Este artículo no tiene relación alguna con el famoso James Bond, ni con los compañeros del célebre agente 007 que trabajan al “Servicio de Su Majestad”...

El artículo no pretende combatir al sicariato tampoco. Simplemente se refiere al terror y a la tragedia que a diario tenemos que sufrir por causa de algunos irresponsables disfrazados de “Chóferes de Bus”.

Simplemente pretendo exponer ante lo ojos de las autoridades a aquellos que a diario matan, hieren o dejan lisiados a cientos de ecuatorianos sin distinción de “Género”, edad, o condición social… Y modestamente sugerir una solución para salvar las vidas de tantos hombres, mujeres y niños que a diario son víctimas de estos asesinos en potencia, a quienes el gobierno les da y les permite mantener una “Licencia Para Matar”...

Desde mi columna en el diario EL TELEGRAFO, probablemente fui el primero en elogiar la actuación de Don Ricardo Antón como director de la CTG. Después de casi dos años de su gestión, sigo elogiando su excelente condición de Servidor Público, y paralelamente aplaudo el esfuerzo realizado por el gobierno para brindarnos una nueva Ley de Tránsito. Que pueda ser que mucho la critiquen algunos, pero que yo considero que es mucho mejor que la que teníamos antes…

Sin embargo, me sorprende que más alharaca se haya hecho por la muerte de Raúl Reyes, que por las múltiples muertes que casi a diario causan los chóferes “¿profesionales?” con sus buses interprovinciales, intercantonales o urbanos.

Tengo la convicción de que anualmente hay en nuestro país muchas más muertes causadas por la irresponsabilidad y la estupidez de “algunos” chóferes y sus “Oficiales” o cobradores, que por el mismo sicariato.

Sin embargo, más cacarea el gobierno por los sicarios y por la supuesta intervención de un avión extranjero en la muerte de un puñado de terroristas-narcos, que por el gran número de muertos y heridos que a su paso dejan estos chóferes a quienes yo no les confiaría ni la vida de mi perro.

Qué fácil resultaría que con un legítimo Decreto de Emergencia, el presidente disponga, que se implemente una campaña inmediata y continua; mediante la cual, Agentes de Tránsito, vestidos de civil; constantemente estén subiendo a los buses para calificar el comportamiento de los conductores y prevenir que los irresponsables maten más gente.

Resultaría entonces mucho más fácil salvar vidas previniendo estos múltiples “accidentes”, que tratando de encontrar y neutralizar a los sicarios que tanto atemorizan a la ciudadanía.

El gobierno al analizar si permite o no que una persona conduzca un vehículo de transporte público debería exigir que el conductor exhiba responsabilidad y capacidad… Y no que simplemente presente a la autoridad, su vieja…