 30 millones en un avión digno de un Rey… Antes que cumplir con su palabra… Empeñada a miles de niños que no tienen ni pan ni escuela… ¡Ni un bus amarillo que los lleve a un futuro mejor!...